Gonzalo Valdés Medellín

Aunque La crítica teatral en México. Pasado, presente y futuro, libro de Benjamín Bernal, sólo comprende y constituye un muestrario aleatorio y en mucho caótico, sin metodología necesaria, para enfocar lo que ha sido la buena y mala crítica, sobre todo la mala, en la que ha abundado por desgracia el medio teatral mexicano, Bernal hace un bienintencionado intento de lanzar luz sobre este ejercicio crítico que indudablemente (y este libro es la prueba) está en extinción, por falta de preparación de quienes se ostentan y han ostentado impune y descaradamente como “críticos”, y no han leído ni vivido siquiera lo que es el fenómeno teatral, haciendo de la crítica un ejercicio carente de buena documentación y de un espíritu analítico y realmente examinador, con bagaje cultural más amplio y sólido, que, creemos, es lo que finalmente Bernal no llega a tocar a fondo.

Bernal ha asegurado de su libro recientemente publicado: “Deseo que cada quien tome su punto de vista, qué es lo que sí podría ser y qué es lo que debería de evitar, ese es el espíritu, no enseño un método, expongo todo lo que hay en el universo de la crítica, crónica y artículo teatral para que formemos nuevos críticos”. Bernal, quien preside la Asociación de Periodistas Teatrales (APT) afirma que este volumen está hecho para que se pueda saber “cómo era y cómo es la crítica de teatro en distintas épocas”, versando “sobre los quince o diecisiete críticos más representativos de 1950 a la actualidad”, cosa que logra. Comentarista infatigable, subraya también que los articulistas, cronistas y críticos acuñados en su obra “no son los mejores, pero tienen alguna característica peculiar”: el teatro, claro. Y agrega: “muchos consideran que la crítica teatral está descuidada, que le falta disciplina y le falta estudio” (cosa en la que atina). Bernal reúne a críticos “fallecidos” como Rafael Solana, Juan Miguel de Mora, Manuel Capetillo, Víctor Hugo Rascón Banda; o “vivos” como Pablo Espinosa, Olga Harmony, Armando Partida, Estela Leñero Tomás Urtusástegui, Alegría Martínez, Hugo Hernández, Alejandro Laborie, y quien esto redacta, entre otros. Bernal precisa: “El libro lo puede leer cualquier persona”. Entusiasta del arte escénico, el autor, quien considera al teatro como “el psicoanálisis más barato del mundo”, dice asimismo que La crítica teatral en México… también “visualiza el futuro del periodismo basado en Internet, video y fotografía”. Agreguemos finalmente, que el libro es un intento por rescatar la memoria de nuestra tradición escénica.