Los buenos deseos prevalecen
Cada que comienza el año, las especulaciones, deseos y pronósticos se desatan como si se tratase de emular a los profetas antiguos desde Jeremías a Nostradamus; resulta curiosa esa proclividad del ser humano por tratar de anticiparse al futuro para no lograrlo, en fin ha comenzado el 2016 en la cuenta.
Regularmente se repiten los mismos lugares tan comunes al tratar de profetizar con el mismo molde de las expectativas que en muchos casos no pasarán de ese estatus producto del morbo o del deseo personalísimo. Alguna vez un presidente profetizó que habría que prepararnos en México para administrar la abundancia, cegado por la fiebre del oro negro, al final terminamos peor, los pronósticos fueron al revés.
En la aldea global se habla a cada inicio de año que habrá conflictos bélicos, que morirá un artista de renombre, un político de altos vuelos y cosas similares que no requieren hacer experimentos alquímicos sino basta acudir a las probabilidades de la lógica, aunque hay quienes creen esos cuentos provenientes de los charlatanes que arrojan bombas de humo.
Lo cierto es que cada año es ya un lienzo en blanco para pintarlo con los pinceles de los sueños, los anhelos que son una suerte de revulsivos que llegan bien a refrescar nuestra atmósfera.
Este año de nuevo habrá elecciones, una extraordinaria, en las que se volverán a probar alianzas de izquierda con la derecha, de agua con aceite, cuyo combustible es el poder en esta era en que casi se han extinguido las ideologías porque parecen ser un estorbo o piezas de un museo de antigüedades.
Se contará en nuestro país con una nueva Secretaría de Cultura que no define líneas estratégicas ni ha sido incluyente su conformación, tal parece que se trata de un reacomodo burocrático sin más porque dicho tema no ha sido prioridad de los diferentes gobiernos, algunos relacionan ese tema con el turismo o con eventos artísticos efímeros.
La violencia es el veneno; antídoto es la cultura refiere Ignacio Solares, me pregunto si la clase política en términos generales sabrá traducir ese contundente párrafo o se quedará buscando la respuesta en la oquedad de su incultura.
A nivel internacional las consecuencias del terrorismo se padecen a diario, la incertidumbre se instaló en la Plaza de La Concordia, en Las Cibeles o en los suburbios de varios países europeos, la paranoia es un huésped cotidiano.
El fanatismo religioso parece ser per secula seculorum, los registros de los actos extremos alejados de cualquier consideración divina llenan los archivos históricos desde la muerte alevosa de Hypatia a manos de sádicos católicos comandados por el obispo Cirilo que, a la postre, fue elevado a los altares; ahora hemos padecido los episodios de trastornados operarios de Isis en donde sea.
No obstante, los buenos deseos prevalecen, nunca deben dejarse al abandono porque aunque los milagros no existen como cuentan los religiosos sí es posible que el ser humano pueda dar un viraje al timón para recalar a mejor puerto. Feliz 2016.
