La última vez que platiqué con Ulises Carrión hace unos 30 años, le pregunté a qué se dedicaba en Ámsterdam, a lo que él contestó “performance”, que yo interpreté como una vaguedad evasiva. No lo vaya a creer, pero me imaginé que andaba de artista de variedades, ¿de stripper? ¿estaba desempleado? Decidí no hacer más preguntas. Ulises trabajó en alguna de las películas del concurso de cine experimental de 1964 o 1965, en la de Juan Guerrero o Juan José Gurrola, y alguien comentó que fue el único del elenco que no necesitó maquillaje, porque su color de piel era perfecto para el cine. De ahí surgió mi idea de que se trababa de una actuación más que de una “instalación” o “ambientación”. Nada en su departamento en Ámsterdam me reveló a qué se dedicaba, recuerdo que hasta busqué alguna foto de él actuando, pero no había nada. Ulises parecía muy distinto que aquí, llevaba bigote y hablaba un español con acento, pero no el acento de los holandeses cuando hablan español y que traté tanto porque en un tiempo se puso de moda allá hacer maestrías en la UNAM.

Menuda sorpresa que me llevé, hace unos días, cuando leí: “El Museo Reina Sofía programa exposiciones de Ulises Carrión, Rémy Zaugg y Wifredo Lam”. Incrédula, descubro que es el Ulises que yo conozco, cuando en el cuerpo de la nota corroboro: “La primera a celebrar entre el 15 de marzo y el 10 de octubre será una retrospectiva de Ulises Carrión (San Andrés, Tuxtla, Veracruz, México 1941-Amsterdam, 1989). (Es él, me digo). “Desde sus inicios como joven escritor exitoso y respetado en México, pasando por sus estancias en Francia, Alemania e Inglaterra (1964-1972) en las que agudiza su empeño en innovar el lenguaje, hasta su establecimiento definitivo en Ámsterdam donde llevó a cabo un amplio abanico de actividades artísticas, literarias y de activación cultural”. Mucho antes, en México, en la década de los sesentas, había publicado sus dos únicos libros de cuentos, que ahora en Europa califican de “tradicionales”: La muerte de Miss O y De Alemania. Creo que fue Cristina Pacheco quien me contó que Carlos Fuentes se había permitido decir que Ulises era el escritor menos leído de México y el mejor ejemplo del fracaso. Ese comentario se lo ganó Ulises por ser amigo de Juan García Ponce y como es sabido él y Fuentes no se podían ver y lo traigo a cuento, porque en ese boletín se le considera exitoso y prestigiado, precisamente lo que Fuentes le negaba. Así es la vida, (o la muerte), pues ni Ulises, ni Juan Vicente Melo que colaboró con él, ni Fuentes lo sabrán ya.

En la nota sobre su exposición, se califica a Ulises como “pionero” y se destaca que la distribución y la comunicación eran sus “inquietudes fundamentales”. Se explica que “A través de 350 piezas, realizadas en diversos medios -libros, revistas, videos, películas, obras sonoras, arte postal, propuestas multimedia, performances etc.- además de un buen número de proyectos en los que Carrión actuó como curador, distribuidor, activista (sic) de televisión y radio, conferenciante y escritor”.

“La muestra traza la trayectoria singular de un artista que trabaja incesantemente en construir una red de redes al margen de los circuitos establecidos”. (Recuerdo, en efecto, que el arte postal también aquí en México se vio como una forma alternativa de comunicación poética impulsada por el Frente Mexicano de Trabajadores de la Cultura y que en concreto Lourdes Sánchez practicó con gusto y pasión). De cualquier forma todavía no me queda claro qué tipo de arte practica Ulises. Sigo leyendo la información del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía: “La primera sala se concibe como índice general de la exposición e incluye un ejemplo significativo de cada una de las disciplinas que el artista cultivó y que sirve de introducción a su universo creativo”.

En el renglón siguiente capto más o menos de que se trata: “De singular relevancia será la sección reservada a su faceta como fundador de la mítica librería-galería Other Books and so on (Otros libros y etcétera), la primera especializada en publicaciones y libros de artistas”.(Aquí mismo se comentó que del poemario de Josefina Morales, cuya impresión digital comentamos Pável Granados, Selma Beraud y yo, había una edición artesanal de Sonia Morales, a propuesta del taller del pintor Carlos Aguirre, aunque Sonia y Carlos le llaman libro-objeto). Total, Ulises hacía libros que son mitad obra del escritor (literaria) y mitad de su propuesta de artista visual en video, obras sonoras etcétera, realizadas por él o en colaboración con otros artistas.

