Como si México estuviera exento de problemas sociales derivados de la violencia y el crimen organizado, en el ámbito legislativo se ha desatado una suerte de furor por la posibilidad de la legalización del consumo de marihuana, eso sí, para “fines lúdicos”.
Al instalarse el Consejo Técnico para discutir las Alternativas de Regulación de la Marihuana en el Senado de la República, el titular de la Comisión Nacional contra las Adicciones, Manuel Mondragón y Kalb, señaló que “en un contexto de legalización de la marihuana con fines lúdicos, uno de cada once adultos desarrolla adicción, mientras que en niños y adolescentes, uno de cada seis podría desarrollar dependencia”.
Mondragón y Kalb ha sido una de las pocas voces del gobierno que ha comprometido su posición en contra de la posible legalización de la marihuana, abierta por una decisión de amparo a cuatro personas por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el pasado mes de noviembre.
Quien encabeza la Comisión Nacional contra las Adicciones en México, señaló que de acuerdo con datos del Estado de Colorado, Estados Unidos, uno de los primeros que legalizó el uso de marihuana con fines lúdicos y recreativos, la suspensión a escolares por llegar en términos “inadecuados” a la escuela aumentó en 35 por ciento como consecuencia de esta legalización.
Además —señaló Mondragón y Kalb, atendiendo a los datos que arrojó el estudio de campo— el consumo promedio de la población joven, es decir, el consumo promedio entre 18 y 25 años, aumentó de 18.9 por ciento a 29 por ciento. Es decir, casi uno de cada tres jóvenes es, ahora, adicto.
Otro tema que se deja de lado en las discusiones sobre legalización de la marihuana, aunque sea con fines recreativos, es el llamado “impacto automovilístico”, esto es la frecuencia de siniestros por conducir bajo los efectos de alguna droga o de alcohol, llegó, en Colorado, a 41 por ciento relacionado con el consumo de marihuana.
La investigación realizada en Colorado muestra que el consumo infantil aumenta considerablemente cuando a los adultos se les autoriza a fumar marihuana. Según Mondragón y Kalb, “aumentó el consumo de niños y adolescentes por ofrecimiento de los adultos, con consentimiento o sin consentimiento; otros aspectos que tienen que ver con la ingesta de alimentos con marihuana, pasteles, etcétera”. Quizá sea algo que la Corte y los anti prohibicionistas deberían tener en cuenta.
