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No importa quién participe en el juego electoral peruano, el capital siempre gana.
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Entrevista a Luis Angel Bellota | Historiador | Exclusiva Siempre!

Todo parece indicar que Pedro Pablo Kuczynski será quien lleve las riendas de Perú, los próximos cinco años. Al cierre de nuestra edición, la Oficina Nacional de Procesos Electorales llevaba 98.95% de actas contabilizadas, que en promedio son 99.83% de votos procesados. Con base en estos datos, ubicaba a Kuczynski con un 50.14% y a Keiko Fujimori con 49.87%; lo que significa una diferencia de 0.25 puntos porcentuales, en éstos que han sido considerados como los comicios más ajustados en 25 años.

Perfil de Kuczynski

En entrevista exclusiva con Siempre!, el historiador Luis Angel Bellota nos comentó la situación que prevalece en el país andino, donde las elecciones presidenciales de segunda vuelta del pasado 5 de junio se han prestado para “hacer un ejercicio de sociología política”. El experto indicó que la riña electoral se definió entre dos candidatos de derecha, lo que abrió el debate sobre las aspiraciones generales de la sociedad peruana.

Asimismo, señaló que las alternativas políticas de corte progresista, de centro izquierda o nacional-populares quedaron marginadas por la atomización del voto que produjo la amplia cartera de candidatos que se presentaron en la primera vuelta.

También explicó que Verónika Mendoza, quien criticaba el poder del dinero en la política, quedó en un “modesto tercer lugar”, dejando la disputa final entre Pedro Pablo Kuczynski, un exbanquero de Wall Street que meses atrás renunció a la nacionalidad norteamericana, y Keiko Fujimori, hija de Alberto Fujimori —hoy preso por corrupción y graves violaciones a los derechos humanos.

3287YONG2Las autoridades electorales peruanas daban como virtual ganador, en su último conteo, a Pedro Pablo Kuczynski. ¿Quién es él? ¿De dónde viene? Te lo pregunto porque para muchos, si no es que para todos, resulta un personaje desconocido.

Así es. Quizá sea un total desconocido para la mayoría de las personas que no leen la prensa o que no están al tanto del quién es quién en la política peruana. Sin embargo, en los círculos financieros, tanto estadounidenses como latinoamericanos, es alguien bien acreditado. Él fue un personaje muy presente en diversos países de la región cuando se aplicaron los planes de ajuste estructural. De hecho, si mal no recuerdo, fue conocido o amigo de nuestros tecnócratas.

En 1992, cuando Pedro Aspe era secretario de Hacienda en México, Kuczynski vino a un coloquio en Cocoyoc en el cual disertó sobre las bondades y ventajas de privatizar la industria eléctrica. Ahí deben de estar sus declaraciones, es cosa de buscarlas. Kuczynski garantiza plena continuidad del modelo económico que inauguró Fernando Bealúnde Terry cuando regresó a la presidencia en 1980.

Fue colaborador cercano de Manuel Ulloa, el artificie de los primeros ensayos neoliberales en Perú y ministro de Belaúnde en su segunda administración presidencial. Luego, en 2001, regresó al gobierno con Alejandro Toledo, quien lo integró a su gabinete a pesar de la nacionalidad norteamericana y de las acusaciones que en su momento le hizo la oposición pues era un conocido lobista que podía generar conflicto de interés.

Durante la dictadura de Fujimori trabajó como banquero en Estados Unidos, país en el que ha vivido la mayor parte del tiempo. Fíjate lo irónico de la situación: va a ser presidente de una nación en la que quizá pasó la mitad o menos de la mitad de su vida. Da mucho de qué hablar. Prácticamente, es como si los poderes fácticos globales hubieran decidido las elecciones y colocado en la presidencia un alfil que conoce bien los mercados y que les garantiza cinco años más de grandes negocios.

El futuro gabinete de Kuczynski tranquiliza a los plutócratas locales y a las empresas multinacionales asentadas en Perú. Incluso no debería causarnos sorpresa si, como Mauricio Macri en Argentina, su equipo económico proviene o está íntimamente vinculado a ellos. Kuczynski , que fue ciudadano americano hasta los 76 años y dejó de serlo porque la ley así se lo pedía para competir electoralmente, diluye las fronteras entre el servidor público y el representante de intereses particulares. Su trayectoria habla por sí sola.

Pienso que a través de ella puede intuirse cuáles serán las prioridades y la orientación del gobierno que encabezará este exagente financiero. Siempre ha estado relacionado con el capital extranjero. Para muestra, te doy dos ejemplos. Uno lo leí en la prensa peruana en un artículo de César Levano, un periodista muy prestigioso de allá; el otro lo sé desde hace tiempo porque es un asunto bien conocido en los circuitos financieros y ha salido en algunos medios impresos.

