Boeing 787-8 Dreamliner

 

El título de esta columna me recuerda el de una pequeña y simpática novela de don Artemio del Valle Arizpe, que denominó: Hay cosas que son así. También me viene a la memoria la famosísima y extraordinaria canción de Joan Manuel Serrat: La fiesta, que en uno de sus párrafos dice: “…hoy el noble y el gitano, el prohombre y el gusano, bailan y se dan la mano, sin importarles la facha…”, que por cierto la acabo de escuchar en un concierto de Tania Libertad, haciendo una espectacular interpretación.

Pues  bien,  así  tenemos  nuestras  costumbres,  ahora  comienza  el  clásico  puente Lupe-Reyes, y la tradición indica que todos en estos tiempos decembrinos nos preparamos para festejar la Navidad; quienes reciben jugosos aguinaldos alistan maletas para disfrutar la temporada con total desparpajo. Aquellos desposeídos se las van a ingeniar para acudir a las posadas aunque sea de colados; en general, a su manera cada quien, aprovecha la época y se pone oficialmente a modo navideño, sin desperdiciar fiesta alguna, así tengan que afinar la voz, previo ponche con piquete, para cantar villancicos y participar en la pastorela, haciéndose acreedor a la orden de tamales.

Mientras transcurren los tiempos de reflexión y jolgorio, las oficinas se cierran y los pendientes, exigencias y reclamos momentáneamente pasan a segundo término: la ley anticorrupción, las manifestaciones magisteriales, las dificultades económicas y la creación de la nueva Secretaría de Cultura tendrán que esperar al próximo año.

Además coincide con la mitad del camino, el pasado primero de diciembre se cumplió el tercer año del actual mandato presidencial, que ha sido bautizado con el sobrenombre de convulso. En efecto, tanto sobresalto en el año, que seguramente había ansiedad para que llegaran estos momentos: economía estancada; inseguridad en escalada; corrupción en ascenso; imagen exterior desecha; pobreza en aumento, en fin: resultados mediocres.

No obstante, el próximo 18 de diciembre el presidente Peña recibirá, cual regalo de Navidad, el flamante Boeing 787-8 Dreamliner que se utilizará como avión presidencial, creo que no se pudo elegir mejor momento para ello, ya que las fechas —sin duda— son propicias para una noticia semejante, como reza el refrán popular: “ven la tempestad y no se hincan”.

En fin, se aproximan tiempos de convivencia familiar, atrás quedan colores, procuramos dejar de lado los problemas y estar cerca de nuestros seres queridos, en armonía, paz y tranquilidad, ver el lado positivo de las cosas y explorar momentos de dicha.

Aprovecho para desear a todos mis lectores ¡feliz Navidad!