El ingenio de la gigantesca empresa refresquera desató la furia de los mixes mexicanos que despreciaron uno de los últimos comerciales cocacoleros y, como si eso no fuera suficiente, inició una contracampaña que tiene a los poderosos empresarios con el “Jesús” en la boca. Pero ya con el fervor de la fiesta patronal más grande de México ha quedado atrás, no sin antes haber dejado una gran lección.

Cierto es que lo que hacen los indígenas mexicanos no va a destronar a los refresqueros de la cúspide en la que los mantiene su franquicia, pero de que tragaron en seco, lo hicieron.

Seguramente que los originalísimos creadores del comercial que Coca Cola ya bajó del Youtube y de cualquier otro lugar donde haya aparecido, nunca pensaron que su “buena idea”, lograría tales alcances, y, como los propios protagonistas del video, acaso se sintieron los conquistadores de ese pueblo indígena, sin imaginar que lo único que recibirían fue una cátedra de dignidad.

Habitantes de Totontepec, comunidad mixe del estado de Oaxaca, le dieron alto y fuerte a la Coca Cola que sus productos son nocivos para la salud y la dignidad de su pueblo y que prefieren el Tejate al líquido negro que aumenta en un 26 por ciento los riesgos de desarrollar enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes mellitus tipo dos.

Cuando Coca Cola dijo que pretendió romper prejuicios, el bulliyng contra la empresa refresquera se detonó. Los mixes la acusaron de ser discriminatoria y de promover hábitos que atentan contra la dignidad, la cultura y la salud de los pueblos indígenas mexicanos.

En México, un país con 7 millones de habitantes indígenas, y donde el 81.6 por ciento de ellos se han sentido agraviados y rechazados por hablar otra lengua, los ciudadanos de Totontepec rechazaron la versión de los jóvenes güeritos que llegaron a su comunidad a abrazarlos, a quitarles la amargura de su caras y pintarles sonrisas y a enseñarles cómo se construye un árbol rojo, de navidad, al estilo Coca Cola.

De todos los pueblos indígenas de México donde 2.8 millones habita sin acceso a los servicios básicos de salud, Coca Cola eligió un estado donde una tercera parte de su población, en Oaxaca, no tiene acceso al agua potable o entubada, y donde la pobreza es, más que una constante, una permanente.

Tras el rechazo a su grandiosidad y recibir las primeras críticas por el trabajo comercial que hicieron sus creativos, Coca Cola decidió “bajar” de las redes el promocional, pero se tardó. Más tardó la multinacional en dar la orden que los indígenas organizados y con apoyos de alguna ONG, en emitir un contravideo donde los mixes le recuerdan a la Coca Cola que el consumo de una bebida azucarada aumenta un 26 por ciento la posibilidad de padecer diabetes.

El video incluye el comercial cocacolero y cada tanto, incorporan posicionamientos y declaraciones de jóvenes indígenas de esa comunidad, hablando de cómo han sido agredidos, de cómo se sintieron discriminados y de que por mucho arbolito de Navidad que les llevaron, ellos prefieren seguir bebiendo Tejate y no el dañino concentrado de azúcar negro.