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El resto fue comprado por coleccionistas, taxidermistas o cayeron en manos de traficantes de especies.
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La tragedia de los animales
Hace unos días se dio a conocer a los medios nacionales que 80 por ciento de los animales de los circos del país que fueron censados el año pasado por la Semarnat habían sido sacrificados, mientras que el resto fue comprado por coleccionistas, taxidermistas o cayeron en manos de traficantes de especies.
Recordemos que en julio de 2015 entró en vigor la Ley General de Vida Silvestre que prohíbe espectáculos de animales en los circos. Esta propuesta acabó con el dolor de los animales pero matándolos, en el más puro estilo de Vlad Dracul. Es de destacar el poco seguimiento e interés de los medios de comunicación ante tan atroz resultado.
El punto es que para lograr un posicionamiento político se legisló de manera irresponsable y criminal, ya que el motor de esta ley nunca fue el cuidado de los animales, sino una impostura mercadológica.
Es tan delicado como irresponsable ya que este tipo de política basada en la manipulación de emociones correctas pero con intenciones rapaces debilita la democracia y lleva a decisiones dañinas, como es el caso del brexit en Inglaterra, o el alto porcentaje de intención de voto de Trump.

Todo pasó, se acabó con una industria que daba de comer a miles de familias a las cuales les será muy difícil su reinserción económica. El efecto en el cuidado de los animales acabó en una matanza brutal.
Al legislar no se puede buscar el aplauso barato, fácil, ni basarse en la mercadotecnia, sino qué es lo más conveniente para el país.
Otro elemento que vale la pena recordar, y que por ello hay que ser cuidadoso con lo que se anuncia, fue la asfixiante campaña del gobierno federal respecto a que el “argumento principal” de la reforma energética radicaba en que bajarían los precios de los combustibles, hecho que no se dio y que fue lo que en su momento la izquierda denunció como absurdo y que al final del día sucedió.
La publicidad y la responsabilidad no siempre son buenos amigos, no siempre pueden caminar de la mano. Frente a la catástrofe que representó prohibir los animales en los circos, la respuesta ha sido de cinismo y vacío.
Sí creo que era necesario mejorar las condiciones de los animales en los circos, sin duda, pero la propuesta de la prohibición no lo resolvía.
Al final fue una tragedia en todos los sentidos: social, económica, familiar que no trajo ningún beneficio más que solo dolor.
@LuisHFernandez
Senador de la República.
