Propone castigar memes que difamen
Muchos exponentes de la política son consumados prófugos de la cultura, lo reflejan en actitudes y palabras, no legan citas memorables pero sí intrincados episodios que dan cuenta de su pequeñez intelectual con un sentido común inexistente.
La vida pública es caricaturizada por una clase renuente a reconocer el peso de la realidad que establece una decadencia invariable, la casi extinción de las ideologías y la abundancia de frivolidades. Las redes sociales han sido un termómetro para medir la participación de la oligarquía mexicana, ahí quedan los registros de un accionar muchas veces errático y en otras plagado de cinismo.
En múltiples ocasiones hemos sido testigos del desempeño de políticos que parecen provenir de la edad de las tinieblas, ayunos de formación cultural, propensos al exabrupto, la insoportable levedad del ser es manifiesta en muchos de ellos. Es parte de la cotidianidad.
Un botón de muestra lo mostró recién una legisladora de Sonora por el Partido Verde Ecologista de México, quien responde por el nombre de Selma Gómez; propuso una iniciativa de ley para multar a quien difunda memes difamatorios en las redes sociales hasta por el orden de los 24 mil pesos, monto que se podría incrementar si hubieses reincidencia. Así es la perla de la legisladora que seguramente dedicó muchas horas de sesudas reflexiones para clarificar el multicitado asunto para librarse de la crítica que la mayoría de las veces es bien ganada por esa oligarquía que despacha desde los congresos.
Por ello señalamos que, aunque no se ha perdido la capacidad de asombro, asuntos como los citados acaparan tiempo y espacios que debieran ser para debatir asuntos serios que exigen el abordaje sin dilación.
La agenda temática del país es voluminosa, además crece cada día, la impunidad está presente como la injusticia, la inseguridad no ha dejado un solo día de galopar, violaciones a los derechos humanos son la peligrosa constante, aunque la legisladora Selma Gómez parece no darse cuenta, enfila sus esfuerzos para presentar una propuesta maridada con la censura que hace evocar los consistorios de la Inquisición.
Por situaciones como la descrita cada vez se desprestigia más la actividad pública, el debate debe ser acerca de temas necesarios, impostergables, la violencia cobra víctimas, los feminicidios no disminuyen y son una marca hiriente, la educación vive un momento de crisis, la reforma laboral no es lo único que se requiere en el rubro.
Además los índices del desempleo aumentan en grado exponencial el ejército de los desocupados. El desprestigio de los actores políticos se mide de diversas maneras, incluso el que tengan cierto auge las candidaturas independientes no deja de ser un reflejo de tal situación, la partidocracia resulta cansina para muchos electores que suelen optar por el abstencionismo.
No cabe duda de que en muchos casos se camina de lo sublime a lo enteramente ridículo, de ahí el creciente descrédito de los actores políticos. Es momento para despertar la inteligencia.
