Para disgusto de sus adversarios políticos, que no son pocos, dentro y fuera de su país, tal parece que este “lame duck”(“pato cojo” o “pato rengo” como se llama a los presidentes de Estados Unidos que están a pocos meses de terminar su último periodo de gobierno y a otros funcionarios en condiciones similares) camina muy de prisa o por lo menos no quiere cojear demasiado.
En su rápida gira al Reino Unido —donde convivió con la Reina Elizabeth II con motivo de su 90 aniversario y sus más de 64 años de reinado, el más largo de la historia inglesa (la soberana de los británicos “reina pero no gobierna” aunque esta es excepcional porque ha roto todas las marcas posibles)—, Obama se pronunció contra el “Brexit”, como se llama popularmente a la probable salida de Inglaterra de la Unión Europea; el domingo 24 de abril, Barack Hussein llegó a Alemania donde celebró su relación de confianza y su concordancia de puntos de vista con la canciller Angela Merkel.
Contra lo que suelen hacer muchos políticos de nivel mundial, al hablar en la Feria Industrial de Hannover (Alemania), Obama no fue cicatero en sus alabanzas a la canciller. En su quinta y probablemente última gira oficial a la República Federal de Alemania (RFA), el primer mandatario afroamericano estadounidense rindió homenaje “a Angela, su amiga y socia”. Como excelente orador y escritor que es, Obama escogió las palabras de su discurso. A su lado, durante la conferencia de prensa común, la mandataria germana, que usualmente es reservada en público, no pudo dejar de esbozar su sonrisa al escuchar las loas por su “compromiso”, y alegrarse de la “confianza” de sus relaciones.
Aunque los tópicos económicos figuraron entre los principales puntos de discusión de ambos dirigentes, la inauguración de la Feria Industrial de Hanover no fue más que un pretexto para la escala simbólica en la gira europea del representante del Tío Sam. Obama llegó a Alemania a entregarle a ella el diploma de lideresa mundial. Al hacerlo, recordó que en su primer encuentro, en 2009, la economía mundial estaba al borde del abismo. “Nuestro liderazgo, en compañía de otros, fue capaz de estabilizarla”.
También en Hannover, Obama recalcó a los alemanes: “Seguramente alguien tiene que venir de fuera para recordarles lo mucho que han conseguido”, e instó a la Unión Europea (UE) a superar las crisis que la afectan y no olvidar que “el sueño de unos pocos” se convirtió primero en “la esperanza de muchos” y en la actualidad es una “necesidad para todos nosotros”.
Consciente de que el tiempo se le acaba y que es posible no vuelva a regresar a Alemania en su calidad de mandatario estadounidense, el esposo de la tenaz Michelle subrayó la “magnitud” de lo que ha conseguido el Viejo Continente al unirse en el proyecto europeo. Precisó: “Más de 500 millones de personas que hablan 24 idiomas en más de 20 países compartiendo la democracia en una Unión Europea. Reconozcan que es uno de los mayores logros económicos y políticos de la historia moderna”…Después de los reconocimientos y los halagos pasó a las demandas y recordó a los europeos que “el mundo necesita una Europa fuerte y unida”, porque “Europa puede hacer más” en los conflictos internacionales abiertos.
Después de anunciar que Estados Unidos enviaría 250 soldados más a Siria –para adiestramiento y apoyo–, pidió que Europa asuma su parte en la “seguridad colectiva”, enfatizando la urgencia de luchar contra el yihadismo, por ser “la amenaza más urgente” que enfrenta el mundo. “Los conflictos en Siria, Irak o Afganistán confirman que la seguridad es relativa pues el terrorismo islamista constituye una amenaza para Europa”, dijo. Abundó: “Lo hemos visto en París, en Bruselas, en Londres y en Madrid. También en Estados Unidos. Nadie es inmune a la barbarie terrorista”…”hay que tapar los agujeros” que han permitido esos atentados.
En esta demanda también fue crítico y solicitó mayor porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) de los países europeos porque “Europa ha sido a veces complaciente con su propia defensa”. Hizo hincapié en que la UE necesita recuperarse y superar la crisis, capaz de afrontar “los desafíos del mundo global”, en materia económica, migratoria y de seguridad, apartado éste último para el que pidió más esfuerzo en la OTAN. Pues algunos países olvidan compartir la carga de las operaciones en curso e incluso apoyar económicamente a la Alianza.
Asimismo, recomendó encarecidamente agilizar las negociaciones del Tratado de Libre Comercio entre la organización europea y la Unión Americana, contestando a los críticos que, “si de verdad le preocupan los derechos de los trabajadores y las conquistas sociales, si de verdad eres un progresista, entenderás que sólo juntos y de forma colectiva podemos luchar por todo eso, desde la prosperidad y no encerrados en nosotros mismos”.
