POR LOS CAMINOS DEL SUR

 

En las montañas del sur, además de los hechos de violencia, la inconformidad de maestros y el cierre de escuelas, de empresarios que están siendo objeto de secuestros y extorsiones y el desplazamiento de personas, la iglesia ha señalado no solo el fracaso de los operativos militares sino que ha demandado una actitud diferente a las autoridades gubernamentales.

En lo que va del año, de manera sistemática las diócesis de la entidad han demandado que el combate a la delincuencia organizada deje de sustentarse en acciones militares que solo terminar por desencadenar niveles superiores de violencia.

Al iniciar el año, en Acapulco, Carlos Garfias Merlos, arzobispo de la diócesis porteña, señaló que lo retos de los gobiernos estatal y municipal son dar mayor confianza y seguridad a la sociedad, además apoyar la generación de empleos para la reactivación de la economía.

También lanzó un llamado urgente a las autoridades para que antepongan siempre el bien de los pueblos antes que cualquier otro interés político o partidista.

Subrayó que es necesario que protejan las instituciones públicas de cualquier signo de orden criminal para recuperar la confianza de los ciudadanos”.

También dijo que la Arquidiócesis de Acapulco ha atendido a alrededor de 2 mil personas de aproximadamente 300 familias que han sido víctimas de la violencia, tanto en este puerto como en las regiones de Costa Chica y Costa Grande.

Por lo mismo manifestó que “se han fortalecido los centros de escucha, y ahí queremos ofrecer el acompañamiento espiritual, sicosocial y pastoral”, y explicó que estas actividades funcionan con más de 400 voluntarios, quienes han sido capacitados por la Iglesia, auxiliados por sicólogos, trabajadores sociales, sacerdotes y orientadores.

Por lo cual también pidió que las autoridades hagan una opción preferencial por las víctimas de las violencias”.

Posteriormente, durante el Encuentro Pastoral Conjunto de las 4 Diócesis efectuado en Ciudad Altamirano (Pungarabato), los 4 obispos coincidieron que el origen de la violencia en la entidad se debe a que hay enojo y deseos de venganza entre la sociedad guerrerense por las injusticias que se han cometido contra los más desprotegidos.

Los primados hicieron un llamado a todos los guerrerenses para hacer un esfuerzo para volver al sendero de la paz, concordia y reconciliación aclarando que es compromiso de todos.

Carlos Garfías Merlos (Acapulco), Salvador Rangel Mendoza (Chilapa-Chilpancingo), Dagoberto Sosa Arriaga (Tlapa) y Maximino Martínez Miranda (Altamirano) coincidieron en que en Guerrero y en México “se deben sembrar valores de amor, paz, tolerancia y reconciliación si no lo hacemos van a seguir habiendo más Arcelia”.

Ello en referencia al caso donde en dicha ciudad de Tierra Caliente 21 personas fueron secuestradas para después ser liberadas y los 5 maestros plagiados en donde perdiera la vida uno de ellos

Los obispos indicaron que se pusieron en contacto con los familiares de los 21 arcelenses que fueron secuestrados la semana pasada para brindarles regocijo, acompañamiento y solidaridad espiritual, social y pastoral en la medida de lo posible en la parroquia de Arcelia.

“Tenemos que solidarizarnos con ellos porque aunque haya sido un mal trance temporal, el dolor, el sufrimiento y la afectación aún persisten en los parientes de las víctimas, de parte de la iglesia estamos empeñados en ayudarles”

“Hemos analizado desde el 2010 los factores que generan violencia desde hace más de cinco años y hemos concluido que el origen de la violencia es por el descontento del pueblo y el enojo de la gente por la ausencia de justicia”, insistió Garfías Merlos subrayando que “hay resentimientos y deseos de venganza que se suscitan de diferentes razones y circunstancias”, aseguró.

“La iglesia católica ha trabajado para ayudar a las personas y la sociedad en general para que se reconstruya el tejido social en Guerrero. El caso de Arcelia es algo que nos duele en demasía”, dijo por su parte Rangel Mendoza.

Tras los señalamientos de que ministeriales están vinculados a diferentes cárteles del narcotráfico, en un comunicado de prensa, Garfias Merlos urgió a las autoridades a que cumplan su tarea de investigar y dar resultados concretos, para que la sociedad recupere la credibilidad en las instituciones.

Xavier Olea Peláez fiscal general del estado, informó que aplicaría un mecanismo de investigación para localizar a policías ministeriales que están vinculados con el crimen organizado, y que mejorará la impartición de justicia en el estado.

“Casi estoy seguro que hay infiltrados en la corporación, al igual que en otras corporaciones, pero se va a investigar para detectar si algunos policías están involucrados con la delincuencia” dijo Olea Peláez

Adrián Alarcón Ríos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), recalcó que sus agremiados no presentarán denuncias hasta que el Ministerio Público sea confiable. Los capítulos de este sindicato patronal en Chilpancingo y Acapulco han dejado entrever la decisión de portar armas ante la falta de resultados en el combate a la delincuencia.

Olea Peláez reconoció que el Ministerio Público de la dependencia es un símbolo de corrupción y anunció cambios para que la ciudadanía confíe en la dependencia y en los ministeriales.

El 31 de enero y haciéndose eco del editorial del semanario parroquial “Desde la Fe”, Garfias Merlos afirmó que la presencia de militares en los puntos más conflictivos en Guerrero, no es la solución para combatir la inseguridad, también es que la presencia de los militares sea debidamente aceptada y coordinada con la sociedad civil. Se requiere una estrategia integral que atienda las causas del fenómeno.

En el contexto de las declaraciones que hizo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong sobre que el alcalde Evodio Velázquez tenía al ex secretario de Seguridad Pública, Francisco Sandoval Vázquez y a su cuerpo policiaco sin certificar, Carlos Garfias dijo que se debe hacer a un lado los pleitos políticos y “buscar una estrategia común de seguridad”, ya que dijo, “no es lo importante ver quién tiene razón o cómo debe de ser, sino encontrar una estrategia común donde todos puedan estar participando.”

El prelado reiteró que debe haber una mayor coordinación entre las instituciones y la participación de la ciudadanía para encontrar mejores formas de hacer frente a la inseguridad que vive el estado.

Después de citar los datos publicados por el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y la Justicia Penal, en que se ubica a Acapulco como la ciudad más violenta del país y la cuarta en el mundo, con 104.73 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, Garfias Merlos expresó que “mientras el fenómeno de la inseguridad y la violencia siguen creciendo no podemos quedarnos y conformarnos, con discusiones estériles, echando culpas a los demás y politizando el tema. Tampoco podemos confiar totalmente en una estrategia militar, cuyos datos duros nos convencen de su fracaso, de escasos resultados y de la necesidad de una estrategia mucho más integral”.

Los llamados de la representación local de la Iglesia católica en lo que va del año enfatizaron que la necesidad de organizar a la sociedad y tener una colaboración con las autoridades que nos proporcionen la seguridad y la confianza que se requiere en nuestra sociedad de Guerrero y Acapulco. Esto en víspera de la visita papal al país y una serie intrigas palaciegas con el alcaldía de Acapulco quien sería el que abanderara la propuesta alternativa de mando único por parte del Sol Azteca.

Lo que reitera que la seguridad publica continua siendo una asignatura pendiente distorsionada por la lucha político electoral.