Coetzee visto a sí mismo

  1. M Coetzee (Sudáfrica, 1940), Premio Nobel de Literatura 2003, no suele dar entrevistas ni hablar públicamente a no ser que se trate de defender los derechos de los animales, quizá porque su obra es una extensa autobiografía, género en el que ha experimentado con distintos formatos, siempre refrescando las fórmulas. De su libro Verano (Mondadori), construido con entrevistas acerca de sí mismo.

“No se comportaba de una manera correcta. Parecía fuera de lugar. Deseoso de marcharse cuanto antes. No había aprendido a ocultar sus sentimientos, que es el primer paso hacia los modales civilizados… [Coetzee] carecía de actitud política, la despreciaba. No le gustaban los escritores políticos, los que abrazaban un programa político… apolítico no, más bien antipolítico. Creía que la política hacía aflorar lo peor de la gente y también sacaba a la superficie a los peores tipos de la sociedad… Le ilusionaba pensar que un día la política y el Estado se desvanecerían. Yo llamaría a esa actitud utópica… no movía un solo dedo con la esperanza de que esos anhelos utópicos llegaran a realizarse… En opinión de Coetzee, los seres humanos jamás abandonarían la política porque ésta es demasiado conveniente y atractiva como un teatro en el que representar nuestras emociones más innobles. Las emociones más innobles abarcan el odio, el rencor, el despecho, los celos, el deseo de matar y así sucesivamente. En otras palabras, la política es un síntoma de nuestro estado de degradación y expresa ese estado”. Lo bastante utópico para Coetzee habría sido “el cierre de las minas. El arrasamiento de los viñedos. La disolución de las fuerzas armadas. La abolición del automóvil. El vegetarianismo universal. La poesía en las calles. Esa clase de cosas”.

Encasillar es insultar, no refutar: Krauze

Entrevistado propósito de sus libros Caras de la historia I y II (Debate) donde presenta retratos biográficos de personajes mexicanos que van desde Benito Juárez a Gabriel Zaid, Enrique Krauze declaró que “encasillar es insultar, no es refutar… Soy liberal. Estoy en contra del dogmatismo religioso, del proteccionismo económico, de la discriminación sexual. Ser liberal es todo lo contrario a ser de derecha, pero tampoco es ser de izquierda, si eso significa ser leninista o trotskista o castrista o chavista” (Silvia Isabel Gámez, Reforma).

Seis años de leer libremente

La Brigada para Leer en Libertad que organiza la familia Taibo ha cumplido seis años de trabajo, llevando libros a zonas de la Ciudad de México donde nunca hubo librerías. Se han realizado 150 tianguis de libros a bajo costo, han regalado medio millón de libros y editado 147 títulos.

 

Novedades en la mesa

Tita, la entrañable protagonista de Como agua para chocolate de Laura Esquivel vuelve en la segunda parte de la novela: El diario de Tita (Suma de letras). El libro fue presentado en Madrid y la autora anuncia que habrá una tercera entrega.