Museo de la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez

 

Recién comienza mayo, un mes de mucho significado para nosotros los tuxtlecos.

Durante este mes, la ciudad se llena de suaves tonos de amarillo, rosa y blanco en sus patios, en sus calles y sus esquinas. Es el tiempo de la Flor de Mayo.

Pero mayo es también el tiempo en que naturaleza y cultura se conjugan en una de las tradiciones más antiguas y representativas de nuestra herencia zoque. La llamada Ensarta de Flor de Mayo.

Y traigo a colación esta costumbre por varias razones:

  1. Porque evidentemente estamos en el mes de mayo.
  2. Porque es una costumbre de nuestra capital.
  3. Porque el pasado martes 3 de mayo se puso la última teja del Museo de la Ciudad, un sitio en el que nuestra costumbre de ensartar la flor de mayo se convierte en una fiesta que une, una fiesta colectiva, una fiesta que genera lazos, que une manos y que mueve corazones, como el Museo de Tuxtla, que gracias al trabajo de la gente, de muchos tuxtlecos y tuxtlecas, ha reabierto sus puertas y nos da la bienvenida.

Un par de semanas antes de que se realizara la inauguración, recibí una carta de los socios del museo, en la que me invitaban a participar con un mensaje en ese evento, precisándome en dicha carta que su idea era que fuese la misma ciudadanía quien abriera las enormes puertas para recibir a la misma ciudadanía. Su idea me encantó, y pensé en sumar a esto una acción que lo hiciera aún más singular respecto de otras inauguraciones de este tipo.

Habitualmente, en los eventos como éste, quienes inauguran suelen cortar un listón para permitir el paso al recinto, pero yo propuse que, junto con todos los asistentes, hiciéramos algo distinto.

Los invité a que cada uno de nosotros aportara un trozo de listón y uniéramos todos para formar una sola pieza de un gran listón que abrazara al recinto y en el que quedara simbolizada esta suma de esfuerzos ciudadanos de la que mi esposa Marifer y yo nos sentimos muy contentos de formar parte.

El Museo de la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez es resultado del esfuerzo de cientos de personas, de muchos grupos, asociaciones, colectivos y organizaciones ciudadanas.

Nuestro museo es resultado de la persistencia de los integrantes de la Fundación Fernando Castañón Gamboa, quienes nunca perdieron la fe ni abandonaron su compromiso para hacer realidad el anhelo de restaurar este majestuoso edificio tuxtleco.

Es resultado del amor con el que ciudadanos y ciudadanas, como Reyna Chávez, dedicaron muchas horas de su vida a darle vida a este espacio.

Hoy el reto es que este museo crezca y se llene de más vida. Que sus paredes vibren. Que el color rojo de sus paredes sea el rojo del corazón de Tuxtla, que late, que lucha y no se rinde. El corazón del conejo zoque valiente que da nombre a nuestra ciudad.

Enhorabuena por Tuxtla y sus habitantes, enhorabuena por la cultura y la historia. Enhorabuena por la participación ciudadana y el futuro.

Enhorabuena por un mejor Tuxtla y un mejor Chiapas.

 

@zoerobledo

 Senador de la República por Chiapas