El futurismo nos ronda

Nuestra clase política se ha acostumbrado a actuar de manera bipolar, la coyuntura se acompaña de la ocurrencia, un juego perverso que no reporta beneficio alguno a la ciudadanía aunque es lo recurrente porque al parecer sólo procuran sus intereses y no el beneficio común.

El futurismo nos ronda, aún no concluye 2015 y la mira ya está puesta en 2018 para darle vuelo a los cálculos, ésa ha sido la costumbre mexicana que no varía un ápice. Aprovechando la vigencia de la legislación en la materia Andrés Manuel López Obrador, ahora dirigente de Morena, y Ricardo Anaya, su par en el PAN, aparecen en numerosos spots para promocionar sus fuerzas políticas, algo que no está prohibido. No obstante el PRI ha protestado por ello, aunque fueron ellos mismos los promotores de dicha ley; la congruencia se diluyó.

Felipe Calderón Hinojosa promueve a su esposa Margarita Zavala, pero los enconos en el PAN son evidentes; algo le sucedió cuando fue destronado tras doce años en el poder, todo parece indicar que se perdió el partido como se profetizó hace décadas que habría de suceder.

El PRI destaca la equidad de género, dicen haberse blindado para evitar candidatos indeseables, y elige a la actriz y diputada Carmen Salinas como consejera, seguramente pensarán en un destacado aporte intelectual de la célebre legisladora a partir de su conocimiento en dichos y albures.

El PRD eligió a su Comité Ejecutivo Nacional en un tiempo récord, les bastaron diez minutos y con ello se rompió una inercia, ya tradicional, de las corrientes que encendían largas discusiones bizantinas para defender sus respectivas parcelas de poder.

El PT intenta revivir y resolvió apoyar al PRI en Colima, recibe con ello respiración artificial para mantener sus prebendas, lo que ha sido su característica, una izquierda rara que ha sobrevivido como vil rémora que sólo se dedica a medrar.

Todo esto pone de relieve un primer boceto de la elección presidencial de 2018; la moneda sigue en el aire, no hay destino manifiesto, todo puede variar pero también todo puede suceder. Sabemos que los imponderables en la política suelen definir escenarios; hace no mucho pocos pensarían que la derecha habría de destronar a la izquierda en Argentina como ya sucedió al ganar Mauricio Macri en un triunfo reconocido ya por su oponente.

Hablar de algún favorito para los comicios de 2018 en nuestro país es prematuro, las circunstancias varían a veces de manera inusitada y pueden romper las quinielas. Si el PRI desea conseguir un buen resultado habrá que atender que aún se espera que los resultados de las llamadas reformas estructurales sean tangibles pues se han postergado demasiado los beneficios anunciados por el presidente Enrique Peña Nieto, la cosecha ha sido magra.

En fin, bien harían algunos dirigentes partidistas que desean ser los ungidos de sus respectivas fuerzas políticas, aspiración legítima, en no perder de vista el bosque por mirar el árbol.