Basura y contaminación
La contingencia ambiental que se desató el lunes 14 de abril en el Valle de México, la más larga desde que se hacen mediciones, ha tenido efectos altamente nocivos en la salud de la población, y consecuencias políticas que pueden dejar fuera de combate a por lo menos dos aspirantes presidenciales: Miguel Ángel Mancera y Eruviel Ávila.
La asfixiante polución se estacionó sobre la zona conurbada cuando todavía no se halla la fórmula para detener la epidemia de influenza, lo que permite adelantar que aumentarán drásticamente las enfermedades respiratorias y otros males ocasionados por la contaminación. Sobra decir que la confluencia de estos dos fenómenos será desastrosa para una población subalimentada y carente de un buen servicio médico.
Del desastre tampoco sale bien parada la Comisión Ambiental de la Megalópolis, organismo encabezado por un coordinador designado por la Presidencia de la República, en el que están representadas seis entidades del centro del país (Ciudad de México y los estados de México, Hidalgo, Morelos, Tlaxcala y Puebla). La Came (así le apodan) fue constituida hace dos años y medio y hasta ahora ha sido incapaz de dar un programa para disminuir la polución ni de homologar las medidas necesarias para evitar, hasta donde es posible, la emisión de contaminantes.
La creación de la Came tenía entre sus finalidades unificar el programa Hoy No Circula y la verificación de vehículos, lo que, como es obvio, no ha conseguido. Es más, ni siquiera ha podido constituir un consejo científico asesor cuya integración estaba prevista desde la fundación de la Came, entre otras cosas porque este organismo carece de financiamiento.
Ante la inutilidad de la Came, Miguel Ángel Mancera hizo pública su inconformidad y culpó a las entidades vecinas, que no cuentan con un programa eficaz para disminuir las emisiones de los vehículos. Pero no fue muy lejos por la respuesta, pues Miguel Ángel Contreras Nieto, secretario de Medio Ambiente del Estado de México, le reviró señalando que parte de la culpa la tiene el nuevo reglamento de tránsito de la capital, que Mancera y compañía hicieron aprobar unilateralmente y han aplicado con total desdén por los vecinos.
El pleito tiende a subir de tono, pues el mismo día el gobierno mexiquense decidió cerrar los rellenos que hay en su territorio, en los cuales se depositaba la basura de la Ciudad de México, los cuales emiten diariamente 10 mil toneladas de bióxido de carbono y que además, por las filtraciones, contaminan el suelo y propician la proliferación de fauna nociva.
Al cerrarse los vertederos mexiquenses, el gobierno capitalino tendrá que resolver el asunto en su propio territorio o exportar sus desperdicios a otras entidades. Dicho de otra manera, parece que llegó la hora de industrializar totalmente la basura de la Ciudad de México, algo que se ha estado posponiendo porque requiere una fuerte inversión y, sobre todo, porque ninguna autoridad se atreve a tocar a la mafia que hace un negocio multimillonario con el manejo de la basura.
Cuando estas líneas lleguen a los lectores de Siempre!, suponemos que Mancera y Eruviel ya habrán parado su pleito, pues a ninguno de ellos le conviene. Pero nunca se sabe, pues a los políticos les gusta moverse entre la basura.
