La medianoche significa la catástrofe total, el fin del mundo, el Apocalipsis para el Boletín de Científicos Atómicos que, año con año, adelanta o atrasa el minutero de un reloj virtual para decirnos cómo se encuentra el estado de la locura colectiva que se llama guerra, amenaza nuclear, deterioro ambiental, destrucción de la Casa Común.

El “Reloj del Apocalipsis”, también llamado “del Juicio Final”, es un reloj simbólico, mantenido desde 1947 por la junta directiva del Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago (E.U.), que usa la analogía de la especie humana estando siempre “a minutos de la medianoche”, donde la medianoche representa la “destrucción total y catastrófica” de la Humanidad.

Originalmente, la analogía representaba la amenaza de guerra nuclear global, pero desde hace algún tiempo incluye cambios climáticos, y todo nuevo desarrollo en las ciencias y nanotecnología que pudiera infligir algún daño irreparable.

Las crecientes tensiones entre Rusia y Estados Unidos; la reciente prueba nuclear de Corea del Norte y una falta de pasos decisivos para combatir el cambio climático, representan una gran amenaza para el mundo, dijeron los científicos tras presentar el estado actual del “Reloj del Apocalipsis”, que mide la probabilidad de un cataclismo mundial.

El minutero del reloj del final —un reloj que representa, como metáfora, lo cerca que estamos de destruir la Creación— ha quedado en tres minutos para la medianoche. El reloj refleja la vulnerabilidad del mundo ante una catástrofe por armas nucleares, cambio climático y nuevas tecnologías. La medianoche simboliza el apocalipsis, el reinado del caos, el Juicio Final.

El año pasado, los científicos adelantaron dos minutos el reloj, de cinco a tres minutos para la medianoche, argumentando que el cambio climático, la modernización de armas nucleares y los enormes arsenales de armas nucleares eran “amenazas extraordinarias e innegables para la existencia continua de la humanidad”. La revista vio su primer número en junio de 1947. Entonces, el reloj estaba a las 23:50. En este lapso hemos avanzado siete minutos hacia el despeñadero.