Mesita de noche

Una mirada a… Gorki, Avilés Fabila y Simenon

Hace tiempo, en una encuesta acerca de cuál sería la novela emblemática con el tema de la madre, la mayoría de los escritores entrevistados dudaban y al fin se refugiaban en La madre, de Máximo Gorki, y resultaba dudoso que hubieran leído la triste historia de Pelagia Vlasov, sufrida esposa golpeada y explotada por un marido alcohólico, cuyo hijo se involucra en actividades revolucionarias y es deportado a Siberia. La madre toma entonces la estafeta del hijo y termina como él.

Hay libros en los cuales la fuerza de la figura materna en la pluma de sus hijos ha dado algunas de las mejores páginas literarias modernas. Me refiero a El libro de mi madre (Miguel Ángel Porrúa) de René Avilés Fabila y Carta a mi madre (Tusquets) de Georges Simenon.

Clemencia Fabila fue una mujer fuera de su tiempo, dada a la felicidad y enemiga del melodrama, gran lectora, maestra, de juicio claro y comentario agudo, y en los recuerdos de René Avilés ella es una guerrera entrañable, cómplice de aventuras librescas y de cantinas. El lector termina el libro adoptándola para siempre.

Por el contrario, Henriette, la madre de Georges Simenon era una mujer de mente cerrada e ideas fijas. Amaba a su hijo menor, Christian, al grado de que reclamaba a Georges que hubiera muerto su hermano y no él. Nunca confió en su Georges. No sólo no leía sus libros, sino que descreía de que él pudiera vivir de la literatura. Llevó una vida miserable y guardó hasta el último centavo de los que le enviaba Simenon porque estaba segura de que era dinero mal habido. Su hijo escribió más de quinientas novelas, más de cien protagonizadas por el comisario Maigret, personaje universal de la literatura policiaca, y la leyenda dice que tuvo más de mil amantes, la mayoría prostitutas. A los tres años de la muerte de Henriette, Simenon publicó Carta a mi madre, donde escribe: “Viví mi infancia y adolescencia en la misma casa que tú, contigo, y, cuando me separé de ti para trasladarme a París a la edad de diecinueve años, seguías siendo una extraña para mí”.

Apasionado reportaje de Caparrós

El periodista y escritor argentino Martín Caparrós (1957) recibió el Premio Literario Internacional Tiziano (en Trieste, Alemania), por su libro El hambre que el jurado calificó de “apasionado reportaje” y su autor, contento por el premio, no entiende cómo puede ser un éxito un libro sobre “la mayor catástrofe de nuestra cultura”, y desalentado porque ha escrito 709 páginas de un tema escalofriante y aunque puede ganarse un premio, no logra provocar un cambio.

 

Novedades en la mesa

De la finitud (Alfaguara) de Günter Grass, libro escrito durante los últimos años del autor, es un diario en prosa y en verso, lúcida mirada hacia la muerte… También una mirada a la vejez es el libro póstumo del cubano Eliseo Alberto (1951-2011) Esther en alguna parte (Alfaguara)… Marienbad eléctrico (Seix Barral), de Enrique Vila-Matas. “Citas y pensamientos caprichosos a modo de diario personal”, dice de este libro Ángela Molina (El País).