Entre las obras que se presentarán se menciona The Dead of the Arte Dealer (La muerte del marchante de arte), Bookworks revisited (¿libros de tarea renovados?), Gossip (Chismes), Scandal (Escándalo), and Good Manners (Buenos modales) o Lilia Prado Superstar (Superestrella), “todas ellas parte de proyectos globales acompañadas con documentación e imágenes de época”.

Pues nada, que al menos conozco una de las obras de Ulises, aunque no completas, porque Lilia Prado, superstar se vende en México y lo leí. El libro se titula Lilia Prado superestrella y otros chismes. Se indica que forma parte del archivo Carrión 3. En las primeras páginas, como lo indica la nota informativa del museo, se advierte el interés del artista por la comunicación, pues el autor teoriza sobre formas de comunicación oral, tales como el rumor, el escándalo, la calumnia y el propio chisme. Se indica, además, que Ulises dio una conferencia en la Universidad de Ámsterdam sobre el tema. Estas formas de comunicación se muestran con rumores de artistas de Hollywood, lo que da pie a numerosas fotos que contribuyen al libro-objeto. Otra expresión alternativa, ya que no se vale de la palabra, son las gráficas que muestran cómo se propaga el chisme, el rumor, etcétera. En la siguiente parte aparece Pistas, otro proyecto que se presentó en Brasil. La parte de Tríos y boleros se convirtió en un documental sobre este tipo de música en México y fue un programa para la radio holandesa.

Un viaje a Arnhem, también en Holanda. lleva a un recorrido, del que se muestran las fotos, para narrar una historia de amor. Finalmente, el proyecto que da título al libro Lilia Prado supestrella, que tiene la forma de un diario del propio Ulises para realizar el proyecto, desde su planeación hasta su culminación con una festival en honor de la estrella. Me llamó la atención que Ulises iniciara el proyecto con otra actriz en mente, Amanda del Llano, ya que Lilia, por haber actuado con Buñuel, es la preferida de los intelectuales (y la mía también). No comprendo por qué Ulises se muestra reticente y no simpatiza mucho con ella, porque Lilia, me consta, tenía la sonrisa a flor de piel, nada falsa o esteriotipada, y al sonreír se le hacían unos hoyuelos en la comisura de los labios, era preciosa y todo mundo la bromeaba porque su cuerpo, de espaldas, era insuperable. En fin, Ulises le hace una larga entrevista. El libro reúne numerosas fotos de Ulises y de Lilia principalmente, pero lo más notable es lo bien que habla de Lucy Fernández de Alba que en esos días, creo, era la directora de la Cineteca Nacional. (Por cierto, Lucy no conocía el libro y dijo que lo iba a comprar luego de que se lo comenté). Las mejores fotos de Ulises lo captan a las puertas de los cines Palacio Chino, Olimpia y Orfeón, lugares en que se exhibieron las películas de Lilia y de todo el cine nacional de los cuarentas y cincuentas. El proyecto no es posible conocerlo como simple lector, porque Ulises invita a Lilia al festival que se realizó primero en Ámsterdam, luego en Groningen, Arnhem y Rotterdam. En cada una de estas ciudades se proyectaron cuatro películas en que Lilia Prado es la estrella. Las tres alegres comadres (1952), dirigida por Tito Davison; Subida al cielo (1951) de Luis Buñuel; Las mujeres de mi general (1950) de Ismael Rodríguez, y Rumba caliente (1952), de Gilberto Martínez Solares. En todas las funciones, (los cuatro filmes se exhibieron en un solo día en cada ciudad holandesa), estuvo presente la superestrella. El éxito del festival, la prensa que acudió, se dice, “superó las expectativas” del propio Ulises Carrión. Sobra decir que las fotos documentan el viaje de Lilia y Ulises a Holanda y durante el festival. Se cierra el libro con La poesía (léase el arte) no es suficiente. Una de las ilustraciones de este libro es una imagen de comic, muy a lo Lichtenstein, que aparece en la propaganda del Museo Centro de Arte Reina Sofía. Al Museo Jumex va a venir la exposición del Reina Sofía para febrero y marzo de 2017. Ahí se podrá apreciar la obra multidisciplinaria de Ulises Carrión. Un último dato, la edición de Lilia Prado superestrella y otros chismes corrió bajo la responsabilidad de Juan J. Agius y la traducción es de Heriberto Yépez.