Al paso que va esta sociedad, muy pronto la principal recomendación médica en instituciones públicas y privadas será “apague usted el celular cada ocho horas y guarde reposo del aparato los fines de semana”.
Eso, o el sector salud en México colapsará por los daños colaterales de los padecimientos que acompañan a la adicción virtual de la telefonía celular, llamada nomofobia, como son la ansiedad, la depresión, pánico, taquicardia, sudoración e insomnio, problemas de salud que ya tienen en los jóvenes grandes tierras de cultivo.
La Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México refiere que la nomofobia es un patrón de conducta derivado del uso de nuevas tecnologías y el temor excesivo a separarse del aparato telefónico y todo lo que ello implica: abandonar redes sociales y la comunicación virtual, y que amigos, pareja y el conducto con el mundo, los abandone a ellos.
Este padecimiento crece a pasos importantes principalmente entre jóvenes mexicanos, y adultos jóvenes: las personas que crecieron con el celular, es decir, de los 90 en adelante, son las más propensas a sentir el terror a quedarse sin su aparato telefónico.
El teléfono celular se ha convertido pues en el principal vector de contagio de este padecimiento que ya ha sido comprobado clínicamente, con síntomas tan reales como los arriba descritos. La necesidad de permanecer conectado las 24 horas del día a partir del aparato de comunicación y del internet cruzó el umbral y se convirtió en una de las adicciones más poderosas hasta ahora.
La modificación de la conducta, deriva del uso excesivo del teléfono, es evidente en cualquier lugar donde nos encontremos: en el hogar, la escuela, el trabajo. En actividades recreativas. En cualquier punto, difícilmente nos abandonamos a un estado libre del aparato y las redes sociales.
Actualmente, no hay mayor castigo que el privar a los adolescentes del teléfono: es su principal aliado, psicólogo, terapeuta, medio de comunicación y de desfogue emocional. Ayuda igual el anonimato que los cientos o hasta miles que saturan las cuentas personales en las redes sociales, y que hacen sentir al individuo “acompañado”.
El teléfono es, además, en la actualidad una de las principales causas de accidentes viales entre los jóvenes y los adultos jóvenes. Instituciones de seguridad y salud han intentado, en vano, implementar campañas de concientización sobre la importancia de no textear ni hablar por el celular y el peligro que ello representa para ellos y para las personas que les rodean.
El teléfono celular obliga a pautas de conducta que prácticamente todos ignoramos a propósito y hacemos exactamente lo contrario, como responder a llamadas en cualquier momento, así sea comiendo, en reuniones, en el trabajo, en el banco, en el auto y en lugares prohibidos como las gasolineras y hospitales.
Hace una década el cáncer era por mucho, la principal causa de muerte en México. Poco a poco, al padecimiento lo rebasaron las enfermedades crónico-degenerativas como la diabetes mellitus y la hipertensión arterial; muy pronto, sin embargo, esos problemas de salud podrían convertirse en temas secundarios, rebasados por la sintomatología que acompaña a la nomofobia. Al tiempo.
