Oportunidades para hacer dinero
Este año, sesionará del 20 al 23 de enero, en Davos, el Foro Económico Mundial al cual acudirá, como muchos otros presidentes, y primeros ministros, el presidente Enrique Peña Nieto. A esta reunión concurren anualmente quienes diseñan las políticas económicas y quienes realmente gobiernan el mundo.
Al foro asisten como cada año, no sólo jefes de Estado y de gobierno, hacen acto de presencia los CEO de las grandes corporaciones mundiales y, entre otras cosas, se deciden las inversiones millonarias de los corporativos con base en criterios de rentabilidad y competitividad, funcionado como una especie de mercado en el que se ofertan oportunidades de hacer dinero.
Este 2016, al eje central del foro se le ha denominado la Cuarta Revolución Industrial. El temario incluirá: seguridad alimentaria y agricultura; medio ambiente y seguridad de recursos; el futuro de Internet; inversión a largo plazo, infraestructura y desarrollo; empleo, destrezas y capital humano; comercio internacional e inversión; paridad de género; el futuro del sistema financiero global; crecimiento económico e inclusión social, y el futuro de la salud.
Todos estos temas resultan de gran importancia en el actual contexto mundial, en el cual se observan cambios geopolíticos insoslayables, el agotamiento del equilibrio de los bloques regionales y la crisis global que se avizora, por la inminente recesión a mediano plazo de la economía china, que reduce drásticamente su crecimiento, y la expectativa de un mediocre crecimiento menor del 3% de la economía global.
A este panorama incierto obedece el llamado de alerta que emitiera hace poco el director del Banco de México, quien, ante la volatilidad de los mercados financieros globales, instó a los gobernantes de los países emergentes a prepararse para una situación de crisis global, semejante —agregaría yo— a la de 2008.
En el mundo actual, los controles económicos globales deben buscarse conjuntamente entre las grandes corporaciones, asociadas con los gobiernos de los países con las economías más ricas, los que se han adueñado del control de los procesos financieros y productivos y, en consecuencia, de la riqueza mundial.
Esta conjunción entre los gobiernos y los corporativos fue producto de la instauración en buena parte del mundo de las políticas neoliberales durante el último tercio del siglo pasado y hasta ahora, la que paulatina, pero sin pausa generó una dicotomía entre lo público y lo privado, arrebatando a la gestión gubernamental, buena parte del diseño de la política pública y, lo que es peor, los objetivos de ésta.
Los gobernantes y los líderes políticos extraviaron que los objetivos de una estructura estatal y los de una empresa difieren radicalmente. El quehacer empresarial es obtener el mayor lucro con la menor inversión para aumentar capital. En cambio la gestión pública tiene como fin último garantizar los derechos y libertades fundamentales de los gobernados, el desarrollo social o bien común, y asegurar la convivencia social armónica.
Así, observamos cómo los grandes grupos corporativos trasnacionales actúan sin freno y sin regulaciones, actuando en ocasiones con prácticas depredatorias en contra de la fuerza laboral, destruyendo el medio ambiente, agotando los recursos naturales, siempre buscando maximizar la renta del capital. Y adicionalmente, en los países que se lo permiten, asumiendo funciones políticas o de gestión gubernamental, sin obviar que cuando pueden imponen a los gobernantes, interviniendo en los procesos electorales, financiando partidos o candidatos.
Y no se trata de una prédica contra la libre empresa o buscar satanizarla. Se trata de que ésta desarrolle el papel que en la sociedad le corresponde y paliar las enormes desigualdades sociales que agobian a la mayoría de los habitantes del planeta, que se detenga el deterioro medioambiental, que se racionalice el aprovechamiento de los recursos naturales. El desarrollo no está reñido con la distribución justa de la riqueza y la sustentabilidad. Por ello es importante que en estos foros se escuchen las voces de quienes, pese a todo, alertan sobre el futuro mismo del planeta.
