Un consejo: si vas a suicidarte, quita de en medio las fotografías de los tuyos. Es más sencillo planificarlo sin el escrutinio constante de tus seres queridos.

 

Federico Axat (Buenos Aires, 1975) en su más reciente novela La última salida (Destino, 2016) nos presenta con maestría un thriller psicológico donde una decisión es detonante para que una serie de crímenes y enredos ocurran.

Ted McKay es un hombre rico, tiene una esposa y dos hijas; vive feliz.

Ted McKay es un hombre rico, tiene una esposa y dos hijas; acude al médico y le detectan un tumor en la cabeza: no se lo cuenta a su familia.

Ted McKay es un hombre rico, tiene una esposa y dos hijas; ellas salen de viaje, él decide suicidarse.

Ted McKay ha preparado todo: ha quitado fotografías, puesto una nota en la puerta para su esposa, apunta el arma a su cabeza y…

Ted McKay desiste en accionar el gatillo, alguien toca de manera insistente su puerta, observa una nota escrita con su puño y letra que no recuerda. Un hombre de nombre Lynch le propone un trato bastante tentador el cual consiste ingresar a una organización donde necesita matar a una persona y luego alguien lo terminará matando a él y será más sencillo para su familia soportar la muerte de Ted. Después de unos momentos, acepta y está seguro que es la mejor salida.

Con el paso de las acciones, observamos el declive de la psique de Ted, la inseguridad de su vida, la duda constante, la búsqueda de los motivos que tiene Lynch para asesinar a Wendell y la relación que tiene Ted con el asesinato de varias mujeres donde parece ser el culpable y no recordar nada de eso.

Federico Axat disecciona perfectamente la historia en cuatro partes, en una narración en espiral, ya que el principio de cada sección dará un salto hacia el pasado (analepis) para contar algo que ya se había dicho, pero con pequeñas modificaciones las cuales tendrán mucho peso en el porvenir del relato; de esta manera son mundos paralelos y es justo lo que determina el golpe de efecto al término de cada capítulo. El lector, junto con Ted, con el desarrollo de la historia, irá descubriendo qué es lo que pasará y, sobre todo, sentirse atrapado dentro de una historia macabra, manipuladora que se sostiene en un hilo y pareciera que cuando lo que uno vive no es del todo cierto.