La renuncia de Benjamín Robles Montoya a su militancia al Partido de la Revolución Democrática (PRD), es solamente una de tantas señales que la clase política ha enviado a la ciudadanía de que Oaxaca se encuentra en una imparable descomposición política, económica y social, que conforme pasan los días, se agudiza de manera aberrante.
Para nadie debe ser sorprendente que el excandidato a la gubernatura haya renunciado a sus derechos y obligaciones como militante del PRD, porque así lo hizo en el PRI, en Convergencia y más reciente en Movimiento Ciudadano, pero lo que si debe preocupar, es que esto abre un flanco más de discordia social.
Más allá de si esta decisión de Robles Montoya le abre las puertas al PRI para regresar a la gubernatura, el encono social es un factor que se hace viral de inmediato en una sociedad envuelta, por años, en conflictos con el magisterio y gubernamentales marcados por la incapacidad y la corrupción, entre ellos el actual mandatario Gabino Cué.

Oaxaca además es de los estados de la República con mayor pobreza del país y con menos posibilidades de desarrollo por el yugo de quiénes han estado al frente de las instituciones desquebrajadas y débiles por la avaricia política.
No es para menos, controlar la estabilidad o la inestabilidad social en Oaxaca siempre será un parámetro para el gobierno federal y para la política en general de México, por lo que representa y ya se ha mencionado.
De ahí parte pues, que la designación de José Antonio Estefan Garfias, no es más que solo una práctica que se ha convertido en recurrente y hasta de usos y costumbres entre las clase política.
Estefan Garfias no fue la excepción y la constante de estas amañadas y ambiciosas decisiones, ya que hay que recordar que renunció a su militancia de 36 años en el Partido Revolucionario Institucional y afiliarse a los partidos de la Revolución Democrática y del Trabajo, para convertirse en candidato a diputado federal por el Distrito electoral federal V con cabecera en Santo Domingo Tehuantepec, en la región del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca.
El expriísta, además ha polarizado la política y desde este momento la elección en Oaxaca, al haber formado parte de los gabinetes de Diodoro Carrasco, Ulises Ruíz y más reciente del mismo Gabino Cué; tres gobernantes cuestionados y odiados por los oaxaqueños.
Además, que Antonio Estefan se ha confrontado con más actores políticos en distintos procesos internos para elección de candidatos, durante su paso por las diferentes fuerzas políticas. En ese sentido le han advertido “que ya es tiempo de cobrar facturas”.
Por si fuera poco, el magisterio oaxaqueño se ha dividido de manera significativa en contra del ya asignado candidato a la gubernatura por la coalición conformada por PRD-PAN-PT.
Esta asignación, aparentemente salida del voto de la militancia del Sol Azteca, fue avalada por el líder nacional de ese partido, Agustín Basave Benítez, que sin tener idea de lo que hizo, se ha convertido en un brazo golpeador más de Benjamín Robles, quien ya fue buscado por el círculo rojo de una de las figuras más incendiarias del país, Andrés Manuel López Obrador.
Con esta conflictiva “efervescencia”, sin duda, será la que distinga las elecciones en Oaxaca del próximo 5 de junio, cuando los electorales votarán para renovar la gubernatura, los 42 diputados de Cámara de Diputados y 153 ayuntamientos de los 570
En los 417 municipios restantes, se realizarán a lo largo del año 2016 asambleas comunitarias para elegir a sus concejales por el Sistema Normativo Indígena, también conocido como Usos y Costumbres.