En un discurso de casi 40 minutos, pronunciado después de recorrer con Angela Merkel las instalaciones de la Feria de Hannover, que ha abierto sus puertas a la mayor muestra de tecnología industrial del mundo con Estados Unidos como invitado, el presidente repitió: “EUA y el mundo necesitan una Europa fuerte. No pueden abandonar el proyecto europeo”.
Tan reiteradas e incisivas en su discursos fueron las referencias de Obama a la urgencia de una Europa “tolerante, unida, democrática y del bienestar” que se interpretaron como una crítica velada pero en toda regla al estado de la Unión Europea, mermada en su capacidad por las diferencias entre sus miembros, movimientos euroescépticos, intereses nacionales y populismos. En este sentido, se remontó a la Europa de la posguerra para ensalzar “los esfuerzos hechos desde entonces a favor de la paz, el bienestar común, la unidad y la tolerancia” para advertir de los peligros que supondría “una marcha atrás”.
En este sentido, pidió a la comunidad europea más crecimiento económico, pues “está siendo demasiado lento, especialmente en el sur” y eso, “además de crear más desempleo” detiene el crecimiento mundial…Estados Unidos no puede ser el único motor de la economía mundial”, no faltó quien señalara la “alusión” al otro motor mundial: la República Popular de China. En su discurso no obvió la crisis migratoria que afronta con dificultades y poco interés, con severas tensiones internas, la UE, problema que equiparó al que se presenta en su “frontera sur” (“south of the border”) con México, asunto que ha vuelto a las primeras páginas de los medios por los bárbaros términos con que lo ha tratado el aspirante republicano a la presidencia estadounidense. Sin mencionarlo por su nombre, el tal Donald Trump se hizo presente en Hannover.
“Europa puede hacer más, todos deberíamos hacer más en esa cuestión”, sostuvo el mandatario mulato, que no escatimó elogios para Angela Merkel por su talante con los refugiados sirios, iraquíes y afganos, su estilo de gobierno, su compromiso con los valores democráticos y su apuesta por soluciones comunes. “En nombre del pueblo estadounidense me gustaría agradecer a la señora Merkel su defensa de las libertades y de los derechos humanos”, agregó Obama, que ya en la víspera había afirmado que la mandataria germana se encontraba, en materia de refugiados, “del lado correcto de la historia”.
Amén que la gira europea de Obama le represente muchos artículos favorables para los ocho meses que le restan en la Casa Blanca –que abandonará en enero de 2017–, las negociaciones del Tratado de Libre Comercio Transatlántico (TTIP o TAFTA), tan controvertidas en las opiniones públicas alemana y francesa, el lunes 25 de abril entraron en una fase crucial. En esa fecha se abrió en Nueva York el round número 13 de negociaciones en la materia entre la Comisión Europea y la administración Obama, en tanto que este y la canciller trataban de dar un giro decisivo a las discusiones antes de que termine su mandato en noviembre próximo.
La realidad impone que es muy difícil un acuerdo político para el tratado. De hecho, este round no aportaría muchos avances. Las discusiones deberían continuar sobre la convergencia reglamentaria entre la UE y EUA (sin duda una parte importante del acuerdo de libre comercio), pero los estadounidenses rechazan las discusiones lo más tarde posible sobre la proposición de los europeos concerniente a un mecanismo de arbitraje más transparente, destinado a regular los futuros conflictos entre las multinacionales y los Estados.
También es terreno resbaladizo el tema de tarifas (reducción de los derechos de aduana), hasta el momento, las partes no han abordado el tema concerniente principalmente a los productos agrícolas “sensibles” como el de la carne. Las oportunidades de concluir el TTIP bajo el mandato de Obama son pocas.
Ni duda cabe que cuando se acerca el fin de sus mandatos, los jefes de gobierno se tornan magnánimos sin olvidar el pragmatismo. Es el caso de Obama y Merkel, que al principio no tenían muy buenas relaciones. En el último tramo de su presidencia, Barack Hussein trató de dar oxígeno a una canciller en horas bajas. Tanto así que en una entrevista que concedió a la revista The Atlantic dijo que Angela Merkel es “una de las pocas políticas extranjeras que respeta”, y al periódico Bild, el de mayor venta en Alemania, “Considero a Angela una de mis socias más cercanas y también una amiga”. Respecto a su política migratoria, reflexionó el todavía inquilino de la White House, que Merkel había actuado como lo hizo porque ella misma vivió “tras un muro”, refiriéndose al de Berlín, ya que Angela nació en la antigua República Democrática Alemana (RDA), comunista. “Estoy muy orgulloso de eso”, concluyó el “pato rengo”. Nada más, nada menos. VALE.
