Los panistas andan vueltos locos en Veracruz. En un intento desesperado por frenar el daño colateral que ha generado su candidato a gobernador, Miguel Ángel Yunes Linares con sus muchos dichos y hechos, siguen la premisa esa de que de lo perdido, lo que aparezca, cualquier cosa (voto) que saquen, ya es ganancia pues.

Frente a la jornada comicial cada día más cerca, los aspirantes a distintos escaños en ese estado del sureste mexicano, enfocan sus pilas globales al mismo tema: el desastre financiero que mantiene Javier Duarte, el peor gobernador en la historia del puerto.

La guerra negra se ha recrudecido en últimas fechas, en forma inversamente proporcional a los escándalos que le han ido sacando al abanderado de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares y que lo han convertido, como se ha dicho antes, en el mejor aliado del actual mandatario veracruzano.

Los panistas saben eso y saben también que la gubernatura no es para ellos. El Partido Revolucionario Institucional ha marcado camino y picado piedra en las tremendas acusaciones que pesan sobre Yunes Linares; y saben también que para la población, es mejor perder un presunto corrupto que permitir que llegue un nuevo.

De cara a este escenario evidentemente contrario a sus aspiraciones partidistas, los de Acción Nacional se han enfocado en desacreditar lo reprobado, al recordar a la gente lo que Javier Duarte ha hecho por Veracruz, -que eso y nada, es lo mismo-.

Los candidatos a diputados locales insisten en la falta de voluntad política para impedir que el castigo llegue a los responsables de los desvíos de recursos y del endeudamiento de la entidad, reza la candidata al distrito XI de Xalapa, Cinthya Lobato Calderón.

La aspirante pone de ejemplo de “la corrupción rampante” a los endeudamientos con la Universidad Veracruzana y los manejos que prevalecen al interior del Instituto de Pensiones.

Desde ahora asegura que el nuevo legislativo veracruzano no será el mismo que el actual, que le hace al ciego, sordo y mudo, a la hora de le reclaman aplique la ley y finque responsabilidades por la grave crisis global que enfrenta ese estado mexicano.

Las carencias que ha generado la mala administración de Duarte, es alimento puro para los panistas que exponen las carencias en salud, educación, obras, infraestructura, desarrollo comunitario y, sobre todo, finanzas y seguridad.

Y con ese tazcal alimenticio, los albiazules se vuelven locos en su desesperada lucha por lograr equilibrar la desventaja en que Yunes los ha colocado; difunden por cuanto espacio es posible, el desastre de la administración de Duarte, como si eso fuera necesario.