POR LOS CAMINOS DEL SUR

Domingo 24 de abril

 

Acapulco.- Los hechos de violencia ocurridos la noche del domingo 24 de abril en este puerto revelaron la debilidad de las instituciones en los tres niveles de gobierno y la cercanía a escenarios que comprometen no solo la gobernabilidad, sino la vialidad económica de este destino de playa que en su momento fue emblemático de la actividad turística a nivel nacional.

Al menos durante los dos primeros días de la semana, la actividad en el puerto bajó considerablemente. En cien centros escolares, los padres de familia decidieron no enviar a sus hijos a clases, en tanto cientos de negocios no subieron cortinas o las bajaron a las seis de la tarde, debido a los rumores de que habría nuevos hechos de violencia.

Incluso se habló de un toque de queda impuesto por los grupos delictivos los cuales amenazaron con disparar indiscriminadamente en contra de quien anduviera por las calles.

Aun cuando la explicación oficial indicó que estas agresiones fueron resultado de la reacción de un grupo del crimen por la detención de Freddy del Valle, el Burro, que opera en el puerto de Acapulco para el cartel de los Beltrán Leyva y que podría ser uno de los principales generadores de violencia en Acapulco, por la supuesta disputa que mantenía con el Cártel Independiente de Acapulco, a la luz de los datos, no se trató de una operación de agresión armada sino de un ataque mediático político.

 

Los hechos

En el parte de la Policía Federal, se indicó que hombres armados realizaron agresiones a balazos contra dos instalaciones ocupadas por la Policía Federal en Acapulco, donde un presunto agresor fue abatido.

Cerca de las 21:40 horas, un grupo de hombres armados llegó al hotel Alba Suites, ubicado en la calle Gran Vía Tropical, del fraccionamiento Las Playas, el cual está siendo ocupado por agentes de la Policía Federal, y abrieron fuego contra los agentes, quienes repelieron el ataque hasta obligarlos a huir del lugar en varios vehículos.

Posteriormente se localizó el cuerpo sin vida de uno de los presuntos agresores, el cual está plenamente identificado y sus antecedentes se integrarán a la averiguación previa derivada de los hechos. Tales como 52 sobres con dinero que corresponden a una nómina.

También se informó que un policía federal de nombre Jesús ‘N’ se reportó con lesiones menores en la pierna izquierda producidas por las esquirlas de una bala que se impactó contra uno de los barandales del hotel.

Al mismo tiempo, otro grupo de hombres armados realizó disparos con armas de fuego contra el edificio de Costera 125, en el que opera la base de la Policía Federal, donde también se registró un enfrentamiento a balazos con dichos individuos los cuales finalmente se dieron a la fuga.

Hubo daños en varios departamentos del hotel Club del Sol, mismo que fue resguardado por el Ejército mexicano.

Centros comerciales, restaurantes y distintos negocios ubicados en esa franja de la costera, sirvieron como refugio a las personas en el interior de los establecimientos, debido a la psicosis generada por los fuertes estruendos producidos por impactos de arma de fuego.

También reportaron fuertes balaceras en la avenida Cuauhtémoc, por la central de autobuses Estrella de Oro, en la colonia La Laja, Bocamar y en la Rancho Acapulco, las cuales, según la versión oficial no pudieron ser corroboradas.

 

Reacción limitada

Si se trató de una respuesta del grupo delictivo en represalia por la detención de su líder, la agresión careció de formalidad bélica. Los patrones de hechos similares utilizan bloqueos con vehículos incendiados y acciones con objetivos precisos.

De acuerdo al parte de las autoridades policiacas, a pesar de los tiroteos que narran algunos testigos, el saldo fue de un muerto y un herido, lo que significaría que casi la totalidad de los disparos se hicieron sin objetivos claros. Esto habla de baja o nula formación en el uso de las armas y explosivos.

Pero si atendemos a los daños, estos se ocasionaron enfrente del sitio de Costera 125. Hay huellas de los impactos de bala en el casino y el hotel Club del Sol, no así en las oficinas de la PGR.

 

Palos de ciego

Al tiempo comenzaron las redes sociales comenzaron a inundarse de fotografías que no correspondían a los hechos del día y mensajes datos falsos.

