Recaptura del Chapo
Es ineludible, una vez más, la tentación de opinar y escribir sobre el mítico delincuente Joaquín Guzmán Loera, no sólo por los perfiles cinematográficos de sus fugas y su recaptura, sino porque el personaje de marras se ha convertido en un paradigma de la corrupción y del mal.
Es importante subrayar que una juventud con poca educación y escasas esperanzas concibe a este personaje como una figura imitable y paradigmática; problema y efecto sociológico que debemos combatir, desentrañando los crímenes, las matanzas y las acciones brutales. Este criminal, en su egolatría y vanidad, cayó nuevamente en las redes de la justicia, al tratar de construir su propia zaga en la cinematografía mundial, con la bella actriz Kate del Castillo y con el laureado actor Sean Penn. Más allá de los episodios violentos y emocionantes de sus recapturas y escapatorias por los drenajes, fue capturado por casualidad.
Como lo han señalado numerosas crónicas, no se puede ni se debe escatimar, ni regatear, el trabajo serio y eficaz de la Secretaría de Marina Armada de México y en general de los órganos de seguridad; tampoco se puede soslayar la importancia política que este fenómeno produce en diversos escenarios: primero, en las relaciones internacionales, tanto con Estados Unidos como con la prensa mundial; segundo, el impacto que produce en el proceso de la sucesión presidencial desde el ángulo de la política gubernamental y priista; y tercero, en las estrategias que deben seguirse para reformar el sistema de justicia que implica: mandos policiacos, ministerios públicos, jueces y sistema penitenciario. Quizás el menos analizado de estos efectos ha sido el segundo, es decir, la sucesión presidencial.
En efecto, desde el inicio de este gobierno se han presentado, como pilares del mismo, los encargados de los temas de economía y seguridad, importantes para la república. El primer tema le ha sido encomendado al secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y el de seguridad al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien con la fuga del Chapo al parecer se había descartado, regresando nuevamente a la palestra con la recaptura. Estos dos secretarios, con sus luces y sombras, han sido las figuras más relevantes de donde puede surgir el próximo candidato del PRI a la presidencia de la república.
A esta pequeña lista de probables candidatos, se han incorporado otros distinguidos funcionarios: el secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade, quien con su discreción y eficiencia se ha ganado un lugar en dicha carrera; también el joven secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, que a pesar de su novatez y falta de currículum ha demostrado decisión y valor en el tema de la reforma educativa, que no tuvo el secretario anterior; y habrá que agregar, por su experiencia política de muchos años de trayectoria, al presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, quien desde la sucesión anterior manifestó su legítima ambición.
Hoy nuevamente la discusión se centra en la extradición, que no había sido posible con el exprocurador Murillo Karam; actualmente la procuradora Arely Gómez sostiene una tesis distinta iniciando el procedimiento, aunque podría tardar uno o varios años, según se ha señalado.
Muchos otros efectos de esta recaptura los veremos en los días por venir.
