[gdlr_text_align class=”right” ][gdlr_heading tag=”h5″ size=”26px” font_weight=”bold” color=”#ffffff” background=”#FA5858″ icon=” icon-quote-left” ]La información pagada es parte de la ya larga campaña de desprestigio contra el magisterio rebelde.[/gdlr_heading][/gdlr_text_align]
El naufragio que viene
El tono de la nota, la similitud de los encabezados y hasta el uso de la misma fotografía pusieron en evidencia no a los maestros paristas, sino al secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer, quien pretende dar a los profesores el mismo trato que recibieron hace 60 años los heroicos mentores de la Sección IX durante el movimiento dirigido por el inolvidable Othón Salazar.
La información pagada es parte de la ya larga campaña de desprestigio enderezada contra el magisterio rebelde, el mismo que rechaza una evaluación que carece de valor educativo, pues está diseñada para perseguir, castigar y finalmente marginar en términos laborales a los mentores que exigen lo que la Constitución les concede, como es el derecho al trabajo y condiciones laborales humanas.
La malhadada reforma que aprobaron el PRI, el PAN, el PRD y sus compinches se realizó sin consultar a los únicos mexicanos capaces de aplicar cualquier medida educativa, como son los propios maestros. Pero el Congreso de la Unión, y dentro de él quienes dicen representar la voluntad popular, resolvieron por sí y ante sí adoptar una legislación que equivale a una declaratoria de guerra contra el magisterio.
Los autores del atentado antieducativo creyeron que sería fácil concretar el atropello. No contaban con la combativa respuesta de profesores acostumbrados a no esperar nada bueno del gobierno, tanto del federal como del estatal. El magisterio mexicano, y no sólo las secciones de la CNTE, ha acumulado una experiencia de más de treinta años de combatir y resistir en condiciones siempre adversas las embestidas del gobierno y de esperpentos privatizadores como Mexicanos PRImero.
Emilio Chuayffet fracasó en su intentona de desmembrar al magisterio rebelde. Ahora es su sucesor, Aurelio Nuño, quien, ignorante del ramo que le ha sido encomendado, se muestra incapaz de doblegar a las secciones democráticas, a las que pretende desprestigiar con campañas pagadas que buscan despertar la repulsa social hacia un gremio tradicionalmente admirado por su entrega y espíritu de sacrificio.
Frente al paro magisterial del 16 de mayo, la respuesta de la SEP fue mentir y difamar, acusar al magisterio más depauperado de chantajista, como si movilizarse a favor de los derechos elementales fuera defender privilegios, cuando lo único que hacen las secciones democráticas del sindicalismo magisterial es exigir respeto a sus conquistas históricas.
Levantando la bandera de una ley injusta, el gobierno federal amenaza con despidos y descuentos y anuncia que su evaluación marcha triunfal, cuando en el mejor de los casos será un diez por ciento el total de profesores evaluados, lo que exhibe la medida de su rotundo fracaso.
Los gobernantes de hoy, el señor Nuño y otros pirrurris, enemigos todos del magisterio, se irán a más tardar en 2018, pero los maestros se quedarán. Con ellos seguirá el proceso de trasmisión del conocimiento, que no es mejor precisamente por culpa de la ineptitud de las autoridades, que se niegan a trabajar en una verdadera reforma con los maestros, con ellos, no contra ellos.
Nuño, sus achichincles y los charros del SNTE fracasarán. Serán parte del naufragio de este gobierno y de la quiebra total de las instituciones. Y lo veremos muy pronto.