Circularon versiones que llegaron a contabilizar hasta 39 muertos. Se enviaron audios afirmando que las oficinas de la Procuraduría General de la República fueron destrozadas y que la amenaza lanzada por el cártel fue que las acciones violentas se estarían repitiendo al día siguiente.

También circularon mensajes atribuyendo a la Secretaría de Educación Pública de Guerrero la decisión de suspender labores en las escuelas y fue hasta el inicio de la mañana siguiente cuando hicieron las precisiones por la autoridad educativa.

Diversas escuelas, como la Unidad Académica de Medicina de la Universidad Autónoma de Guerrero, el Tecnológico y la Universidad Hipócrates anunciaron la suspensión de clases ante los hechos de violencia que cimbraron el terror entre los acapulqueños.

Además fueron enviados mensajes atribuidos al cartel de Sinaloa y a un nuevo grupo delictivo de esa índole, conminando a la población a no salir de sus casas después de la 11 de la noche porque no habría piedad al hacer disparos.

Durante la madrugada también circularon memes ridiculizando a Héctor Astudillo, gobernador del estado, y a Evodio Velázquez, presidente municipal, algunas con cierto ingenio, la mayoría de los memes estuvieron dirigidos al alcalde.

En el transcurso del lunes siguieron los envíos de estos tipos de mensajes todos con características similares: suposiciones disfrazada de información objetiva y verdadera sin una fuente identificable o con las muletilla de “me contaron que andan diciendo” ; “escuché por ahí”; “es que el primo de un amigo”.

Incluso se llegó al extremo de adjudicar a una personas cercana al presidente municipal el “decreto oficial del toque de queda para el todo el martes.”

Las voces de los audios, femeninas en la mayoría de los casos, tienen inflexiones de voz que resultan ser precisas al dramatizar ideas o conceptos.

Al respecto, Robespierre Robles Hurtado, presidente del Tribunal Superior de Justicia en el estado, publicó vía Facebook que fue un solo grupo de cuatro personas los que crearon la psicosis colectiva en el puerto, y que éstos ya fueron detenidos pero no se ofrecieron más datos y en cambio el envío de mensajes vía Facebook, Twitter y Watsapp se mantuvo sin cesar en las siguientes horas.

Además de la circulación de al menos cinco videos, estos sí auténticos grabados por testigos con celulares. En ellos se escuchan las detonaciones y algunos gritos.

Otros mensajes hablaban de hasta 39 muertos y otros tantos heridos, saldo que después fue corregido por algunos medios virtuales que los dieron como válidos.

Todo ello generó un ambiente de miedo, zozobra y desesperación que fue el terreno fértil para que este tipo de mensajes se viralizara y se dieran por verdaderos.

 

Las andanzas del Burro

La Comisión Nacional de Seguridad dio a conocer que elementos de la División de Investigación de la Policía Federal detuvieron el sábado a Freddy del Valle Berdel, el Burro, en Los Cabos, Baja California Sur, presunto líder del grupo delictivo que opera en el puerto de Acapulco. La Policía Federal lo ubicó y detuvo sin realizar un solo disparo.

Del Valle Berdel, según el comunicado, era el encargado de ordenar la ejecución de diversos ilícitos como secuestros, extorsiones y homicidios en contra de integrantes de grupos antagónicos, además, era el probable responsable de la venta y distribución de droga en esa zona.

“Se le podría relacionar con la comisión de los delitos de narcomenudeo, extorsión y cobro de piso, y de posibles ejecuciones y violencia generada recientemente en Acapulco, en donde a través de mantas y cartulinas colocadas en diferentes puntos del puerto, supuestamente firmó mensajes en contra de grupos antagónicos”, siempre con la versión del comunicado.

El sujeto, a quien se le aseguró un arma de fuego y droga, fue trasladado a la Ciudad de México para ponerlo a disposición de la autoridad ministerial federal adscrita a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada, para continuar con las investigaciones pertinentes.

La perspectiva es que en el corto plazo la lucha por el control de Acapulco se reanude y con ello la posibilidad de nuevos episodios de violencia.