Alternancia
Teodoro Barajas Rodríguez
La normalidad democrática inscribe a la alternancia como un ingrediente esencial que sirve para ahuyentar el fantasma del autoritarismo, cada vez es más común que no siempre ganen los mismos en el terreno electoral.
Ahora la sorpresa fue Venezuela en donde el chavismo fue destronado tras 17 años ininterrumpidos, Nicolás Maduro reconoció con “moral y ética” los resultados adversos y a otra cosa mariposa.
Hugo Chávez, quien fuera presidente de Venezuela, fue un hombre controvertido, en su momento golpista, carismático como claridoso, bajo su mandato fue una estampa típica sus argumentos antiimperialistas, políticas expropiatorias y sus enganches con otros presidentes latinoamericanos, incluyendo a Vicente Fox.
Posteriormente, una vez que murió Hugo Chávez le sucedió Nicolás Maduro quien se ha caracterizado por un mandato plagado de sombras, la inflación y devaluación han causado estragos en la economía del país bolivariano, es evidente que sus tamaños son menores que los de su antecesor, la diatriba se instaló en lo alto durante su accidentada gestión lo mismo que la persecución a los opositores.
Las secuelas de la crisis económica en Venezuela fue en gran medida el motor del cambio en los comicios legislativos, la derrota del oficialismo fue contundente, la oposición aseguró 99 de 167 espacios, ello indica que la alternancia en el Ejecutivo no sería ya una sorpresa.
Nicolás Maduro ha visto como una abrumadora mayoría le dio la espalda a su proyecto político pese a las inercias incubadas en los últimos tiempos, ahora no hubo diálogo con los pájaros, simplemente fue derrotado y eso no tiene remedio.
En otras latitudes también se han registrado cambios en materia electoral que es la vía pacífica para acceder al poder, aunque el contexto varía radicalmente como sucedió en Francia, en la tierra en que se promulgaron los derechos del hombre y del ciudadano la derecha radical se levantó con triunfos importantes, acaso como un modo reactivo de protestar por los últimos acontecimientos que mostraron al mundo el músculo del terrorismo brutal.
La extrema derecha en Europa no puede deparar nada positivo porque más bien exalta los viejos fantasmas fascistas, hace recordar al nazismo que fue trágico porque Adolfo Hitler diseñó auténticas máquinas de matar como lo expresa el holocausto.
El discurso con tintes xenófobos no es una buena señal, a raíz de los atentados terroristas que unificaron a la comunidad internacional contra el Estado Islámico, surgieron los brotes del nacionalismo más conservador que se marida fácilmente con el racismo so pretexto de combatir a los mercenarios de la Yihad.
La alternancia es una vía para establecer una reingeniería política aunque no es la panacea, de hecho ésta nunca ha existido. Venezuela como Europa han dado vuelta a la página aunque ello no es sinónimo de que todo mejore como por arte de magia o al contacto con los nuevos legisladores, en todo caso se han gestado expectativas que se traduzcan en mejoras pero no es tiempo de profecías porque la política es una ciencia de aproximaciones, no es ciencia exacta.
