Entrevista a Alejandro Villagómez | Profesor-investigador del CIDE

 

 

Moisés Castillo

Con el salario mínimo de 73.04 pesos, ¿se pueden satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural y para promover la educación obligatoria de los hijos? ¿Se puede mantener a una familia con 2 mil 200 pesos al mes? Claramente, por décadas, se ha violado el artículo 123 Constitucional fracción VI.

A pesar de que en 18 estados del país es una realidad la desindexación del salario mínimo, en la negociación se tomó como referencia a la inflación, por lo que patrones, sindicatos y el gobierno federal agrupados en la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) aprobaron un alza de 4.2% al salario mínimo —de 70.10 a 73.04 pesos—, que rebasa la inflación considerada en 3%. Este raquítico incremento de 2.94 pesos entrará en vigor el 1 de enero de 2016.

“No es un madruguete”: Navarrete

El secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, descartó que el aumento haya sido un “madruguete”. “No es un madruguete, la Conasami desde el 1 de diciembre anunció que se constituía en sesión permanente. A quienes más golpea un aumento en el salario mínimo precisamente es a aquellas personas de la economía que tienen menos posibilidades y recursos económicos y no es un contrasentido. El 75% de trabajadores y patrones en el país generan 25% del producto interno bruto, el 25% de empleados y empleadores restantes producen el 75 por ciento”.

35 años de rezago: Mancera

Por su parte, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, aseguró que se perdió una gran oportunidad para que el salario mínimo alcance 86.33 pesos diarios, que es el dinero necesario para comprar una canasta básica de alimentos.

“La Conasami no tomó en cuenta una pérdida en ingreso per cápita de 9% en los últimos 25 años, no tomó en cuenta 35 años de rezago respecto de América Latina, no tomó en cuenta que hay 7 millones de personas que están viviendo con el salario mínimo. No tomó en cuenta toda la reforma constitucional, 18 estados aprobando, los exhortos que hicieron los congresos”.

Entre 78 y 94, perdida de 72%: Oxfam

Oxfam México advierte que mientras la riqueza de los cuatro millonarios más ricos del país representa ya el 9% del PIB, más de la mitad de los mexicanos —el 54,4% de la población— permanece en pobreza. Es decir, más de 50 millones de personas. Explica que entre 1978 y 1994 el salario mínimo perdió el 72% de su valor, por lo que es necesario reconocer la magnitud de la desigualdad que caracteriza a nuestro país.

Además, México tiene los salarios más bajos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y de América Latina. Según el Banco Mundial, México tiene el segundo salario mínimo más bajo de la región, sólo por encima del salario de Haití, y por debajo de economías más débiles como Nicaragua y Honduras.

El debate no está equivocado

Para Alejandro Villagómez, profesor-investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), lo trascendente es que los niveles de desigualdad son preocupantes, es la parte sustancial del problema.

“Realmente el salario mínimo no es el tema central, sí hay una parte de la población que lo percibe, pero no la mayoría. Hay que abordar este tema de una forma integral. Gran parte del poco dinamismo del mercado interno es culpa del bajo poder adquisitivo. Se habla que la clase media ha venido creciendo pero es una clase media pauperizada, con ingresos bajos. Parte de la respuesta es lograr tasas de crecimiento mayores y políticas laborales audaces”.

¿Qué opina sobre el reciente aumento al salario mínimo de 70.10 a 73.40?

Los aumentos en general, desde hace muchos años, han sido aumentos mínimos. El salario mínimo está vinculado a la inflación y el tema aquí es que eso es lo que se ha estipulado como política pública. En medio de una discusión sobre la posibilidad de considerar aumentos al salario mínimo, creo que perfectamente se podría haber dado un paso a un debate más amplio para ver qué posibilidades reales había para otorgar un mejor incremento.

¿Considera que el debate sobre el salario mínimo está equivocado?

No, el debate no está equivocado. Es un debate totalmente válido. El punto es cómo se va a resolver. Por la parte de los trabajadores, hay un tema más grave: la informalidad. Y ahí ni siquiera existe regulación de la ley. Es un segmento importante del mercado laboral. Se tiene que resolver aun cuando se destrabe la discusión de los salarios mínimos. Hay otra porción de trabajadores que reciben sueldo por arriba del salario mínimo y habría que ver si una mejora considerable tiene un impacto. Por el lado del sector productivo, que es la pequeña y mediana empresa —establecimientos mayoritarios en el país—, no está en condiciones de dar un aumento al salario mínimo. Hay que analizar este caso con detenimiento, analizar cómo se pueden implementar este tipo de políticas. Y por último reconocer que, efectivamente, el salario mínimo se ha deteriorado, así como otros salarios. Así como han crecido en sectores muy dinámicos como el automotriz, hay un segmentos considerables de población con bajos ingresos. Esto provoca efectos negativos en el bienestar de las familias y en la economía. Hemos visto un bajo dinamismo en el consumo privado, no es extraño que ocurra esto en un entorno en donde el ingreso de la población no ha aumentado como debiera y se ha deteriorado en términos reales.

