A mediados de mayo, la fuerza aérea china interceptó un avión espía que patrullaba la zona en disputa. Según el Pentágono se trataba de un “patrullaje de rutina” en espacio aéreo internacional. Un buque de la armada norteamericana también fue descubierto por la marina china haciendo maniobras en torno al arrecife Fiercy que para Pekín tiene un gran valor estratégico. El gobierno comunista advirtió a Estados Unidos que estas acciones podrían tener consecuencias y represalias para Washington. Asimismo, advirtió que un conflicto en la región podría tener graves repercusiones para la economía global.

Pekín ordenó el envío de tres aviones de combate y un convoy de tres destructores para vigilar al buque hasta que el abandonó la zona. Washington afirmó que su barco “no estaba llevando a cabo maniobras militares y tenía derecho para navegar en la zona en virtud del derecho marítimo internacional”. Estas acciones confirman que la zona está sometida a un intensa vigilancia tanto de China como de Estados Unidos.

Esta semana, Pekín rechazó la jurisdicción del Tribunal Arbitral para el Mar Meridional de China, encargado de analizar esta disputa territorial, al decir que su fallo carecería de validez, ya que no se basa exclusivamente en el derecho internacional. El tribunal malinterpretó la Convención de la ONU sobre la Ley del Mar (Unclos), tomó en cuenta los reclamos de Filipinas y violó el principio básico de que los fallos debe basarse en hechos y en leyes. “Su postura no es justa ni objetiva y su decisión sobre la jurisdicción será poco convincente”, dijo Xu Hong, director general de Tratados y Leyes del Ministerio de Relaciones Exteriores. Xu dijo que la solicitud de arbitraje debe cumplir con al menos cuatro condiciones y que Filipinas, país que inició el arbitraje sobre el Mar Meridional de China en contra de China ante el Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya a principios de 2013, no cumplió con ninguno. De acuerdo con Xu, si el tema en cuestión se ubica fuera del alcance de Unclos, la disputa no debe ser solucionada a través de un arbitraje obligatorio.

En entredicho

Según el funcionario chino, los asuntos de soberanía territorial no pueden ser solucionados con un arbitraje obligatorio. El 23 de enero de 2013, un día después del inicio del proceso de arbitraje, Filipinas emitió un documento en el que declaró claramente que el arbitraje tenía que ver con la soberanía.  “Cualquier signatario de Unclos puede declarar que no aceptará el arbitraje obligatorio con respecto a disputas relacionadas con delimitación marítima, títulos históricos, actividades militares o del orden, lo que impide a otros Estados de Unclos iniciar un arbitraje”, dijo Xu.  “China ha declarado que los procedimientos de solución obligatoria de las disputas no aplican a la delimitación marítima, por lo tanto, Filipinas se equivoca al pedir el arbitraje”, señaló.

Si las partes en disputa acordaron otros medios de solución, el arbitraje obligatorio no es opción. De acuerdo con el Artículo IV de la Declaración sobre la Conducta de la Partes en el Mar Meridional de china (DOC) firmado por China y la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (Asean) en el 2002, todas las partes, incluyendo a Filipinas, acordaron solucionar las disputas territoriales a través de negociaciones y consultas de los países directamente involucrados. “Las partes involucradas en disputas también están obligadas a discutir primero los medios de solución, cosa que Filipinas no hizo”, dijo Xu. “El tribunal en este caso no ha cumplido con las condiciones y China no aceptará ni reconocerá la decisión tomada por el tribunal”, afirmó.