COLUMNISTA INVITADO
Roberta Jacobson
Para entender el contexto político en el cual se realiza la ratificación de Roberta Jacobson, es necesario destacar tres factores importantes: el segundo mandato del presidente Obama está llegando a su fin, lo cual significa que su fuerza política está cayendo, creando una situación que favorece un clima de incertidumbre como consecuencia de las elecciones primarias. El segundo factor es la fuerte fricción política interna en los Estados Unidos, la cual ha escalado a niveles de debate muy ríspidos principalmente en temas de migración, seguridad fronteriza y la política militar, debido a la intensa contienda presidencial. El tercer factor es la existencia de un ala radical del Partido Republicano que controla la mayoría en el Senado estadounidense. Estos tres factores han creado un ambiente difícil para que Obama realice plenamente su política bilateral con México.
A casi un año de espera, el mensaje proyectado no ha sido bueno para la colaboración bilateral entre ambos países. Sin embargo, es necesario contar con una lectura adecuada para poder entender por qué tardó tanto la ratificación del nombramiento de Roberta Jacobson como embajadora en nuestro país. Según The New York Times, desde julio de 2015 el presidente Obama nominó a Roberta Jacobson como embajadora en México. El proceso de ratificación no debió haber tenido ninguna complicación, tomando en cuenta que Jacobson es una experta en la política de América Latina y en negociaciones de comercio transfronterizo, además de que maneja el español perfectamente. El perfil de la señora Jacobson ha sido plenamente aceptado por nuestro gobierno.
Como todos sabemos, la nominación fue congelada en el Senado, cuya mayoría, como previamente destaqué, pertenece al sector radical del Partido Republicano que en ese entonces era encabezado en el Senado por Marco Rubio, cuyo equipo está formado por latinos radicales antimexicanos, como represalia hacia la administración de Obama por su acercamiento a Cuba. Es fundamental resaltar que esta ala del Partido Republicano tiene en su historial el haber generado varios conflictos internos para frenar los actos del gobierno del presidente Obama. Ejemplo de ello son el bloqueo en la ratificación de varias políticas dictadas por su administración.
Sería una lectura equivocada interpretar la demora en ratificar a Roberta Jacobson embajadora en nuestro país, como un desinterés del gobierno de Obama, cuando fue resultado de una fuerte oposición política.
Esta actitud de parte de los republicanos ignora el hecho de que México, siendo el segundo socio comercial de Estados Unidos y miembro del TLCAN, representa un aliado hemisférico estratégico en temas económicos y de seguridad. Es indudable que el nombramiento de la embajadora Roberta Jacobson muestra claramente la relevancia que el gobierno del presidente Obama otorga a la relación bilateral con México.
Cónsul general de México en Chicago.