El aumento impacta la inflación

¿Cuáles serían las medidas en el corto y mediano plazos para mejorar el ingreso de los trabajadores que perciben el salario mínimo?

Hay una discusión, propuestas y estudios que justifican la posibilidad de ajustes mayores y que tratan de minimizar posibles impactos. Todos sabemos que efectivamente el aumento genera costos importantes e impacta en temas como la inflación. Pero hay que profundizar la discusión en un tema que es bastante complicado y buscar una solución adecuada. Todos sabemos que el salario mínimo, el ingreso en general de la población, se ha rezagado por muchos años.

¿Es viable la propuesta de Miguel Ángel Mancera de ubicar el salario mínimo en 171 pesos para 2018?

Es una de las propuestas existentes y hay que profundizar qué quiere decir: cuáles son las posibilidades de aplicarse, impactos negativos. Hay un reconocimiento generalizado de que el salario mínimo es bajo, los ingresos están rezagados, el salario mínimo es realmente mínimo. Lo importante es encontrar cómo se pueden minimizar posibles efectos negativos.

Ante el aumento raquítico del salario mínimo muchos piden la desaparición de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, ¿quedó rebasada?

Es parte de la misma discusión, ¿qué tipo de función debe jugar esa comisión? En realidad está limitada en términos de sus facultades, hay que replantear sus funciones.

¿La actual política económica desfavorece el ingreso de los mexicanos? El principal objetivo es combatir la pobreza y la desigualdad…    

Las decisiones salariales son parte de las explicaciones de por qué no mejoran los ingresos. La otra explicación es que hay un aumento muy raquítico en la variable de productividad. Pero la política económica no es un argumento para entrar en la discusión y mejorar las condiciones de los trabajadores. El tema se enfatiza en términos de salario mínimo pero, insisto, muchos ingresos por arriba del salario mínimo se han rezagado desde hace tiempo. Y hay que pensar en una discusión más amplia de cómo mejorar los ingresos, que están vinculados a la productividad pero de igual manera hay que considerar si vale la pena una acción de corto plazo, tratando de minimizar impactos negativos pero que mejore el ingreso y beneficiaría a la demanda agregada, habría un impacto positivo en el consumo de los trabajadores y productores. Habría una mayor capacidad de compra de los trabajadores.

 

No alcanza para la canasta básica

¿Observa una contradicción de aumentar raquíticamente el salario mínimo y por otro lado aplicar programas antipobreza con un presupuesto millonario?

Hay que recordar que esos programas antipobreza, en principio, están atacando a población que está por debajo del salario mínimo. Al aumentar el salario mínimo, vas a tener más población por debajo de ese ingreso. Habría que analizar concretamente esta lógica del salario-programas sociales.

Por lo pronto, se tendría que dejar de hablar de la “canasta básica” con el actual salario mínimo…

Sí, queda claro que el salario mínimo es un salario bajo, limitado en términos como lo define el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social, una canasta de consumo adecuado para un individuo. Un salario mínimo no alcanza para tal efecto. El valor de la canasta alimentaria (línea de bienestar mínimo) urbana pasó de $1,272.91 en noviembre de 2014 a $1,297.65 en noviembre de 2015, un incremento de 1.9%; mientras, que el valor de la canasta alimentaria (línea de bienestar mínimo) rural pasó de $895.84 a $920.69, 2.8% más en el mismo periodo.

¿Cómo se puede mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores?

Hay estudios que proponen aumento del salario por decreto, obviamente está el tema de la productividad. En caso del aumento por decreto básicamente es una decisión político-administrativa para ver cómo se puede mitigar los impactos negativos.

Con el actual panorama económico que se caracteriza por el precio del petróleo a la baja, el pobre crecimiento, problemas en la productividad y competitividad, ¿desalienta la posibilidad de alcanzar un salario mínimo digno para la población?

Están y no vinculadas. El precio del petróleo genera presiones fiscales en mayor medida, lo cual no necesariamente tiene que ver en forma directa con el tema del salario mínimo. De forma indirecta tiene que ver en la medida que los petroprecios generen menor crecimiento. Hay otros elementos que pueden ayudar a que la economía crezca, sustituyendo la parte del petróleo. Sin embargo, sí hay un impacto negativo, porque el salario mínimo está vinculado al crecimiento económico, a la formalidad y la economía no ha crecido como debiera en años, tampoco es raro que los salarios estén creciendo como debieran en ciertos sectores.

¿Qué aspectos aún no se toman en cuenta en este debate?

Los ingresos de buena parte de la población se han deteriorado y esto afecta el bienestar. Un mejor ingreso implicaría un mayor poder adquisitivo y hay que recordar que, históricamente, los países ricos con una creciente clase media tuvieron un estímulo al crecimiento, generado por el impulso en la demanda de esa clase media con mayor poder adquisitivo.

Lamentablemente, eso no lo podemos aprovechar porque nuestra clase media está golpeada, son elementos que hay considerar en su difusión pública.