Cráneo del Homo floresiensis.

 

René Anaya

En 2004, se dio a conocer la existencia del Homo floresiensis, que se descubrió en la isla de Flores, Indonesia, el cual medía cerca de un metro de altura, caminaba erguido, tenía el cerebro del tamaño del de los australopitecos y de los chimpancés, y fabricaba herramientas muy semejantes a las del Homo sapiens.

Esas características hicieron dudar a muchos paleoantropólogos de que se tratara realmente de una especie perteneciente al género Homo. Posteriores trabajos, lejos de descartarlo como homínido, parecen confirmar que es otro de nuestros ancestros que evolucionó de manera separada y se extinguió, lo que parece reafirmarse con el descubrimiento de herramientas líticas (de piedra) en otra isla de Indonesia.

 

Un hallazgo sorprendente

El pasado 13 de enero, la revista Nature publicó en línea el artículo “Earliest Hominin Occupation of Sulawesi, Indonesia” (Primeros homínidos pobladores de Sulawesi, Indonesia), del paleoantropólogo Gerrit van den Bergh de la Universidad de Wollongong, Australia y colaboradores de Australia, Países Bajos, Indonesia y Dinamarca, quienes informaron del hallazgo de herramientas líticas en la isla de Sulawesi (probablemente en indonesio provenga de sula: isla y besi: hierro), que en español se conoce como Célebes, por el nombre que en 1512 le dieron sus descubridores portugueses.

Los investigadores encontraron más de 200 herramientas líticas en Talepu, población al sur de la isla, de hace unos 118 mil años. Hasta la fecha, los restos de humanos modernos (Homo sapiens) más antiguos son de hace unos 40 mil años, por lo que ha surgido de manera natural el interés por averiguar a quiénes pertenecieron esas herramientas, que son muy semejantes a las que utilizaba el Homo floresiensis en la isla de Flores, situada al sur de Célebes o Sulawesi Van den Bergh y su equipo consideran que existen tres posibilidades: la primera, que las herramientas fueran efectivamente del Homo floresiensis, que haya colonizado la isla; la segunda es que hayan sido del Homo erectus, un homínido de una talla muy semejante a la nuestra, que se sabe que pobló esas regiones de Indonesia; la tercera es que hayan llegado a la isla los denisovanos, especie parecida a los neandertales, después de un largo viaje desde las estepas europeas.

Los autores de ese trabajo consideran la segunda hipótesis como la más probable, el paleoantropólogo Gerrit van den Bergh ha declarado: “Sabemos que el Homo erectus ya estaba en la región en esa época y de hecho creo que el Hombre de las flores es una variante enana e insular del erectus (…) No me sorprendería si algún día encontramos un fósil de Homo erectus de hace un millón de años en Sulawesi”.

 

Los dueños de las herramientas

Sin embargo, esa hipótesis se contrapone con otras que se han sostenido, no sobre el origen de las herramientas, ya que esa información es reciente, sino sobre la procedencia del Homo floresiensis, pues otros investigadores consideran que por sus características es un homínido independiente y no una variante del Homo erectus.

El Homo floresiensis, además de las características ya descritas, como su capacidad craneal de 420 centímetros cúbicos, más parecida a la de australopitecos y chimpancés, tenía los arcos ciliares (cejas) prominentes y la nariz delgada, como los homínidos; su mandíbula estaba reforzada (robusta); la clavícula no es de tipo humano, ni siquiera de Homo (recta y larga) sino corta y curva; el hueso trapezoide de la muñeca no tiene forma de bota como en el humano, sino piramidal, semejante a la de los primates; la pelvis era más parecida a la de los australopitecos; las piernas eran cortas (en relación con su tamaño); en los pies, el primer ortejo (el dedo gordo) era perpendicular a los demás ortejos, como el de los australopitecos.

Con esos datos se puede suponer que no es un Homo erectus que se volvió enano, sino un homínido que ya salió así, de baja estatura, de África, por lo que provendría de una especie antigua que aún no aumentaba su talla. Esa hipótesis se refuerza con el estudio del cráneo, que realizó la paleoneuróloga Dean Falk, de la Universidad Estatal de Florida, en 2005, quien afirmó que el erectus y el floresiensis pudieron compartir un ancestro común de pequeño tamaño.

Por lo tanto, “el cerebro del hobbit no habría sufrido una miniaturización en ningún momento, sino que el cerebro del Homo erectus habría experimentado un crecimiento durante la evolución de esta especie [hace dos millones de años], al mismo tiempo que su cuerpo”, ha considerado la investigadora.

En esas condiciones, podría reafirmarse que el Homo floresiensis es una especie de homínido y podría suponerse que las herramientas halladas en la isla Célebes le pertenecieron, lo cual significaría que vivió miles de años antes de lo que suponía, unos 118 mil, pero cómo y por qué se extinguió son enigmas que siguen presentes.

 

reneanaya2000@gmail.com

f/René Anaya Periodista Científico