Una nueva petición llegó a www.change.org, en su plataforma mexicana. En ella, se pide que los reclamos de mujeres como Andrea Noel, Gabriela Nava, Dahpne Fernández y Marianano queden de lado. Piden que esa revolución virtual que iniciaron con sus tristes historias no caiga en lo que caen las luchas de siempre: en el olvido.

Por casos como los de ellas, por aquellos que permanecen en el silencio y el anonimato, México ha sido declarado el país con el mayor índice de violencia contra la mujer.

Niñas pequeñas deambulando por el malecón de Acapulco, jovencitas golpeadas y violentadas en su intimidad. Mujeres adultas, mayores, disminuidas; indígenas arrancadas de sus raíces, sometidas, convertidas en criadas o esclavas sexuales.

No hay pues factores determinados, el abuso es lo mismo para unas que para otras; blancas o morenas, ricas o pobres, estudiadas y no. 

La periodista norteamericana afincada en México, Andrea Noel, presuntamente atacada por un co-conductor de televisión, el pasado mes de marzo, cuando caminaba por la colonia Condesa, revivió la indignación social.

Andrea fue sorprendida por detrás. Un hombre le levantó la falda y le bajó la ropa interior en plena calle, causando que Andrea cayera al suelo. La escena quedó grabada en un video que muestra la brutalidad del atacante. 

Andrea identificó a su agresor desde el pasado 10 de marzo y luego de que se conociera su identidad en redes sociales, se han emitido distintas expresiones de apoyo, como la carta enviada a change.org México, mediante la que se pide a la Procuraduría de Justicia del DF que aplique justicia.

México ya no puede permanecer ciego, sordo y mudo a las agresiones de tipo sexual que son, dolorosamente, cada vez más frecuentes y difícilmente sancionadas. 

El despreciable ataque a Andrea Noel es prueba de la impunidad con la que los agresores actúan en la nación azteca. Lo que viene viviendo Dahpne Fernández, por igual lo ratifica. La experiencia de Gabriela Nava y Mariana, es la cereza del podrido pastel.

El reclamo social es que esto ya no debe continuar; que es necesario, como dicta la carta, que las autoridades sean intolerantes a este tipo de violencia, y que apliquen la ley para sancionar a un agresor que está plenamente identificado, y cuyo acto violento está registrado en video, lo que es una prueba irrefutable.

Contrario a lo que pudiera suponerse, cada una de estas jóvenes sufrió no sólo por el violento momento a que fueron obligadas; también, tras sus ataques, recibieron (y siguen recibiendo) insultos, amenazas de agresión y hasta de muerte. No es posible.

Estas mujeres son víctimas durante los ataques y agresiones que sufrieron y son obligadas a revictimizarse con las campañas negras de que son objeto y como ellas, cientos, miles.

A propósito del clima de violencia que enfrentan cientos de mexicanas, la ONU Mujeres, Inmujeres y la Secretaría de Gobernación presentaron los resultados de los trabajos conjuntos que realizaron y que se aglutina en el estudio “La violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias 1985-2914”.

El documento revela que en ese periodo de tiempo, se registró un total de 47 mil 178 asesinatos de mujeres. En la actualidad,cada día, un promedio de seis mujeres pierden la vida en hechos violentos, con presunción de homicidio de género: las más, en la calle, por arma de fuego, y en lo doméstico por ahorcamiento, principalmente.

Después de una reducción a la mitad en la tasa de muertes entre 1985 y 2007, entre este último año y 2012 hubo un repunte de 138 por ciento; es decir, no solamente se perdió el avance que se había alcanzado en los 23 años previos, sino que, además, se llegó a niveles nunca antes registrados. Apenas pues, una muestra del panorama que enfrentan las mujeres mexicanas.