Entrevista a Héctor de Mauleón | Editor y periodista | Exclusiva Siempre!
El GIEI nos ha puesto un espejo frente a
la realidad del sistema penal.
Dicen que vale más ser completamente engañado que desengañado. Y eso precisamente fue lo que le pasó al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) cuando el pasado 1 de abril Ricardo Damián Torres, integrante del grupo colegiado de expertos en fuego para el tercer peritaje en el basurero de Cocula, Guerrero, confirmó la existencia de un evento de fuego en el lugar en donde, según testimonios, fueron quemados los normalistas de Ayotzinapa.
“La recolección de restos óseos —dijo Torres— hallados corrobora la evidencia suficiente y coincidente entre los equipos forenses, tanto de la PGR, como del Equipo Argentino de Antropología Forense, lo que permite determinar que al menos 17 seres humanos adultos fueron quemados en el lugar.”
Hay que recordar que el GIEI buscó al perito peruano José Luis Torero para que realizara un peritaje independiente y al final confió en su versión de que “científicamente” no era posible que los normalistas fueran incinerados en el basurero. Así, en septiembre de 2015, el GIEI rechazó la versión oficial y explicó que se formó la “convicción” de que los estudiantes no fueron quemados en el basurero municipal.
“Con base en la evidencia podemos decir que no hubo incendio ni siquiera para incinerar a una persona”, sostuvo el abogado chileno Francisco Cox.
El pasado miércoles, el GIEI anunció que ya no colaborará más con la Procuraduría General de la República (PGR) para el caso del tercer peritaje de Cocula, porque no se respetaron los acuerdos de confidencialidad. Sin embargo, en ningún momento niega o desmiente la versión presentada por Ricardo Damián Torres, uno de los especialistas en fuego que hizo el estudio, sólo detalla que el documento revelado es de carácter preliminar.
La confrontación entre el GIEI y el gobierno federal es clara. Si la PGR rompió un acuerdo de confidencialidad, ¿el resultado del tercer peritaje es falso?
Nadie escuchará la “verdad científica”
Para el periodista y editor Héctor de Mauleón, quien posee la mejor narrativa del caso Ayotzinapa, aunque exista una “verdad científica” nadie la escuchará y el gran error del GIEI fue hacer suya la versión de José Luis Torero.
“El error del GIEI —dice— fue casarse con la versión de ese perito que, como ya sabemos, estuvo solamente 20 minutos en el lugar, no hizo ningún tipo de muestras, sólo se asomó y anduvo caminando por ahí. Al final determinó que en el basurero de Cocula no hubo un incendio. Cuando el GIEI dice es nuestra convicción que no existió un incendio en el basurero, todo cambió.”
A un año y medio de la tragedia de Iguala, ¿cuál es el balance que haces? Porque pareciera que seguimos igual…
Según el último informe de los expertos internacionales en fuego, que fue presentado el pasado 1 de abril, estamos de regreso a donde todo comenzó, estamos de regreso en el lugar al que llegó la primera investigación ¾que ni siquiera fue la de Jesús Murillo Karam¾. La pesquisa que habló de un basurero es la que llevaba la fiscalía de Guerrero antes de que la PGR atrajera el caso. La PGR recibe el asunto y los primeros detenidos ya señalaban que los normalistas fueron llevados a un basurero y ejecutados ahí. No estamos de vuelta a la “verdad histórica”, sino al momento previo a la llamada “verdad histórica”.
Por lo pronto, las mayores autoridades del mundo en fuego han externado un dictamen que dice que hubo un incendio controlado de gran magnitud en el basurero de Cocula. Si recuerdas, el primer peritaje de la PGR decía precisamente eso, y fue el peritaje del GIEI que tiró esa versión dándole voz a José Luis Torero, quien señala en el informe de Ayotzinapa que en el basurero no había condiciones para quemar, incluso, un solo cuerpo.
¿Se puede llegar a una “verdad científica” luego de tanta confusión y acusaciones entre la PGR y el GIEI?
El problema es que la “verdad científica” ya no la van a querer escuchar. Si un equipo colegiado, formado por las seis mayores autoridades del mundo en la materia dice que hubo un incendio en el basurero de Cocula y nadie lo quiere creer, pues la ciencia no tiene la culpa. Aunque exista una “verdad científica”, este caso, más bien, es un asunto de fe. Desde luego ya se reveló que tiene un uso político por las dos partes.
