Charla con Juan Gabriel Vásquez | Autor de La forma de las ruinas

 

Ganador del Premio Internacional Alfaguara de Novela 2011 con El ruido de las cosas al caer, el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez se ha consagrado, a decir de Mario Vargas Llosa, y de tantos otros lectores, como “una de las voces más originales de la nueva literatura latinoamericana”.

En su más reciente novela, La forma de las ruinas se deja llegar todavía más allá por esa visión tan singular de ver el mundo y, más enfáticamente, su mundo.

Decir que La forma de las ruinas —título inspirado en un parlamento de Julio César, de Shakespeare, “eres las ruinas del hombre más noble…”— es un libro sobre los magnicidios de Rafael Uribe Uribe y Jorge Eliécer Gaitán, personajes clave para entender la historia de Colombia, resulta no solo impreciso sino injusto.

 

Alguna relación con México

La forma de las ruinas es una novela que abarca muchísimos asuntos que el autor consigue relacionar con asombroso instinto literario, de tal suerte que termina siendo una novela negra encerrada en una bildungsroman o “novela de formación” donde también presenciamos el proceso de maduración de un hombre en tanto escritor, padre y ser humano…hasta cierto punto se trata también de una autobiografía.

Le confieso a Juan Gabriel que antes de su libro, los nombres de Jorge Eliécer Gaitán y Rafael Uribe Uribe me decían muy poco, prácticamente nada. El segundo fue un abogado, periodista, diplomático y militar, asesinado el 15 de octubre de 1914. Gabriel García Márquez se inspiró en él para crear a su Aureliano Buendía, de Cien años de soledad. Los hechos que involucraron al primero, el 9 de abril de 1948, los consigna el mismo Gabo en sus memorias bajo el familiar apelativo de “El Bogotazo”. Gaitán era político, jurista, congresista, que gozaba de enorme simpatía popular, candidato a presidente de Colombia por el Partido Liberal.

Para los mexicanos que lean la novela, resultará inevitable relacionarlo con Luis Donaldo Colosio (y a Uribe Uribe con Francisco I. Madero, aunque Vázquez me hace ver que las circunstancias que rodearon su asesinato son más similares a las de Álvaro Obregón)

“Las novelas que me interesa escribir giran alrededor de lo que llamamos realidad de hechos comunes, comprobables a través del recuento que han realizado la historia o el periodismo. Pero sí escribo novelas, donde los ingredientes primordiales son la ficción y la imaginación, estos materiales se reorganizan de manera que la novela vaya a lugares donde ni la historia ni el periodismo lograrían llegar. A veces eso exige crear personajes que terminan siendo fundamentales, como es el caso de Carlos Carballo, que no puedo revelar qué tan real es porque entonces me retirarían mi carnet de mago”.

Los Carballos

El Carlos Carballo al que hace referencia es un personaje clave de La forma de las ruinas. Es un fanático de las teorías conspirativas que tiene en su poder una serie de pruebas que podrían desencaminar la manera en que han sido contadas, tanto el magnicidio de Uribe como el de Gaitán, incluso el del propio Kennedy que, está seguro Carballo, tiene relación más que directa con el de Carballo por las coincidencias que cree advertir en los hechos.

“Hay Carballos —dice Juan Gabriel— en todo el mundo; he conocido varios y seguramente se verán reflejados en el de mi novela. Creo que a todos los escritores les ha sucedido, por lo menos una vez, que se les acerque alguien diciéndole que tiene una historia que él podría contar y me propuse convertir ese rasgo de nuestro oficio en una novela y en un personaje concreto: ese alguien que vive obsesionado con la idea de develar un gran misterio y tener entre sus manos el libro imposible”.

“Escribí dos novelas —agrega— cuando era muy joven, publicadas a los 23 y 25 años, pero que he «desheredado» y por eso no aparecen en mis solapas. Después escribiría el primer libro, digamos, satisfactorio, que era de relatos y se titula Los amantes de todos los santos que transcurren en Bélgica y Francia, donde viví muchos años. La acusación que Carballo le hace a Vásquez me la habían hecho muchas veces, aunque en la realidad no me afectó tanto”.

Sobre la búsqueda de la historia colombiana, Juan Gariel dice que “es una historia difícil y llena de incomprensión, y durante muchos años sentí que al no comprenderla no tenía derecho a escribir. Tras seis años de ausencia de Colombia, quizá gracias a la distancia, encontré la manera de escribir sobre ella: comprendí que no entender sobre algo es el mejor principio para escribir una novela, porque uno escribe sobre lo que desconoce. Una novela es un viaje a lo desconocido, y apenas lo tuve claro escribí Los informantes. A partir de ahí no he escrito una página que no sea una indagación obsesiva sobre el pasado de Colombia, reflejado en su presente”.

 

El Bogotazo

Las generaciones más jóvenes han escuchado hablar del llamado Bogotazo. Sobre Rafael Uribe Uribe saben prácticamente nada, hasta que hace unos años sale a relucir otro nombre: Marco Tulio Anzola

“Se trata de un joven abogado —dice Juan Gabriel— que en 1914 se pone a investigar sobre el asesinato de Uribe Uribe y llega a una conclusión espeluznante respecto a la versión oficial. Ese hombre existió realmente y forma parte de la intriga de mi novela. Los colombianos en general desconfían de la versión heredada, y es una intención de la novela salvar del olvido esos hechos”.

Y si bien Juan Gabriel ha declarado nunca saber “qué sigue” cuando concluye una novela, tiene claras dos cosas: su deseo de escribir algo relacionado con veteranos de la guerra de Corea (mencionado en La forma de las ruinas). También está el proyecto sobre una autora serbia llamada Senka Manikovic, autora de un solo libro titulado Fantasmas de Sarajevo, que es sin embargo una obra maestra, asimismo mencionado repetidas ocasiones en la misma novela.

Juan Gabriel Vásquez nació en Bogotá en 1973 y La forma de las ruinas la publicó Alfaguara, 2016.

@tintavioleta