Ciudad de México
Una gran expectativa política, electoral y académica ha generado la “reforma política” de la capital del país y sus consecuencias: la convocatoria a un constituyente y la elaboración de una Constitución.
Únicamente que si hemos de ser francos y hablar con verdad, el constituyente que habrá de formarse no es tal. Además de no ser producto de un movimiento político-social, sino porque los 100 constituyentes no se elegirán por voto popular, solamente el 60%, incluidos proporcionales y el resto, esto es el 40% de la bancada, provendrá por designación expresa de las cámaras de Diputados y Senadores, 14 curules cada una y, el Ejecutivo federal y el gobernador de la Ciudad de México, seis cada uno.
Y ahí no para la cosa, se creó una comisión redactora integrada por personas afines al actual gobernante de la ciudad, que harán el trabajo reservado a los constituyentes: redactar una constitución. Amén de que fuentes generalmente bien informadas, dicen que ni eso, que solo afinarán un proyecto de constitución previamente elaborada por quien busca presidir la asamblea constituyente.
La efervescencia por ocupar un lugar en el “histórico” constituyente” ha producido los clásicos pleitos internos dentro de los partidos y la participación de innumerables candidatos independientes, que proliferaron como hongos después de las lluvias, algunos de ellos, muy destacados profesionales de distintas disciplinas, entre ellos juristas. Está por verse si esta opción es viable o la dispersión del voto perjudica a la sociedad actuante.
Luego, entonces, testimoniaremos la instalación del flamante constituyente que deberá por cuestión de tradición legislativa integrarse, elegir directiva, repartirse los trabajos en comisiones e iniciar sus sesiones.
La expectativa generada por el contenido es también importante. Se habla que tiene que ser un texto constitucional de avanzada, que incorpore —dicen unos— los avances que tienen los capitalinos, como por ejemplo, la despenalización de la interrupción del embarazo dentro de las primeras doce semanas, sobre este tema, otro grupo propone que se incorpore la protección a la vida desde la concepción, sobre este tópico, habrá discusión.
Lo que más llama la atención es que se exprese que en esta Constitución se debe incluir el uso del suelo, el consumo lúdico de la marihuana, las vías ciclistas, las modalidades del transporte público, la mayoría de edad a los 16 años y todo lo que se le ocurra a cada opinador. Quieren hacer un batidillo regulatorio como la Constitución federal que con sus más de 650 reformas parece un reglamento administrativo que un texto constitucional.
La verdad es que la nueva Constitución de la Ciudad de México está acotada por los preceptos constitucionales contenidos en los artículos 40, 41, 115, 116 y 122, entre otros, de la Constitución federal, por lo que en los hechos esa nueva Constitución será en realidad únicamente una ley reglamentaria.
En tal razón es que opino que ni es constituyente el grupo parlamentario y que tampoco elaborarán ellos el texto constitucional, lo que salvaría su honor, pero que tampoco será en esencia con pureza doctrinal una verdadera Constitución.
