Entrevista con Melchor Arellano, internacionalista por la UNAM y comunicólogo por la UVM, Campus San Rafael
En pleno festejo de la Toma de la Bastilla, un camionero de 31 años de edad, de origen tunecino, arremetió contra una muchedumbre que se encontraba reunida para presenciar los fuegos artificiales a lo largo de la avenida de los Ingleses, en la ciudad de Niza. Diarios franceses indicaron que el conductor guió el vehículo con total intención de atropellar y causar el mayor daño posible, en una clara actitud que sólo podía ser un ataque terrorista. E
sta misma aseveración fue pronunciada por el presidente francés Francois Hollande, poco después de enterarse de la tragedia. Aunque hasta el momento no se ha confirmado si el atacante pertenecía a alguna organización extremista, se presume que podría ser atribuido al llamado Estado Islámico, el cual ha perpetrado anteriormente ataques terroristas en suelo francés como fue el caso de la revista Charlie Hebdo en enero de 2015, con un saldo de siete personas muertas, entre ellas, el director del magazine. El 7 de noviembre de 2015, París vivió horas angustiantes ante una serie de ataques contra restaurantes, bares y locales comerciales dejando una estela de muerte de al menos 130 personas muertas. El ataque de este jueves, demostró también que las posibilidades de realizar un atentado terrorista son infinitas y hasta imposibles de predecir. El internacionalista por la UNAM y comunicólogo por la UVM Campus San Rafael, Melchor Arellano, comentó a Siempre! el trasfondo de este nuevo ataque que también dejó 202 heridos; 50 de ellos debatiéndose entre la vida y la muerte.
-¿Cómo calificas el atentado ocurrido precisamente en el día más representativo de Francia?
Como un mensaje claro y abierto. Los funestos hechos de ayer en Niza, durante el festejo de la independencia gala, se pueden entender como una respuesta piadosa a las fallas de los sistemas de defensa policial y militar franceses. Se volvió a minimizar la ocurrencia del acto o se desestimó la capacidad del Estado Islámico para volver a dejar su estela funesta en Francia. Lo cierto es que, el silencio volvió a gritar y a desnudar lo imposible. Se volvió al macabro costo de la incertidumbre o al grito desgarrador de lo improbable, como lo probable y sin remedio. Lo más brutal y despiadado es que actos condenables como éste, comienzan a ser recurrentes ante la angustia e incredulidad social; algo cotidiano (como sucede en México, en la lucha antinarco y sus magros resultados).
-¿Qué trasfondo puedes ver en ataques como estos, los cuales hemos visto desde el 11 de septiembre y la invasión de Irak? Parece ser que la prensa ya no publica otra cosa que no sean ataques terroristas.
Tienes razón, no podemos hablar sólo de un ataque, sino de una estrategia de combate terrorista de amplio espectro. Déjame comentarte que precisamente en ese 11 de septiembre que tú mencionas, durante una mesa redonda en el Canal 11, conducida por Adriana Pérez Cañedo, analizamos junto con otros expertos, el trasfondo que tenían los atentados a las Torres Gemelas. En ese momento, con algunas variantes, coincidimos en que el planeta entraba a una nueva era en el conflicto entre Occidente y el mundo musulmán; caracterizada por la lucha contra enemigos letales e invisibles.
A la semana siguiente, el entonces periódico México Hoy, organizó una mesa redonda donde hicimos un análisis postconflicto. Ahí insistimos en que, por un lado, Occidente con Estados Unidos a la cabeza (que incrementó más de un tercio el presupuesto militar, comparado con la Segunda Guerra Mundial) apostaría al rearme y despliegue de fuerzas como nunca en la historia, pero atacando a enemigos (creados por Occidente mismo) invisibles, pulverizados, con despliegues múltiples y sin presentar un blanco preciso. Lo sucedido en Niza, desnuda a la vez, la falta de capacidad de los sistemas de seguridad territoriales para prevenir y desarticular acciones terroristas. Pero no es nada más en Francia, sino en Reino Unido, Bélgica, Turquía, o España, también Nigeria, Somalia, Kenia, Irak, Siria, Bangladesh y otros.
-En estos casos, ¿cuál sería el hilo conductor del conflicto o tal vez podemos hablar de un frente múltiple, una guerra globalizada, etcétera?
El problema es que mientras no se atienda la pacificación de Medio Oriente como elemento toral de contención del conflicto, éste tendería a magnificarse puesto que entonces ya no habría nada que allanara el camino para la solución de la conflictiva global, y sobre todo con el mundo musulmán. Por supuesto que el interés se centró en magnificar los conflictos para cimbrar la tierra con nuevas armas y tecnología de guerra: principal negocio (junto con el mobiliario y enervantes) de Occidente.
-¿Estás diciendo que estos ataques fueron creados o financiados por Occidente mismo para hacer repuntar el negocio bélico, o algo así?
La verdad es que tiene un claro indicio de que se busca que estos conflictos se mantengan latentes como una estrategia mercadológica, es decir, sin pensar en los efectos macabros en el futuro, hoy vueltos terror del presente. En todos los casos, no existen intereses comunes: Occidente está dividido en percepciones de paz, venta de armas y negocio inmobiliario; y el mundo musulmán, tiene en Arabia Saudita, Emiratos Arabes Unidos y Qatar, a los principales financieros (por cierto que con fondos de Occidente obtenidos a partir de la venta de crudo) del Estado Islámico obedeciendo a intereses religiosos, como es la defensa de los musulmanes sunitas.
-Bajo este panorama, ¿qué prospectiva ves a futuro?
Tras lo ocurrido en París, Bruselas y Niza, al igual que el Brexit y actitud de la nueva primera ministra británica, Theresa May, es difícil que Occidente siga fiel a los pactos e intereses ideológicos mercantiles (que por supuesto, nunca fueron integrales) del pasado. La fuerza de Occidente radica en su creencia de la conversión final e incuestionable del eje de poder único y global, hoy cuestionado como nunca. Desde luego, además de lo condenable que es quitar la vida de modo atroz, los sectores turísticos y mercantiles de Europa, Medio Oriente, Asia Menor y resto del orbe, se verán seriamente afectados, dando al traste con las mentiras de Europa y Estados Unidos sobre las guerras y conflictos latentes como forma de dominación total y perenne. El derramamiento de sangre como nueva forma de operar del negocio de la guerra, solo ha dejado una estela de muertes inútiles y dudas sobre la seguridad mínima exigida por la sociedad internacional. Representa un duro golpe a los proyectistas de la continuidad del macabro mercado de las guerras, en función del incremento de la ganancia. Los principales puntos del poder global: Nueva York, Londres y París, han sido vulnerados por el terrorismo, demostrando la debilidad o incapacidad de las supremas fuerzas de seguridad de quienes estaban llamados a ser los guardianes de la tranquilidad y coexistencia en paz de la sufrida y angustiada sociedad mundial. Los principales puntos de entrada para los millones de turistas y libre circulación de personas y productos en el planeta, han sido puestos impunemente en el brutal dilema de detener sus andares o ceder frente al terrorismo, que ha echado para atrás la interconexión, convivencia y seguridad mundial.
Fotos: AP, AFP y Reuters
