Estructuras anquilosadas
La imposición del modelo neoliberal, a escala mundial, ha reducido el campo ideológico de los partidos, sus doctrinas se han quedado adocenadas frente a la imposición de un modelo que da auge a la democracia liberal y a la defensa de los derechos humanos como razón de ser del Estado, lo cual es una visión decimonónica del pensamiento político.
Los partidos políticos convergen en el centro y se enfrentan en una lucha electoral por el poder casi despojada de principios, plena de problemas técnico jurídicos, porque los propios partidos, en la edificación de su sectarismo, establecieron innumerables candados, para así controlar las candidaturas a los puestos de elección popular.
En México acabamos de contemplar cómo nuestros partidos están reaccionando para tratar de abrir sus puertas. El PRD, frente a la dispersión de sus tribus y su ineficiencia, se vio obligado a reformar sus estatutos para poner una dedicatoria Ad Hominem, dando base a que llegara su nuevo presidente Agustín Basave, a quien todos señalan como distinguido intelectual, pero que indudablemente se verá atrapado en la vorágine de las luchas tribales.
En el PAN se despojó del poder a Gustavo Madero para que surgiera la figura de su niño maravilla, Ricardo Anaya; por otra parte, vislumbrándose una candidatura independiente, con el empuje del expresidente Calderon, que fue incapaz de controlar su propio partido, ahora impulsa la candidatura presidencial de su esposa Margarita Zavala.
El PRI no se quedó atrás, rompió los candados estatutarios, pesados y burocráticos, para abrir la posibilidad de candidatos no militantes, pensando probablemente para 2016 en el estado de Oaxaca, donde el dirigente empresarial Gerardo Gutiérrez Candiani ha manifestado su intención de contender por la gubernatura; esta nueva forma de construir candidaturas también puede ser útil para 2018.
En Morena se recogen las viejas tradiciones autoritarias del mandato caudillista, donde emerge como único candidato para 2018 Andrés Manuel López Obrador, una vez más.
Finalmente, debería bastar con los requisitos constitucionales para contender por puestos de elección popular, para que los partidos se desempolven y destraben sus anquilosadas estructuras; quizá ya se dieron cuenta de que es necesario un aire fresco en esta política de todos contra todos.
Ojalá estas medidas sirvan para mejorar nuestro sistema de partidos, que ha operado a espaldas de la ciudadanía, de los militantes y de la democracia.
Cabe señalar que la Constitución de 1917 tiene elementos fundamentales de teoría económica, que le deben dar un rumbo social al futuro de la nación; las garantías sociales y la rectoría económica del Estado son valores de justicia social, que están más allá de las simples y raquíticas democracias liberales, recordemos la sabia frase del artículo 3ro de nuestra Constitución Mexicana que define la democracia “no sólo como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.
