Agustín Basave

Teodoro Barajas Rodríguez

La izquierda mexicana tiene una recurrente tendencia a la fragmentación, pareciera ya una característica arraigada a su propia naturaleza, tal vez como un contrapeso natural por lo que representa, sus propios anticuerpos. El PRD había sido hasta hoy la expresión de izquierda más exitosa en nuestro país, cuando menos así lo atestigua la historia reciente; pero en el último proceso electoral sufrió serios descalabros en regiones que habían adquirido el valor agregado de ser sus bastiones naturales, la capital del país, la joya de su corona.

Agustín Basave Benítez asumió ya la dirigencia del Sol Azteca, la trayectoria del ungido está vinculada al sector académico como politólogo, lúcido escritor, de entre sus obras es recomendable Mexicanidad y esquizofrenia. Son muchas las asignaturas que se le presentarán para un abordaje sin dilaciones; en principio el accionar de la nueva cúpula perredista debe desmarcarse de las anteriores, cuyas decisiones generaron más grietas y reproches que coincidencias de sus militantes, el controvertido Pacto por México es la mejor prueba de ello, nada más lejano a la izquierda.

Basave cuenta entre sus ventajas con un perfil que puede facilitar la interrelación con grupos externos, no es integrante de alguna de las muchas corrientes que pululan en el interior, las cuales con todo el filo buscan posiciones y compensaciones.

Es urgente emprender tareas para fortalecer el aspecto ideológico, la formación de cuadros y, principalmente, abordar un tema que será fatigoso, si no es que imposible: darle institucionalidad a un partido que nació sin ella, lo que lo dota de una fragilidad pasmosa.

No será tarea sencilla establecer el diálogo con Andrés Manuel López Obrador; pero seguramente se registrarán coincidencias con Cuauhtémoc Cárdenas y otros cuadros que ya militaron en el Sol Azteca.

En algunas entidades, el PRD ha perdido municipios importantes, como sucedió en Cuernavaca; la capital morelense les fue arrebatada por un candidato mediático pero desprovisto de formación política y cultural y sin la menor idea del significado de la gobernabilidad, por supuesto nos referimos a Cuauhtémoc Blanco. En la Ciudad de México se perdieron delegaciones, la Cuauhtémoc, por ejemplo, ante cuadros que fueron perredistas, hoy de Morena.

Basave dijo que llegó para limpiar la casa, buscar el diálogo y hacer una revisión detallada; habría que esperar a ver cómo reaccionan las numerosas tribus, que son una suerte de ínsulas que se han multiplicado, acaso por el origen multicolor del PRD, al que se sumaron expriistas, cuadros de la izquierda radical, militantes antes apartidistas, exguerrilleros y algunas otras expresiones. Bien lo dijo Max Weber al señalar que las organizaciones quedan marcadas por su origen.

Por lo visto, en la actualidad el bastión más visible del PRD está en Michoacán, entidad que retomó luego de un caótico periodo priista. Basave enfrenta un menudo trabajo por delante que no puede anclarse en lo pragmático de las causas electorales de aliarse con quien sea, la influencia maquiavélica no siempre da los mejores consejos.