“La gente aún se casaba en las iglesias
pero hacía tiempo que Dios se había marchado de ellas, del mundo, para instalarse en una galaxia más allá”.
Tuomas Kyrö- Vatanescu y la liebre
Madrid.- Termina la semana sin gobierno. Los partidos emergentes mantienen que no pactarán entre sí – Podemos y Ciudadanos – y que el PSOE debe escoger entre alguno de ellos para intentar la investidura.
Mientras, don Mariano sigue en espera de su presa y hace carantoñas a Pedro Sánchez al mismo tiempo que lo descalifica. Éste no le hace caso y rechaza cualquier oferta que mantenga a Rajoy en la Moncloa.
Sin embargo, he aquí la epístola imaginaria que el PP podría enviar a los socialistas para que formaran la Gran Coalición que también gustaría a dos ex presidentes de gobierno (Felipe González y José María Aznar) y algunos barones de ambas fuerzas.
El oro, el moro y la vicepresidencia, te ofrezco don Pedro. Eso y más, amigo. Olvido que me insultaste. Te prometo reformar totalmente las leyes Laboral y de Educación, obligar a la Iglesia a que pague el IBI. Igualmente, querido Pedro, ambos revisaremos la actual Ley de Seguridad Nacional (Ley Mordaza) para evitar equívocos. Yo soy un demócrata, nunca pensé en el daño que pude hacer.
Juntos pediremos a Bruselas que nos den mayores plazos para cumplir con el déficit que exige la Unión Europea. Ni hablar, unidos evitaremos los desahucios para desterrar la pobreza del país.
Podemos hacer mucho (eso de podemos no me gusta pero tengo que poner el término). A los empresarios abusivos, que no son tantos pero sí multimillonarios, les obligaremos a pagar al fisco conforme a sus ingresos y no como ahora. Mandaremos a la cárcel, con la ayuda del siempre fiel Poder Judicial, a los ladrones de cuello duro. Redoblaremos la vigilancia para purgar a los evasores de impuestos, que son miles, y a aquéllos que tienen su dinero en paraísos fiscales.
Irá a la cárcel el que no cumpla con la obligación que requiere Hacienda, no importa si es un alto funcionario o un dirigente de la gran empresa. No más Banesto, te prometo Pedro, ni Caja Madrid ni Bankia.
A Mario Conde ya lo detuvimos por tercera ocasión y Blesa y Rato están en nuestra mira y el PP se encargará de ponerlos a buen recaudo.
Sulfúrico, don Mariano Rajoy Brey, presidente en funciones, habría ofrecido lo anterior (por lo menos está en su mente) y más, al socialista si lo apoya y lo aúpa para que siga como jefe del Ejecutivo.
En su carta, aún sin escribir, el PP está dispuesto a transigir con el PSOE en lo que pida y cuando lo pida.
Cualquier cosa menos perder el poder. Eso sí que no.
Y sigue: será usted, Pedro, un vicepresidente muy activo. Irá en mi representación al extranjero y a las reuniones de la UE en Bruselas. En nombre de España hablará como si fuera mi alter-ego.
Acabaremos ipso-facto con quienes blanquean dinero no importa que sean de la Casa Real como de mi partido. A doña Pilar de Borbón, ningún privilegio. Tuvo dinero off-shore y por eso se la penalizará. No mucho porque la pobre lo depositó en el extranjero por si las cosas empeoraban durante el régimen de Franco.
Al abdicar el rey, su hermana canceló la cuenta en las Islas Vírgenes una hora y media antes de que se hiciera oficial la decisión de Juan Carlos I.
Tendremos un ministro de Hacienda menos expresivo y más efectivo. Montoro es un hombre capaz pero tiene defectos imperdonables; cumplió pero dejará su puesto. Tú y yo nos pondremos de acuerdo para elegir a su sucesor.
¿Qué más…? Ah, sí: no habrá más amnistías fiscales como tú y otros partidos lo llaman. La idea fue buena porque repatriamos mucho dinero aunque haya sido una mínima parte de lo que hay afuera.
No permitiremos que los impostores, enemigos de España, salgan indemnes después de cometer fechorías en contra de las arcas de la nación. La Constitución será modificada según las circunstancias y a petición tuya, porque ya lo necesita. Yo lo tenía en mi minuta pero ahora te lo digo y lo hago público.
Desaparecerán los brutales recortes ordenados por la troika que tanto influyen en nosotros, en mí particularmente, y velaremos porque los españoles tengan suficiente para llegar a fin de mes. La sanidad recobrará el prestigio perdido temporalmente. Los estudiantes gozarán de todo el apoyo de nuestro gobierno, querido Pedro, para que puedan estudiar. Las tasas a pagar serán mínimas en bien de los españoles con pocos recursos.
Abriremos universidades públicas en todo el territorio. Los colegios no se privatizarán sino que serán propiedad siempre de la gente y allí podrán ir los niños de familias desprotegidas.
Daremos incentivos a los autónomos para crear y reforzar empresas medianas y pequeñas. A las grandes compañías que cumplan, nuestro apoyo, siempre que observen la ley, sin ningún privilegio, sin despidos a su gusto ni contratos por horas o semanas.
Dialogaremos con los dirigentes de la Generalitat para entendernos, para convencerlos de que sigan dentro de España. Que no abandonen al Estado español. El diálogo será base en nuestros próximos cuatro años de gobierno.
Me olvidaré de la comunicación desde el sofá-cama y a través del plasma.
Escucha, señor Sánchez, sólo nosotros podemos formar un gobierno seguro, garante de la libertad y protector del sistema actual, pero renovado.
¡Fuera el inmovilismo, señor vicepresidente!.
Nuestro eslogan será: Más libertad y total independencia del país. Haremos que España tenga la fuerza política que merece y no seremos nunca más súbditos que aprueban decisiones antipopulares levantando el dedo.
Los documentos injustos, impulsados por las multinacionales y los grandes bancos, no tendrán nuestro visto bueno. La Bolsa de Valores española será brújula en Europa y referencia obligada.
Si te animas, Pedro, haremos una Gran Coalición con el visto bueno de Ciudadanos, que está en nuestra línea. Porque así lo piden muchos ex dirigentes de nuestro país; no queremos aventuras ni extremismos arcaicos y comunistoides.
¡Echemos de nuestra costas los barcos venezolanos e iraníes que, cargados de billetes, van a parar a una izquierda ridícula e indómita, salvaje!.
Combatiremos la ideología bolivariana que patrocina a Podemos y a otros de su mismo corte.
Lo que te ofrezco Pedro, es que forjemos una nación que sea ejemplo y dé clases de democracia a quiénes, malamente, se autoproclaman demócratas pero que no son sino totalitaristas de poca monta.
Piénsalo, hermano Sánchez. Hasta aquí hemos llegado. Hay que avanzar. Si vamos a otras elecciones es malo. Pero quizá nos convenga porque nos daría más votos, a mí sobre todo.
¡Arriba corazones y mueran las mentes coronadas de un liberalismo que tuvo su momento pero que ya no funciona. Redescubramos cómo se consigue el bienestar y demos a nuestra gente mejor cobijo para fortalecer sus deseos libertarios!.
