Parece broma del Día de los Santos Inocentes, pero no lo es: los diputados locales del Estado de México, en el Estado de México, decidieron autoflagelarse por ser impuntuales y se castigaron con multas económicas que deben cubrir cada vez que lleguen pasada de la hora pactada.
Así, en cuatro meses, han logrado reunir poco más de 60 mil pesos que, dicen, van a utilizar en “buenas obras”.
La noticia por sí sola causa hasta un poco de mofa y es comprensible: además de ser uno de los países más violentos, más ignorantes, más incultos y más corruptos de acuerdo a indicadores internacionales, México es una de las naciones más informales del orbe.
La puntualidad en México, como el grueso de las cosas importantes, no es una prioridad; aún incluso cuando se ha demostrado en los hechos que esta característica está íntimamente vinculada al progreso y al desarrollo (no en todos los casos, pero casi siempre), nos vale, preferible llegar cinco minutos después… o diez o veinte.
Hay naciones, como en México, donde el valor del tiempo es nada, como China, Arabia Saudita, Kenia, India y Nigeria, y como se puede apreciar, no son pueblos que se caractericen propiamente, la mayoría, por registrar grandes avances o un despunte económico importante. No.
Pero ahí tiene usted a los países que aman la puntualidad y así lo reflejan: Suecia, Japón, Alemania, Suiza y Holanda. Todos, reconocidos por su estatus socio-económico. El tiempo para cada una de estas naciones vale lo que pesa en oro.
El enfoque financiero que países como los antes señalados le dan al tiempo, mereciera ser igualado, pero aquí, en nuestro hermoso país, pareciera letra muerta. Por más que se insista, por más que se establezca como un ordenamiento y un gesto de buena educación, no pasa nada.
Por eso desde que los legisladores toluqueños decidieron instrumentar esa medida de presión, más de alguno daba por hecho que el dichoso castigo se convertiría en todo un cochinito de ahorro a corto, mediano y largo plazo.
En cuatro meses, los impuntuales han acumulado poco más de 60 mil pesos y la cantidad seguirá aumentando porque ahora la multa es vista casi como un futuro botín político: cada peso de castigo se convertirá en una obra social y como los legisladores son bien generosos, seguirán optando por llegar cinco minutos tarde, so pretexto de hacer un bien común a la ciudadanía.
La decisión que asumió la Junta de Coordinación Política en ese congreso mexicano, fue avalada por todos los líderes de las distintas fracciones parlamentarias, cansados de cómo las reuniones semanales se retrasaban por mucho tiempo.
Lo cierto es que las reuniones siguen empezando tarde y por ello, una nueva medida ha sido implementada: la reincidencia se castigará con multas mayores y de 500 pesos, ya las elevaron hasta 4 mil pesos.
Ser impuntual es parte de esa cultura mexicana a la que todos le echamos la culpa de todo. Dicen estudiosos del comportamiento social que en el 70 por ciento de los casos, llegar tarde a un compromiso es por responsabilidad propia; otro 25% es por culpa de la informalidad ajena y el resto es mera circunstancia y mala, muy mala suerte.