¿A quién le conviene que no se esclarezca el caso Ayotzinapa?
Queda claro que existe una línea que pretende hacer de este problema la mecha de una oposición al Estado. ¿Quiénes son? Falta saberlo. Este asunto ocurrió en un municipio gobernado por el PRD, en un estado gobernado por el PRD, con candidatos impuestos por un sector de Morena, por dos sectores enfrentados de la izquierda que terminan echándole la pelota al gobierno federal. No quiero decir que no exista una responsabilidad federal, porque en Iguala hay un batallón del Ejército y una delegación de la Policía Federal. Es imposible que una ciudad sea tomada por un grupo de la delincuencia organizada sin que las autoridades federales no lo sepan. Hay una responsabilidad conjunta, pero la izquierda, en el reparto de culpas, gobernaba esa región. Es una de las partes de esta historia que no podemos perder de vista. José Luis Abarca era perredista, fue impuesto por Lázaro Mazón, exprecandidato de Morena a la gubernatura de Guerrero y operador político en ese estado de Andrés Manuel López Obrador. Ahí comenzó el problema y después está la salida en falso del GIEI que afirmó “aquí no pudo haber un incendio y no se pudo quemar una sola persona”.
El basurero salió de la escena
¿Ése fue el gran error del GIEI?
Esa postura desvió la atención y nos sacó del basurero. Desde luego que hay indicios en el expediente de que actuaron células de Guerrero Unidos. Según los testimonios de los propios alumnos y los testimonios recabados por el GIEI, la operación fue dirigida por diversas células concertadas y éstas, cada una, declaran sus miembros, llevaron a los estudiantes a zonas distintas. Una parte importante de esas células señala que los trasladaron al basurero de Cocula, pero hay detenidos que pertenecen a otras células que hablan de un rancho, hablan de haberlos disuelto en ácido, de enterrarlos en un trascabo, y que los llevaron a otra zona para meterlos en fosas. Estaba toda esta variedad de versiones que tenían que ser investigadas, pero a consecuencia del peritaje falso o hasta el momento fallido de Torero, el basurero salió de escena. En el último año estuvimos dando “palos de ciego”, en caso de que sea cierto lo que nos leyeron el 1 de abril.
¿El GIEI impulsó la tesis de Torero para “pegarle” al gobierno federal?
El error del grupo fue casarse con la versión de José Luis Torero. Al final determinó que en el basurero de Cocula no hubo incendio. Por otro lado, el GIEI nos ha puesto un espejo frente a la realidad del sistema penal, judicial y de investigación mexicano, donde ha revelado todas las fracturas, fallas y perversiones. El único reparo que veo es el haberse casado con un peritaje que hasta hoy parece estar equivocado.
Mencionas a varios personajes de la política como Abarca y Aguirre, pero no se sabe realmente cuál fue su responsabilidad.
El secretario de Seguridad Pública de Guerrero se diluyó, él era el encargado de estar en el C4, es un personaje que se borró. El exgobernador de Guerrero es un personaje que también se diluyó, no sabemos cuáles fueron los arreglos o los pactos que alcanzó. Se tiene que hacer público el expediente en su totalidad, que esté el expediente disponible y algunos tengan el valor y el tiempo de leer 200 tomos que contienen miles de fojas, así tal vez podemos aclarar todas estas dudas y vacíos de la crisis mayor del sexenio.
¿Por qué la opinión pública rechaza estas versiones que existen en el expediente de los culpables confesos?
Las autoridades han abonado a su mala fama y propio descrédito, cuesta mucho trabajo que les crean, porque cuántas veces no han mentido. Creo que se han generado dos cosas: un gran enojo social, porque Ayotzinapa catalizó muchas cosas, la desaparición de estudiantes en el estado más pobre y abandonado del país a manos de agentes del Estado. A esto se suma la manera errática en la que se ha llevado la investigación, los dimes y diretes. Ha sido un año muy desgastante en términos de una investigación que por primera vez tenía la oportunidad de ofrecernos algo serio y sólido, un dictamen hecho por seis eminencias mundiales. La PGR decide dar el “albazo” y el GIEI decide romper. Y ahora estamos otra vez como al principio.
