En su historia de Los Derechos Políticos de las Mujeres en México: una perspectiva internacional, que presentó en el marco del 60 aniversario del voto de las mujeres en México, Aurora Gómez Galvarriato, define una conclusión que hoy día, se mantiene vigente, porcentajes más, porcentajes menos:
“La realidad es que los hombres todavía dirigen el mundo. De los 195 países independientes solo 17 están dirigidos por mujeres. Las mujeres tienen 20% de los asientos en el parlamento globalmente… Sólo 21 de los 500 Directores Generales de las 500 empresas más grandes Fortune son dirigidas por mujeres.”
De ahí que la reforma que impulsó la gobernadora de Sonora, Claudia Artemisa Pavlovich Arellano, que garantiza la promoción de la paridad horizontal y vertical en el registro de candidaturas para ayuntamientos, mediante una iniciativa enviada al Poder Legislativo el pasado 8 de marzo, y recientemente aprobada por unanimidad, sea de particular relevancia en el histórico de la incursión de las mujeres mexicanas en la política.
Más aún por la propia historia familiar de Claudia Pavlovich cuya madre, Alicia Arellano Tapia, fungió en su momento como presidenta municipal del ayuntamiento de Magdalena de Kino y de Hermosillo, en Sonora y, junto con María Lavalle, una de las dos primeras mexicanas en ocupar una curul en el senado de la República, representando a su entidad natal.
Claudia Artemisa supo cabildear positivamente y encauzar dicha iniciativa por el camino que necesitaba, logrando el respaldo del Poder Legisltivo sonorense, que aprobó la reforma constitucional al artículo 150-A, el que determina que mujeres y hombres tienen los mismos derechos políticos y que los partidos y coaliciones están obligados a garantizar la paridad en el ámbito municipal.
“La reforma en Sonora es una muestra contundente de que la representación de más mujeres es indispensable para alcanzar la igualdad de género en todos los ámbitos de la vida pública y privada”, pondera el Instituto de la Mujer en México, en un público reconocimiento dirigido a Pavlovich Arellano por su apoyo a la equidad de género.
Con la discreción obligada por los procesos electorales que se viven en Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Oaxaca, Puebla, Hidalgo, Quinta Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas, el Instituto de la Mujer refiere que este nuevo avance en Sonora, debe convertirse en un referente “para la suma de esfuerzos colectivos, de cara al proceso electoral que viven otras entidades en donde se renovarán gubernaturas, diputaciones locales y ayuntamientos”.
La equidad política debiera consolidarse con la modificación de los roles y estereotipos sociales; en teoría es lo correcto, aún y cuando en la práctica el avance pareciera más lento.
Lo cierto es que la incursión de la mujer en los espacios donde se da la toma de decisiones debe de ser considerado como una dinámica prioritaria en cualquier entidad o país que se considere democrático.
Sonora hoy ha dado un nuevo paso, independiente a los escándalos político-partidistas que en su momento acompañaron a Pavlovich, quien a pesar de ello, hoy, ha sabido continuar la herencia de su madre. Al final, mero enfoque de igualdad normativa y de madurez cultural.
