Blanca, blanquísima la gota deslizándose por la blancura, como si su transitar fuera marca y transparencia o caligrafía de margen: línea que borra la frontera, el reverso, la duda; tachadura que deslía su trazo al punto de no quedar más que el movimiento del aire en su deambular, tiembla la hoja del árbol, reverbera la orla en el espejo del agua, hasta desaparecer su extraño equilibrio entre gorjeos de sombras que avistan la lejanía en el dorso del papel, alguien ahí, alguien delatado por el aleteo de la respiración, alguien que hace constatar la existencia de lo que habita en esa otra ribera.

Suposición, ¿principio de la sospecha?, porque se sospecha ¿se asume la suposición de alguien? A efectos de lo contable, simplemente se considera la evanescencia cuya cualidad primaria, además de su hueco, es abarcar eso que apela bajo el pronombre de lo intocado. Metafísica negativa, ya no vacío, ya no punto, no.algo ( )

Me decías que la ventisca te forzaba a desprenderte, te ibas volviendo pura nervadura, puro impulso que arreciaba la ventolera para recogerte en ti misma; llegada la hora, dar el salto, —pero no era salto—, desprenderse, dejar atrás la forma, sería un acto que llevarías acabo sin pesadumbre pues en cada vuelta te habrías dejado despojar de lo que te hacía gravitar: perder peso para ganar transparencia.

Resonaba en mi mente la imagen de mi padre arrebujado en el sillón o la de mi maestro que se deshojaba en su solaz; ambos alcanzaron primero el registro de la sólo voz como la sibila de Cumas ¿recuerdas la charla sobre ella?, y luego se acompasaron en un latido cuyo compás era referido en el sonido de la respiración; ya no eran aquí, su mirada era la de los deslumbrados…, poco supe sobre la atadura al cuerpo, es erróneo esto que te escribo, lo cierto es que nunca he comprendido el hilo tendido entre el cuerpo y lo que lo alienta.

Hilo de plata, lo llaman algunos, ¿será porque es un hilo de luz y cuando se quiebra el cántaro que lo contiene se vuelve un punto de fuga?, no lo sé, no tengo palabras que aquieten el desconcierto, sí el deseo vehemente de que exista la otra orilla, pero tampoco sé qué es el deseo. ¿Una gota?, ¿la punta del alfiler?

Prenderse, deshabitarse, provocar la mudanza, quemarse, deletrearse en la ceniza y tocar el dentro de lo hondo, donde allá es allá y desgarrar el filamento de la cordura porque todo reverberar es la afirmación de lo no.velado, de la belleza de lo efímero, pero yo sostuve tu mano, la de mi maestro, la de mi padre, toqué su piel, sentí sus huesos, vi la palma de su mano, leí su vida inscrita en las líneas dibujada sobre sus arenas, toqué uno a uno sus dedos, memoricé su juntura, hilé lo vivido en lo más dentro de mi dentro, para cruzar la noche y los muros y el miedo…

Todavía no es tiempo, quedan días, mira por siempre la gota que rueda del ojo a la boca, la gota que se hace palabra.

La palabra que arde en aire.