Ángela Merkel está en el lado correcto de la historia.”
Presidente Barack Obama.
Madrid.- Podemos e Izquierda Unida pactan e irán juntos a las elecciones del 26-J. Es algo insólito y la primera vez que ocurre entre fuerzas políticas similares. Demuestra la decisión categórica de evitar la permanencia del PP en la Moncloa.
Pablo Iglesias y Alberto Garzón harán campañas conjuntamente pero cada uno en distintas partes del país y pocas veces coincidirán. Es bueno porque así abarcarán más territorio y los españoles tendrán la posibilidad de valorar la política de cada uno de ellos.
Todos los sondeos, sin excepción, y son quizá cientos, mantienen al partido de Mariano Rajoy en primer lugar en intención de voto. El motivo que coaliga a los dos partidos anteriores es con el fin de colocarse, al menos, como segunda fuerza política. Aunque ellos afirman que vencerán a los populares, cosa difícil, casi casi una utopía.
Sin embargo, es significativo que el gobierno en funciones mantenga la hegemonía en número de votantes pese a la crisis económica y social más grave que sufre España por su culpa desde que nos abrimos a la democracia que aún no terminamos de digerir.
Mantiene a la cabeza a Mariano Rajoy el voto duro, indivisible y cómplice de los prevaricadores que exprimieron al país durante los últimos cuatro años. Los múltiples casos de corrupción entre los miembros de esa formación política no parecen haber hecho mella entre sus simpatizantes.
Se explica el hecho de que los partidarios del neoliberalismo anteponen la defensa de sus intereses y el miedo cerval a ser desalojados de Moncloa y perder sus privilegios que tanto han defendido con armamento obsceno y mañas que los llevaron a extorsionar, cohechar y robar al sector privado. Usaron la extorsión presidentes de Comunidades autónomas y alcaldes del mismo signo.
Los continuos casos de corrupción, que ya todos conocemos y que aumentan a diario, sólo sirven para engrosar las noticias en los medios de comunicación y permitir que la prensa escrita se refocile en los asuntos más delicados y perjudiciales.
De nada vale demostrar lo contrario como ha ocurrido en todos los casos. En Valencia y Madrid los políticos populares han formado una “organización criminal”, según los jueces que llevan los asuntos.
Volvemos a comprobar que añoramos un pasado indecente y no queremos avanzar hacia una posición de progreso para recuperar el nivel de vida tan mal gastado y roto por el empobrecimiento de la sociedad.
Efectivamente, el 27% elige en los sondeos al PP y lo vota, mientras que los socialistas aparecen con el 22%, Podemos con el 17% y Ciudadanos con el 15%.
Al coaligarse los partidarios de la formación naranja con la izquierda de Garzón, las encuestas señalan que podrían igualar las cifras del PP pero sin rebasarlas. Apenas las igualarían en el mejor de los casos.
El malestar de los españoles y el sufrimiento de las familias no alcanza aún a convencer a los indecisos para entender que el cambio que viene será beneficioso y útil para la nació. Recobraremos la dignidad y el respaldo de la Unión Europea que ahora se ríe de nosotros y nos mantiene al margen en la toma de importantes decisiones.
El largo camino hacia las urnas traerá enfrentamientos muy graves, descalificaciones inverosímiles, insultos, descontones groseros y otras delicias. Se respira un ambiente contaminado por los golpes bajos que se propinan unos y otros y el beneplácito del propietario del sofá-cama al que le hemos dado un respiro más.
Es tal la egolatría o la ignorancia del presidente en funciones que se atrevió, hace unos días, a lanzar un mensaje de campaña política desde la Moncloa, sede únicamente del gobierno institucional y no de un partido político.
Rajoy grabó, para variar, un video en el que se muestra orgulloso y contundente y acusa a “los extremistas” que merodean y que llevarán a España a la destrucción si llegan al poder. Rajoy quiso hablar como jefe de gobierno sin serlo. Mariano tenía la obligación de lanzar su discurso desde Génova 13 , no desde Moncloa como lo hizo.
Ya el PSOE lo ha denunciado ante el Tribunal Electoral y las consecuencias serán, seguramente, un tirón de orejas, una reprimenda y alguna multa significativa y ahí nos quedamos. La trascendencia de violar un precepto tan importante como la de usurpar funciones es inadmisible en cualquier país que se diga democrático, progresista y defensor de las mayorías, preocupado por los bajos niveles de desarrollo de todos sus componentes.
Las diatribas en los medios de comunicación empiezan a subir de tono; los tertulianos de TV la emprenden contra unos y otros y no dejan títere con cabeza. Aunque justo es decirlo quien más recibe el descrédito es Podemos al que consideran una organización delictiva que vendría a inocularnos cuando menos la tuberculosis política y el cáncer social.
Mientras tales cosas ocurren, el gobierno en funciones vuelve a no cumplir con las exigencias mínimas de la UE: después de repetir mil veces que cumpliría con el déficit aprobado y firmado por Mariano, ahora resulta que suplica a Bruselas que se alargue el plazo porque le es imposible hacerlo.
Para este año se tenía previsto alcanzar un déficit del 3% y sólo lograremos el 3.9 si acaso, si no el 4.3 como dicen la mayoría de los estudios financieros.
Los dirigentes de la Comisión Europea recibieron el manuscrito suplicatorio y decidieron que estudiarían el caso para tomar una decisión. La tomarán cuando tengamos nuevo gobierno y si éste es el del cambio presionarán para que cumplamos. De ser Rajoy el que repita (si fue posible la desaparición de la Atlántida ¿por qué no la permanencia de Mariano como presidente del gobierno?), se abrirán los cauces necesarios para que nuestra economía continúe en descenso y los datos se manejen con la arbitrariedad y el embuste con que lo han sido durante los últimos cuatro años.
No olvidemos que los ministros de Hacienda y de Economía reiteraron hace dos semanas que España no tenía que preocuparse porque tal déficit sería alcanzado.
Otro engaño más.
Enrojecemos de vergüenza por tales desatinos y, lo que es peor, el futuro inmediato presenta caracteres desconocidos que podrían derivar en luchas no sólo verbales sino en alguna que otra pequeña batalla a golpes en las calles y ciudades españolas.
En los primeros pasos de una precampaña que aún no comienza, el socialista Pedro Sánchez ya expresó contundentemente que no votará ni se aliará con el Partido Popular. Veremos si cumple y si sus barones y presidentes de Comunidades se lo permiten.
Lo que está claro que el más se juega en esta lucha política es él. Porque de no llegar a la presidencia del gobierno en el nuevo congreso del PSOE sería desplazado por Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía, que está dispuesta a entrar en la política nacional y que, socarronamente, no se manifiesta pero sí da a entender que lo hará.
Como cosa curiosa hay que anotar que en las encuestas realizadas, la valoración de los cuatro líderes políticos sorprende: Alberto Garzón aparece en primer lugar, le sigue Albert Rivera, después Pedro Sánchez y por último Mariano Rajoy.
Son incongruencias de unas auscultaciones que se han convertido para unos en pesadilla, para otras en burla y para la mayoría en predicciones poco confiables porque se realizan con un mínimo de dos meses de antelación al momento en que se publican.
El español mini-mileurista, está resignado por todo lo que vé pero también cabreado. El aburrimiento es otro elemento más a favor del PP y la ascensión será la que defina el resultado de los próximos comicios.
Como falta mucho puede haber más sorpresas y crecerá la desilusión. Todas las personas que contribuyen a que aún tengamos un país, aunque sea semi-dependiente, nos encomendamos a nuestro santo particular para que la sangre no llegue al río y si llega que no se salga de madre.
RDR
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