También se derrumbó la teoría del quinto autobús…
Sí, el GIEI habló del quinto camión a partir de una investigación en la que se señalaba que Guerreros Unidos usaban autobuses de pasajeros para enviar droga a Chicago, pero se investigó que las rutas no hacen viajes a Estados Unidos. Lo que creo es que el GIEI alertó muy bien, es que esto parecía una acción concertada para que los normalistas no salieran de Iguala, por eso la hipótesis de que hubieran tomado por accidente un camión cargado de droga o dinero, porque no se explica la saña o un operativo tan grande que provocó movimiento en toda la ciudad para evitar que los alumnos salieran o se llevaran algo. Todavía no tenemos claro el móvil: si quisieron dar un escarmiento, si se les salió de las manos, si iban infiltrados. ¿Cuál era el propósito de levantar a 43 estudiantes a la vista de todos y llevarlos a un lugar para desaparecerlos?
Lo que falta en la investigación
¿Podemos decir que Guerreros Unidos y Los Rojos operan de una forma brutal contra sus enemigos? Torturan, descuartizan, queman.
En el expediente se pueden leer las declaraciones de los principales involucrados en el caso y la forma de operar de Guerreros Unidos. Hay varios casos de personajes que desaparecieron. Uno de los sicarios detenidos relata cómo le tocó interrogar, matar e incinerar a cuatro personas antes de que pasara el caso de los normalistas, y curiosamente en el mismo lugar en donde sucedieron los hechos. Es algo impresionante.
Por otro lado, en el expediente no aparece la palabra que debería aparecer, que es “amapola”, y es “goma de opio”. Sabemos que Iguala es el escurridero donde baja toda la goma de opio que se cultiva en las montañas de la zona y que ahí se recoge, inicia su viaje. Eso es lo que estaban defendiendo, por eso pasó lo que pasó. Esto no está todavía en la investigación. La gran historia, la historia que está en el fondo, es el narcotráfico.
En toda esta historia, ¿cuáles han sido los grandes desaciertos del gobierno federal?
La propia PGR tomó la decisión de cancelar los otros lugares de búsqueda para centrarse en el basurero de Cocula. Cuando Murillo Karam dijo la “verdad histórica” canceló todas las posibilidades de que hubiera normalistas en otro lado. Si ahora han encontrado restos de 17, quiere decir que nos faltan 26. ¿Dónde están? Ese fue un gran error, el deseo de dar carpetazo para sacar al presidente Enrique Peña Nieto del problema, pero en realidad lo que generó fue un caos y así hemos estado el último año y medio. Se sabe que ahí fueron quemados algunos, pero aún falta saber qué pasó con los demás, y eso sí es responsabilidad de Murillo Karam.
Por otro lado, el saldo de los integrantes del GIEI es positivo. Son personas honorables que están entregadas a un trabajo que se les confió, pero se equivocaron en casarse con un peritaje falso y negarse a lo otro para imponer su versión.
Creer o no creer
El documento del tercer peritaje debería ser público…
Lo que tiene que hacer la PGR, si quiere tener alguna credibilidad, es explicarnos cómo se llegó a ese dictamen, que salgan los peritos a decir sus reparos o las cosas por las que apoyaron el informe. Que sea transparente el dictamen, que uno pueda leer por qué se concluyó que sí hubo un incendio. De lo contrario, vamos a seguir entrampados en esta lucha que es prácticamente teológica, religiosa, creer o no creer.
En México, a lo largo de su historia reciente, hay casos emblemáticos de impunidad. ¿Crees que el caso de Iguala se vaya a resolver?
Mucha gente ya sentenció, ya hizo su sentencia mental o interior. En el caso Colosio mucha gente determinó lo que había pasado, y no hubo manera que ningún fiscal explicara que las cosas podrían haber sido de otro modo.
En el caso de Obregón hubo un asesino que fue fusilado y hasta la fecha mucha gente dice que lo mandó a matar Calles. El 68 está claro en partes, pero no en su totalidad. Creo que el caso Iguala va a sumarse a esta larga lista de agravios del pueblo mexicano, de una manera absurda, porque es un caso donde tenemos la investigación más grande que se ha hecho en México, hay 113 detenidos confesos. Es un caso muy espinoso.

