Sólo se garantiza la incertidumbre

Las campañas electorales cada vez son más predecibles porque privilegian la descalificación, los candidatos acumulan un descrédito creciente que contribuye para mantener el nivel casi a ras de suelo en las contiendas, además los liderazgos emergentes no se construyen y con ello los aspirantes a cargos de elección popular tienen historias registradas que carecen de asepsia.

Acaso por ello se han originado cada vez más afanes por buscar candidaturas independientes, partidos regionales y otros esquemas que permitan oxigenar la vida pública secuestrada por la partidocracia codiciosa que suele provocar tedio de la mano del abstencionismo.

Las candidaturas independientes no son necesariamente la respuesta para aliviar la crisis de credibilidad que pasa por sendos escándalos de los actores tradicionales, no obstante son ya un instrumento que cobra auge en medio del desierto partidista. En Veracruz se pueden apreciar los estragos provocados tras una cuestionada administración en la gubernatura de parte de Javier Duarte de Ochoa; un par de consanguíneos disputan la primera magistratura local, uno es priista y el otro lo fue.

Héctor Yunes Landa contiende por el PRI, su primo Miguel Ángel Yunes Linares lo hace por el PAN y PRD, de nueva cuenta esa alianza que refleja el desdén por las ideologías derivadas de la geometría política.

Javier Duarte es impresentable, el caos administrativo, la persecución y muerte contra periodistas le han marcado y representa un pesado fardo para su partido.

Ante la descomposición de las principales fuerzas políticas mucha gente ha optado por respaldar candidatos independientes, en una democracia es legítimo, incluso necesario que las opciones se diversifiquen. La normalidad democrática precisa en la alternancia de uno de sus principales activos de la mano de la transparencia y rendición de cuentas, las últimas dos asignaturas no son la constante en nuestro país, ello es un termómetro que marca los vacíos existentes remarcados por la ausencia de voluntad política.

Decíamos que las candidaturas independientes no son ni formulario ni recetario para aliviar la crisis, son simplemente una opción porque aún no se vislumbran resultados contundentes, Jaime Rodríguez, el Bronco, ha demostrado que su principal actividad es la improvisación; el regiomontano prometió cárcel para su antecesor y muchas cosas que no rebasan el estatus de promesas.

En el estado de Morelos fue un partido local el que llevó a Cuauhtémoc Blanco a la presidencia municipal de Cuernavaca, la presencia mediática del exfutbolista bastó para derrotar a los tradicionales. En Michoacán recién un grupo de políticos, casi todos exmilitantes del PRD, encabezados por el exsenador Cristóbal Arias Solís, solicitaron el registro ante el órgano electoral de la entidad. La nueva organización se llamaría Partido Progresista, ha comenzado su trámite, llama la atención que se procure crear un instrumento de tal índole en los tiempos en que naufragan las naves partidistas.

Lo único cierto es que la partidocracia presenta evidentes fisuras y lo que se garantiza es la incertidumbre.