No soy economista ni trabajo en la Bolsa de Valores pero leyendo los diarios e investigando, te enteras de cosas que ahí están y que la gente las olvida o no se entera de ellas. Vuelvo con el primer ejemplo: Levano cuenta que en 1969 Kuczynski era gerente del Banco Central de la República y desde ese cargo favoreció a la International Petroleum Company de David Rockefeller con una indemnización lesiva para el erario peruano; el gobierno militar de Velasco Alvarado lo declaró traidor a la patria y tuvo que salir huyendo para Ecuador escondido en la cajuela de un auto.

Esta anécdota también me la contó hace cinco años en Lima el finado periodista Ismael León, a quien tuve el gusto de entrevistar en su casa en el barrio de Magdalena del Mar.

La otra faceta en la vida de Kuczynski que lo vincula de forma inequívoca al mundo de los lobbies fue el papel que jugó como bróker cuando estaba en la presidencia del First Boston International en los años gloriosos del Consenso de Washington; desde ahí fungió como uno de los intermediarios más activos en la venta de empresas y bienes públicos de los países latinoamericanos. Por cierto, también trabajó en el Banco Mundial. ¿Quieres más referencias claras de Kuczynski?

 

Sin cambio en la economía

¿Qué panorama ves para Perú en los próximos cinco años?

En lo económico, ninguna novedad. Kuczynski significa más de lo mismo. Va a seguir por la senda que marcó Fujimori desde 1990 sin cambiarle ni una coma. En ese sentido, daba igual que ganara la hija del dictador o que regresara a la presidencia el impresentable de Alan García. No importa quién participe en el juego electoral peruano, el capital siempre gana. En la parte de la estabilidad social sí estaría muy preocupado. Sobre todo por los conflictos locales que genera la megaminería en la sierra y la minería ilegal en la selva; súmale a eso la concentración de la riqueza en pocas manos, la corrupción gubernamental (pues allá también se cuecen habas) y la impunidad.

Son problemáticas muy conocidas para nosotros los mexicanos. La mezcla de ellas deriva en anomia. No es casual que los peruanos hayan manifestado en voz alta su preocupación por el incremento de la criminalidad. Por lo que leía en la prensa y veía en internet, tengo la impresión de que fue uno de los temas más reiterativos en estas elecciones. El aumento de la delincuencia es uno de los frutos podridos que nos trajo el neoliberalismo. Si a la marginación de las mayorías le sumas instituciones corruptas o ineficaces, el resultado será más crimen y más descomposición social.

No es casual que Sendero Luminoso haya expandido su imperio de terror en una sociedad tan desigual y con tantas rémoras como la peruana. En ese orden de ideas, la perspectiva en el horizonte de mediano y largo plazo no anuncia mayor estabilidad de aquí a 2021, sino un cúmulo de problemas sociales, ambientales y distributivos que convierten Perú en una bomba de tiempo.

Un antecedente importante fue la pueblada de indígenas amazónicos que en 2009 se rebelaron contra una ley que lotizaba sus tierras.

 

En algo ayudó la izquierda

Se dice que la izquierda fue la que finalmente apoyó a Kuczynski, ¿cómo lo interpretas?

Sí, algo hay de eso. No toda la izquierda peruana lo apoyó y es comprensible. La otra parte de la izquierda fue el fiel de la balanza. Votó con la nariz tapada y sin mucho entusiasmo. No es un lugar común afirmar que las diferencias entre Kuczynski y la hija del dictador son casi indistinguibles.

No obstante, el voto antifujimori posibilitó que el primero derrotara a la segunda por menos de un punto de diferencia. Por cierto, espero que no se reviertan las tendencias mientras llega la contabilidad de los votos emitidos en el extranjero. Kuczynski prometió, y espero que lo cumpla, no indultar a Fujimori. Eso, creo, fue lo que para muchos electores, hayan sido de izquierda o antifujimoristas tipo Vargas Llosa, determinó en cierto modo el triunfo de Kuczynski.

Muchos seguramente pensaron lo siguiente: igual son la misma cosa, pero aquél va a mantener encerrado en su jaula al Chino [por cierto, así le dicen al expresidente. No vayas a pensar que soy racista]. Kuczynski guarda cierto parecido con Toledo: en lo económico se entenderían a la perfección con Fujimori, en lo político condenan su gobierno. Toledo, y hay que reconocerlo, ayudó hasta donde pudo para que el régimen fujimorista fuera condenado social, moral y legalmente. Con él se instituyó una Comisión de la Verdad y se hicieron esfuerzos notables para ventilar y castigar los crímenes económicos y de lesa humanidad cometidos por Fujimori y Montesinos.

García quiso indultarlo pero no pudo y Humala rectificó la prisión para el expresidente. Espero que ésa siga siendo la línea oficial en los próximos cinco años pues el juicio contra este par de joyitas fue un paso muy importante en el que deberíamos vernos reflejados los mexicanos cuando pedimos que nadie esté por encima de la ley, que se aplique el Estado de derecho para aquéllos que fueron o que son todopoderosos. Te pongo un ejemplo claro de impunidad a la mexicana que ilustra la importancia del juicio al Chino: por las violaciones de derechos humanos en Chiapas, Zedillo debería estar procesado. No es el caso, desgraciadamente.