Se aprobó la Secretaría de Cultura y todo mundo debería estar feliz, pero no. Algunos le critican que se desprenda de la Secretaría de Educación Pública, porque, sostienen, no debería separarse de la educación. En lo personal, observo dos riesgos; uno, (que temo sea imparable) que se vincule el arte cada día más a la iniciativa privada, es decir, que sus contenidos sean definidos por esa clase social en la forma de supuesto mecenazgo, y digo supuesto, porque en realidad, como se descuenta de impuestos, no implica gasto para los empresarios. Sin embargo, desde mi punto de vista, el mayor peligro es el arqueoturismo, porque eso implica la comercialización de las zonas históricas y arqueológicas, y el desvío de las investigaciones de lo importante a lo rentable. Hay que reconocer, sin embargo, que esa ha sido la política para el sector del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, sólo que ahora, tal vez, habrá más dinero para invertir.
A Vila-Matas, el Premio de la FIL de Guadalajara
Sí ya sé que todo mundo dice que es un gran escritor, y hasta lo avala Sergio Pitol que se ha dado el lujo de escribir algunas obras maestras él mismo, pero no me acaba de gustar Enrique Vila-Matas. Su novela Dublinenses tiene un tema que encandila, el recorrido que cada año el 16 de junio se hace en Dublín en recuerdo de la jornada del Ulises de James Joyce. Esta idea que ya es literaria de por sí, pone, además, en el tablero el personaje de un editor y sus opiniones sobre su catálogo, y este otro tema que a primera vista parece fascinante no acaba, según yo, de cuajar. Pero, en fin, le dieron el Premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y lo que todo mundo comentó fueron los tennis Nike color vino del barcelonés.
Antonio Tovar, en Mazatlán
El artista mexicano-americano expone en la Galería Rubio, de Mazatlán, pegadito al Teatro Ángela Peralta. Las pictografías digitales de Tovar se inspiran en ciudades como Nueva Orleans, Nueva York, Zurich (la cuna del Dadá) y otras igualmente legendarias. Las pictografías manejan el color magistralmente desmintiendo que sólo el blanco y negro con su claroscuro está a la altura del arte. Lo que más llama la atención de las pictografías, además, de la destreza del artista, es su sentido del humor, pues, por decirlo así, cada pictografía tiene su chiste.
