Inundaciones, epidemias y sequías prolongadas
René Anaya
Disminución de lluvias en el sudeste asiático e Indonesia; incendios forestales en esas regiones; sequías en el sur de África; olas de calor en India; ciclones fuertes en la zona oriental del Pacífico tropical; lluvias intensas en Centro y Sudamérica; nevadas en el norte de México; inviernos cálidos en Europa; y Polo Norte con temperaturas por encima de los 0° Celsius en invierno, cuando lo usual son -25° Celsius.
No es la descripción del apocalipsis, sino las modificaciones climáticas que está provocando el fenómeno El Niño-Oscilación Sur (ENSO, para abreviar) desde el año pasado y que se prolongarán probablemente en todo ese año.
Fenómeno climático mundial
Desde hace tiempo, los habitantes de Perú saben que cíclicamente, en periodos de dos a siete años, se produce un calentamiento de la Temperatura Superficial del Mar (TSM) en la temporada navideña, que impide que suba el agua fría del mar, rica en nutrientes, que atrae los cardúmenes. Wolf E. Arniz y Eberhard Fahrbach en su libro El Niño. Experimento climático de la naturaleza reproducen una versión de D. B. Enfield, de su artículo “Is El Niño becoming more common?”, donde refiere: “La conexión entre las observaciones de los geógrafos y los pescadores fue hecha en el año siguiente (1892) por el capitán Carrillo, quien también por primera vez dio nombre a este fenómeno”.
Así que El Niño, que a fines del siglo XIX se consideró que era un fenómeno local, en realidad es parte fundamental del sistema global climático, ya que se trata de una fluctuación interanual del sistema Océano-Atmósfera en el Océano Pacífico Ecuatorial, de ahí el nombre de ENSO. Este sistema tiene tres fases: Cálida (El Niño), Fría (La Niña) y Neutral.
Según información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en la fase Neutral el agua cálida del Océano Pacífico va al oeste, hasta regiones cercanas a Indonesia, por los vientos del este (alisios). En esas regiones el agua es más cálida y el aire más ligero, lo que provoca que la atmósfera sea más inestable, genere ascenso de humedad, formación de nubes y lluvia; en cambio, en el otro extremo del Océano Pacífico emergen masas de agua fría con nutrientes a la superficie, que atraen a los peces y alegran la Navidad de los pescadores peruanos.
En la fase Cálida “los vientos del este (alisios) en el Pacífico se debilitan y el agua cálida del Pacífico oeste se recorre hacia el este a lo largo de la línea ecuatorial, aumentando la TSM lo suficiente para transportar calor a la atmósfera y generar nubes de convección profunda, llevando ahora las zonas de lluvias hacia el este”, refiere la Conagua. De esta forma, El Niño provoca más lluvia en regiones donde es común que llueva poco y a la inversa: llueve menos donde suele llover más.
Los efectos
Este fenómeno causa en el mundo cambios de la circulación atmosférica, aumento de la temperatura en las aguas costeras; en el sudeste asiático provoca lluvias escasas, enfriamiento del océano, baja formación de nubes, sequías y alta presión atmosférica. En contraste, en América del Sur se presentan lluvias intensas, calentamiento de la corriente de Humboldt, pérdidas pesqueras, intensa formación de nubes, periodos muy húmedos y baja presión atmosférica. En México está causando sequía en el centro del país, lluvias intensas en algunas regiones e inviernos fríos con nevadas, como las de Sonora.
La Administración Estadounidenses de Aeronáutica y del Espacio ha considerado que El Niño 2015-2016 será tanto o más poderoso que el de la temporada 1997-1998 porque se presentan niveles del mar inusualmente altos en el Océano Pacífico en la línea del ecuador, similares a los que hubo hace 18 años, que significan que hay una gruesa capa de agua caliente. En consecuencia, en el sudeste asiático hay bajo nivel de lluvias que ha causado sequías e incendios.
Por lo general, las aguas cálidas alcanzan el momento culminante cerca de las costas americanas hacia el inicio del invierno y luego comienzan a disiparse: ahora, como en 1997-1998, no hay muestras de que se inicie la disipación, por lo que ésta es “la firma de un gran y poderoso El Niño”, ha advertido la NASA. Además, se ha hecho notar que el aumento de temperatura del planeta puede causar que El Niño sea más peligroso.
Por lo tanto, es probable que las consecuencias del ENOS se prolongue durante la mayor parte de este año, por lo que es probable que haya inundaciones, epidemias y sequías prolongadas, principalmente en el sur de nuestro continente, aunque también en el norte se presentarán fenómenos semejantes pero de menor intensidad. Así que las autoridades y la población deberán estar preparadas para estas contingencias.
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f/René Anaya Periodista Científico
