El uso de Internet ha cambiado la forma de interactuar entre las personas, antes existía la cercanía física, el roce de unas manos, el intercambio de miradas o la evasión de las mismas para indicar un desacuerdo, y se tenía la certeza de conocer el carácter y en otras hasta los rasgos físicos íntimos. Esa cercanía, esa intimidad era el resultado de la confianza que nacía entre dos seres. Pero hoy la Internet nos ha vuelto eterios, pertenecientes al cielo cibernético, donde la cercanía física es menor y casi somos fantasmas observadores de las acciones de los demás, convirtiéndose ese momento o esos momentos en un tiempo irreal y no necesario, pues sólo suceden por un pequeñísimo tiempo, tal como los sueños, fantasías que nos hacen creer que estamos vivos en una ilusión que desaparece al despertar. Olvidamos sin consecuencia alguna. Entonces el tiempo deja de ser una condición necesaria para lo que hacemos, ya que nos hemos convertido en observadores de lo que hacen los demás sin ningún efecto, sin un qué pasará después, porque no nos vemos obligados a participar y si lo hacemos, no existen esas miradas de complicidad o desagrado, esos labios conteniéndose por soltar alguna palabra o esa indiferencia cuando se ha escuchado sin poner mucha atención. Sí, actualmente interactuamos como seres etéreos. Sara Mesa a través de su novela Cicatriz cuenta una historia donde la relación de Sonia con un tipo cuyo nombre es Knut —que roba en almacenes y la anima a convertirse en escritora— es totalmente ilusoria y que para que siga así dicha relación Knut evita tener sexo en las escasas veces que se ven, prefiere hacer el amor con otra pensando que es Sonia, roba ropa para vestirla según su imaginación, le pide que mande fotos por Internet para ver cómo le quedó, simplemente no quiere destruir la imagen que se hizo de ella. Y Sonia crea una fantasía de llevar una vida doble con un amante que únicamente existe por Internet y su vida de casada, donde el tiempo se convierte en irreal a pesar de pasar varios años, ya que en realidad nada sucede entre ellos que cause una consecuencia; ella simplemente recibe cosas que él roba para satisfacer su imaginación, además cree tener una relación cercana aunque sabe que los separan setecientos kilómetros.
Cicatriz es una historia de amor creíble, que fácilmente podría suceder hoy cuando el tiempo ya no es una condición necesaria para la acción, porque todo depende de quién y cuánto tiempo desee alimentar sus pensamientos a favor de una fantasía, donde lo virtual hace que lo ilusorio exista cuando los puntos se encuentran prolongados por los rayos luminosos de un celular, de una tableta o computadora, etcétera.
Cicatriz se ha convertido en una novela imprescindible para varias generaciones, ya sea por la forma de contar la historia, o por el uso del tiempo donde las acciones dejan de ser reales y necesarias, tal y como sucede en los sueños.
Sara Mesa, Cicatriz. Anagrama, Narrativas hispánicas, 2015; 200 pp.
