(Segunda y última parte)
El poemario A tiro de piedra es el encuentro del autor con otros poetas, el descubrimiento de las épocas que resuenan en el presente, las diversas imágenes que son atrapadas en su libro de enigma y razón. Igualmente, los versos atinan su rumbo al interior de una ciudad, de una sociedad, de un cuerpo…, como si de un universo se tratara, o, más bien, se trata.
Daniel Téllez es autor de una media docena de poemarios, entre ellos El aire oscuro y Cielo del perezoso, además de ser coautor de varios libros más de ensayo. Una trayectoria, pletórica de pasión y esencia que envuelve su quehacer creativo, por la que ha sido galardonado.
A tiro de piedra es acudir a los trabajos de quien construye y reconstruye lo que guarda la memoria, y lo que añora su fe. Es, de otro modo, la travesía que tiene varios rumbos, escenarios que han sido dispuestos a una nueva versión de algún libro, de algunos libros, de una época que bañaba su infancia, de autores que desde sus letras embarcan su presencia para que consiga la mención por el que los observa y se adentra en la obra de éstos, también añade personas que van por las orillas de su mirada pero igualmente son la presencia que el autor retrata, sin dejar de lado los sitios, los diversos sitios que con mayor energía lo nutren y, en cierto modo, lo guían en este mosaico enigmático. Y, por sobre todo, un sitio donde el autor se detiene para darle realce a su raíz en el poema “Calle Téllez”: “Tengo cinco años y estoy parado en esta arteria,/ es el barrio de Pacífico y el comienzo del veraneo/ a los vaticinios del abuelo”.
A tiro de piedra, es el lugar donde vociferan las diversas sombras que persiguen a Téllez.
Daniel Téllez, A tiro de piedra. bonobos (poesía), México, 80 pp.
