CIENCIA
Nunca dejará de sorprendernos
Se podría confundir con un pasaje del desierto de Arizona —refieren los expertos— pero en realidad el color anaranjado de sus rocas y su suelo, semejante a la arcilla, se encuentra a más 1500 millones de kilómetros de la Tierra: es Titán, el segundo satélite más grande del Sistema Solar, el primero es Ganimedes, de Júpiter.
Esas imágenes y datos de un mundo a ocho años terrestres de viaje, ha sido posible obtenerlas gracias a la misión Cassini-Huygens, de la Administración Estadounidense de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), que se inició el 15 de octubre de 1997.
Las sorpresas de un gigante
A partir de 2004 Titán comenzó a desvelar muchos de sus misterios cuando la sonda Cassini/Huygens llegó a sus proximidades. El 25 de diciembre, Huygens se separó de Cassini y se dirigió a la superficie del satélite, al cual llegó el 14 de enero de 2005.
Las observaciones desde Huygens han permitido conocer que Titán tiene un diámetro de 5150 kilómetros, casi el doble que la Luna y un poco menos de la mitad de la Tierra (12 742 kilómetros). El satélite, ahora se sabe, tiene una superficie sólida, naranja, esponjosa y muy fría, con algunas rocas dispersas; por su superficie corren vientos en dirección a su rotación de entre 60 y 100 kilómetros por hora.
La temperatura de Titán es de -180° Celsius, lo que permite que el metano y el etano en su estado líquido formen los tres grandes mares cercanos a su polo norte y sus docenas de lagos del hemisferio norte, así como el gran lago que se descubrió en el hemisferio sur. Por esta razón comparte con la Tierra el privilegio de ser los únicos dos cuerpos con líquido en su superficie.
Cassini, por su parte, ha revelado que más de 1.6 millones de kilómetros cuadrados de su superficie (casi dos por ciento del total) están cubiertaos de metano líquido. Asimismo, ahora se ha corroborado que Titán es el único satélite, de los cientos que tiene el Sistema Solar, con atmósfera gruesa, más densa que la terrestre.
La atmósfera del satélite, como la nuestra, se compone principalmente de nitrógeno (95 por ciento de Titán contra 78 por ciento de la Tierra); pero tiene poco oxígeno y una mayor proporción de metano y otros gases, entre ellos el etano. El origen del metano en Titán puede ser geológico, en tanto que en la Tierra es principalmente biológico.
Invierno y primavera de Titán
A partir de 2014 se utilizaron las ondas de radio del RADAR (Radio Detection and Ranging Instrument) y otros equipos como el RPWS (Radio and Plasma Wave Science Instrument) que lleva la sonda Cassini, para crear mapas de la superficie del satélite y de sus elevaciones y depresiones (montañas y cañones), así como para medir su temperatura.
De esta forma, se determinó que el segundo mar más grande de Titán, el Ligeia Mare, con una extensión aproximada de 106 000 kilómetros cuadrados (semejante a la superficie de los estados de Puebla y Veracruz juntos), está compuesto de metano.
Antes de Cassini, esperábamos encontrar que Ligeia Mare estaba compuesto en su mayor parte de etano, que se produce en abundancia en la atmósfera cuando la luz del sol rompe las moléculas de metano, pero este mar es predominantemente de metano puro”, refirió Alce Le Gall, del equipo de radar de Cassini y autora principal de este estudio.
De acuerdo con la investigadora, el mar probablemente se alimenta de la lluvia de metano fresco, en tanto que el etano se deposita en el fondo del mar o en su vecino Kraken Mare; pero se requieren nuevas investigaciones para asegurarlo. Lo que sí se logró fue efectuar la primera detección de la profundidad de un mar extraterrestre, Ligeia Mare tiene 160 metros de profundidad y se cree que el fondo está cubierto por una capa de lodo y compuestos orgánicos.
Además de este logro, los investigadores encontraron que la costa del Ligeia Mare es porosa, con muchos hidrocarburos líquidos, lo que provoca que la costa se caliente y enfríe, al igual que el mar, en primavera e invierno. Asimismo, se confirmó que, como en la Tierra, existe un ciclo de lluvia que mantiene mares y lagos llenos, sólo que en lugar de agua, como en nuestro planeta, es metano líquido el que se acumula y corre por sus terrenos.
Steve Wall, del equipo Cassini del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (Jet Propulsion Laboratory), resumió estos estudios como “una hazaña maravillosa de la exploración, estamos haciendo oceanografía extraterrestre en una luna alienígena”. Y como la exploración aún continúa, el investigador predijo: “Titán no nos va a dejar de sorprender”.
reneanaya2000@gmail.com
f/René Anaya Periodista Científico
