DF y Constituyente

En la Cámara de Diputados está listo el dictamen sobre la reforma que transformará el Distrito Federal en un estado más de la federación. A juzgar por la prisa que le entró a nuestros políticos, es probable que el Congreso de la Unión haya aprobado la constitución de la nueva entidad  cuando este número de Siempre! llegue a manos de los lectores.

Es un asunto que de ninguna manera puede considerarse urgente, pues si los capitalinos han esperado casi dos siglos, bien pueden aguardar algunos meses o años, pero pareciera que en las curules hay pulgas que impiden sentarse a los legisladores, inquietos al extremo de soltar irresponsablemente barbaridades, como ocurrió con el señor José Encarnación Alfaro, quien considera que lo importante es aprobar el dictamen, aunque en la Asamblea Constituyente no esté incluida una delegación de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, que se supone representa a la población de la ciudad de México.

No se prevé representación de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, pero sí de las dos cámaras federales, con 14 diputados y otros tantos senadores, así como seis representantes del Ejecutivo federal e igual cantidad del gobierno capitalino, en total, cuarenta constituyentes de dedazo, que con 60 más, esos sí elegidos por los ciudadanos, harán el total de cien miembros de la asamblea que creará el estado 32.

Extrañamente, a la clase política ya le entraron las prisas, quizá porque habrá más huesos que roer, más presupuesto y más corrupción. Un factor real es que a Miguel Ángel Mancera le urge que ese asunto ocupe la atención de sus gobernados, indignados por la falta de iluminación nocturna en muchas zonas, con las calles con más baches que pavimento, problemas de tránsito que han llegado ya a la parálisis urbana y con una vigilancia policiaca aparatosa pero ineficaz.

Si la conversión del Distrito Federal en estado distrae a la sufrida población capitalina, irá a segundo término el sucio negociazo del corredor Chapultepec, en buena hora rechazado. Igualmente, pasará inadvertido que el jefe de Gobierno anda de turista por el mundo mientras aquí los problemas crecen y se multiplican.

Decididamente, el Congreso de la Unión —cualquier cosa que eso signifique—se propone hacerlo todo al troche y moche, trátese de la Secretaría de Cultura, de la conversión de Pensionissste en un negocito de particulares o de la erección de una entidad federativa. Si la historia llega a recordar a los actuales legisladores, los verá como una horda irresponsable y centavera, enemiga de sus electores y antimexicana. ¡Bonito papelón!