La ciudad más cosmopolita del mundo, te atrapa desde que arribas y te maravillas con las multitudes provenientes desde cualquier lugar de la tierra, escuchas una sinfonía de idiomas y ves toda la policromía de pieles, atuendos, peinados y el perfecto orden del desorden multitudinario que conduce las riadas de gente a todos y a ningún lugar.

Es increíble y gozoso al mismo tiempo, ver como los neoyorkinos se apropian de sus calles, de sus espacios y como viven y disfrutan su ciudad, conviviendo con cualquier cantidad de turistas que recorren sus amplias avenidas y se hipnotizan con sus miles o cientos de miles de edificios y rascacielos, antiguos y modernos que han generado toda una tipología arquitectónica y hacen única a esta urbe.

Intentar describir Nueva York, requeriría un espacio mucho más amplio que este reducido articulo y, en especial el poder trasmitir la magia que la ciudad despliega desde los primeros espacios del asentamiento, su mercado de pescados, uno de los más antiguos del mundo en funcionamiento, el primer Broadway, su distrito financiero: Wall Street, los imponentes y majestuosos edificios que albergan las autoridades municipales de la City o los de las Cortes de impartición de justicia.

Muchos, muchísimos son los lugares que se deben visitar en Nueva York como, entre otros: El barrio universitario de la Universidad de New York, el Soho, hoy lugar de galerías y sofisticación; la “Little Italy” con el encanto latino, barrio donde se asentaron los inmigrantes italianos. El propio barrio de Harlem, que fue, ahora ya no tanto, el principal asentamiento de los afroamericanos, donde se percibe una arquitectura distinta y más pobreza. Lugares emblemáticos como Greenwich Village, donde surgiera en la década de los 70´s el fenómeno sociológico “hippie” y en el cual aún resuenan los ecos del concierto de Woodstock y donde hay florerías a cada paso. Y hablar de los museos de esta ciudad, requiere de todo un artículo.

Los lugares icónicos lucen pletóricos de turistas, todos quieren ir a ver la estatua de la Libertad, y desde el ferry observar en lontananza, el perfil de la “big Apple”; también todos quieren subir al Empire State y ver desde arriba la “urbe de hierro” y no podía faltar ir al Central Park, que tiene más que bien ganada su fama como sitio inigualable. Una de las entradas más socorridas es donde se yerguen las estatuas de Simón Bolívar, Jose de San Martin y Jose Martí, en la calle 59 misma por la que inician sus recorridos las carretelas o calandrias tiradas por caballos, que llevan a los pasantes a hacer un recorrido por los lugares famosos del conjunto boscosos y alrededor de su lago.

Al igual que en todas las grandes ciudades del mundo, es posible vislumbrar y vivir las grandes desigualdades sociales, que podríamos ejemplificar con la oferta gastronómica, existen los restaurantes más caros y lujosos del mundo y en la esquina, es factible comer en uno de los miles de puestos semi-fijos que ofertan los tradicionales hot-dogs, pero principalmente toda clase de comida griega, mexicana, árabe o africana a precios bajos.

Finalmente, quiero destacar la importante presencia de nuestros connacionales, todos ellos; luchadores, valientes, esforzados, aplicados, que mantienen nuestros valores y se sienten identificados con México. Muchos de ellos son de origen poblano, pero convergen de todos los rincones de la patria. En especial, llamó nuestra atención Rubén Sánchez, que tiene ya 2 décadas allá, y si antes aquí, fue beisbolista, hoy trabaja como capitán en un restaurante. Está muy orgulloso de su mexicanidad y es un ejemplo de que los mexicanos pueden destacar en cualquier lugar de mundo.

Deseo expresar mis votos de buena ventura, prosperidad, salud, paz y amor para este año 2016, para todos.